Historia otra...

Los primeros negros en América llegaron con las primeras expediciones del Viejo Mundo. Por un lado venían en calidad de servidumbre de los colonos y “descubridores”, y por otro, venía cumpliendo labores de marineros en la expansión marítima hacia América. Sin embargo, la esclavitud negra en América se introdujo fundamentalmente por el nacimiento de las sociedades económicas que requerían de abundante mano de obra, ya sea para el trabajo en las minas como para el servicio de las necesidades expedicionarias de la conquista. Asimismo, era una buena manera de suplir la carencia de mano de obra indígena.

Según Rolando Mellafe, la participación y presencia de negros esclavos en las primeras expediciones venidas a Chile es elocuente. La empresa ameritaba tal equipamiento y casi todos los conquistadores poseían esclavos negros para su servicio personal, al principio éstos no pasaban de la decena y no se les necesitaba como mano de obra dura. Sin embargo, y durante los primeros decenios de la conquista, comienza toda una dinámica de importación y la corriente negrera se va haciendo más intensa. Así, a fines del siglo XVI y a causa de la gran crisis que las colonias españolas sufrían para esa época, se comienza a dar preferencia a la mano de obra negra en las minas y su comercialización (también el contrabando) es permanente hasta la abolición de la esclavitud el siglo XIX.

Chile para 1570 estaba constituido de casi 7 mil negros, mulatos y zambos, 7.000 españoles, 10.000 mestizos blancos, 450.000 indígenas de paz y 150.000 indios rebelados. La población negra a partir de esa proporción creció para 1620 a 22.000 negros y mestizos de color en Chile.