Historia otra

El 17 de agosto del año 2003, la ciudad de Arica fue el escenario para el desarrollo del Primer Encuentro Nacional de la Red de Mujeres Indígenas de nuestro país. Resultó interesante la presencia de cinco representantes descendientes de etnias africanas llegadas a Chile durante la colonia. Y es que tras esta participación hay toda una ausencia en nuestra memoria que reúne una cantidad importante de chilenos que son el testimonio vivo de nuestra tercera raíz: la negra.
La influencia de lo africano no se presenta en nuestro país con la misma intensidad que en otras naciones latinoamericanas. Es verdad, sin embargo, que gran parte de nuestro folklore, música y bailes nacionales, sí presentan rasgos negroides en su conformación convirtiéndose en un hecho que, sin duda, está lejos de ser fortuito. Como en Argentina, nuestro lenguaje está enriquecido por una serie de vocablos africanos (banana, bochinche, bombo, ganga, bobo, etc). Tenemos la sandía, fruto originalmente traído desde África para alimentar a los esclavos, celebramos la Pascua de los Negros, el barrio Lumbanga en Arica aún es centro de reunión de la diáspora africana chilena, la cueca misma tiene raíz afro, en fin. Pese a las evidencias, aún hoy, dentro del colectivo nacional y en el trabajo de los centros universitarios, no existe una conciencia real sobre el factor africano dentro del proceso del mestizaje ni menos como elemento constitutivo del desarrollo de nuestra cultura en sus diferentes áreas.
Arpillera "La cueca".Creación de Violeta Parra.

 

Y es que nos hemos ido blanqueando y el recordar por olvido, dice Blanchot no es más que vislumbrar aquellas cosas que han sido intencionalmente hechas desaparecer simplemente por ese miedo que nos producen. Borrar el trazo de nuestro real otro, ese que se nos viene encima porque trae consigo una carga de espectros subversores de nuestra historia, es un destino cifrado para Chile.
Nuestra memoria es frágil. Es dentro de esa dinámica que la figura del negro en Chile se ha mantenido como una especie de archi-alteridad negativa para la nación, algo así como ese muerto que no puede ser escuchado del cual hablaban Baudrillard y Guillaume en "Figuras de Alteridad". Esta "historia otra" es una de las más graves ausencias y negaciones que el relato nacional chileno se ha ido narrando en contra ya no sólo del indígena sino que también del negro.