Historia otra...

 

Durante la Conquista de Chile la presencia del negro tuvo ribetes interesantes. Como parte de la empresa conquistadora, el negro se enfrentó con el indígena de manera poco convencional. Según Luz María Martínez, en su obra "Negros en América", no hay duda de que en Chile la colonización fue para la población india una catástrofe de magnitudes genocidas a la que contribuyó el negro como parte activa del sistema de explotación, a la que estaba sometido. El indígena, en una primera instancia, lo consideró un extranjero más, hasta que se dio cuenta que su color tenía una connotación servil y minoritaria.

 

Para 1810, según Guillermo Feliú en su obra "La abolición de la esclavitud en Chile", habían más de 12 mil negros y mulatos en Chile, siendo la mitad aún esclavos, sin embargo, la cifra de zambos y pardos excedían esas cifras y constituían una verdadera problemática social puesto que su realidad era mucho más dura que la del propio esclavo, comenta el autor. Los negros libres ocupan los intersticios entre la sociedad de los blancos y la sociedad de los indios, sin pertenecer a ninguna de ellas. Es así como el negro se convirtió en un ser liminal dentro de la rígida sociedad de castas chilena. La sociedad colonial le fue entregando un lugar a estos grupos en tanto que mestizos pero no como grupo diferenciado. Pese a ello, los afrodescendientes no fueron una fuerza de trabajo pasiva, es en ellos que se conservó el patrimonio y la autonomía cultural africana en América y sirvieron como prolongación de las culturas africanas pese al proceso de aculturación.