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  Nº 638 jueves 15 de enero de 2009

 

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Mariela Rubilar, abogada
“Cuidar el prestigio de nuestra casa de estudios es tarea de todos los egresados”

“Eso me gusta mucho de la Universidad de Concepción, las iniciativas en torno al arte, la cultura, la intelectualidad que se da en conjunto con la ciudad”.

Deportista obstinada y penquista acérrima, la hija del ministro de la Corte Juan Rubilar, no escatima esfuerzos para dar a conocer el orgullo que siente por su zona, por lo que ha logrado en su profesión y por la necesidad latente que siente a diario por aportar al país desde el flanco en que se encuentre.

Mariela Rubilar, quien ha sido destacada por sus logros como empresaria y abogada, ingresó a la carrera de Derecho en la Universidad de Concepción a los 17 años, junto a su madre. Hoy ejerce en Santiago como gerente general de NET, Nueva Evangelización para el Tercer Milenio, organismo católico que otorga una metodología distinta para la formación de niños en 19 países del mundo.

En 1999 dejó Concepción, sin embargo, toda su familia incluyendo a su esposo y dos de sus tres hijos son nacidos y criados en el Bío Bío, situación que asegura que cruza sus vidas.

¿Cómo se incuba la idea de estudiar Derecho?

Yo era full deporte, practicaba atletismo, gimnasia, jockey, entre otras disciplinas, por eso me costó pensar en qué estudiar; sin embargo, elegí Derecho porque era una carrera que me permitiría en el futuro desarrollar bastantes cosas distintas. Fíjate que entrar a los 17 años a estudiar lo mismo con mi mamá, que ya tenía su profesión, me gustó bastante, fue una gran experiencia, claro que le iba mejor a ella; por su madurez y constancia. Fue una valentía hacer eso, aunque a mi edad nunca lo vi así, pero ahora lo encuentro admirable.

¿Qué recuerdos le quedan de esos años?

Mi primer recuerdo fue un paro. A mí no me gustaban porque yo quería estudiar, ir a clases y después trotar, porque al principio trotaba todo el día. También recuerdo que participaba activamente en la Semana de la Cultura que se organizaba en la Facultad. Eso me gusta mucho de la Universidad de Concepción, las iniciativas en torno al arte, la cultura, la intelectualidad que se da en conjunto con la ciudad. Esas cualidades otorgan a los estudiantes un sello y creo que en ese sentido cuidar el prestigio de nuestra Universidad es tarea de todos los egresados.

Recuerdo también a mis profesores. Gabriel Rioseco en derecho comercial, me marcó porque nos trataba como adultos. La calidad de los profesores era buenísima. Daniel Peñailillo sabía mucho, incluso me acuerdo que un año de 178 aprobamos sólo 28. Entre muchos otros profesores espectaculares, que recuerdo con bastante cariño.

En términos profesionales, ¿cómo ha forjado su vida?

Empecé a trabajar desde tercero de la Universidad, primero en la oficina de mi familia en Concepción, luego en Chilena Consolidada. Posteriormente en enero de 2000 me trasladé con mi familia a Santiago. Acá trabajé de abogada comercial, sin embargo, no era lo que yo quería para mí. Ahí se me presentó la oportunidad de trabajar en Fundación Probono, que promueve el voluntariado legal de abogados en beneficio de organizaciones sociales, microempresarios y familias. A mí me tocó encargarme de la parte corporativa, entonces conocí un mundo distinto que me permitió unir todas las necesidades de organizaciones sociales, de gente humilde que tenía iniciativa y que con pocos recursos podía hacer cosas, con este otro mundo de abogados comerciales de la capital. Ahí estuve más de tres años. La llevé a Concepción, incluso ahora está en Antofagasta.

¿A qué se dedica hoy?

Siempre tuve la inquietud de seguir buscando qué más hacer, así devolver los regalos de Dios que yo había recibido. Ahí se me planteó la posibilidad de dirigir un Club y una revista, que es el Club NET. Derivé en dirigir como gerente general esto, una metodología particular de enseñanza para niños. Empezamos con 3 mil niños en 2006 y ya llevamos 10 mil, iniciativa que distintos colegios han suscrito. NET es una organización católica que nace inspirada en palabras que el Papa dijo en 1997, con el propósito de que el mensaje evangelizador llegara a los niños por medios y herramientas más directas y lúdicas. NET está patrocinado en la parte pedagógica por los Legionarios de Cristo, pero es guiado por laicos como nosotros.

¿Está conforme con su trabajo?

NET, que significa Nueva Evangelización para el Tercer Milenio y al mismo tiempo denota una Red Global, está presente en muchas partes del mundo.

He viajado a Atlanta, Roma y Monterrey, donde hay más de 200 mil familias que educan a sus hijos de esta forma humana y espiritual.

Esas cosas me tienen muy contenta. Yo no vengo de una familia católica, pero soy una convencida que la educación valórica es necesaria para conseguir el Chile que queremos.

Estoy feliz, donde estoy y hay mucho por hacer. Esto es un constante desafío. Pero siempre estoy a disposición de lo que me esté presentando la vida.

María Elizabeth Soto

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