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nro 611 miércoles 3 de octubre de 2007

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  OPINIÓN

Definitivamente tendré que cambiar la introducción a mi clase de Fitoterapia, después de haber leído la lista de las 50 “hierbas”, debería decir: “plantas medicinales”, que desde ahora serán consideradas como medicamentos herbarios tradicionales por el ministerio de Salud. Si bien esto constituye un reconocimiento a las plantas medicinales como fármacos (fármaco es cualquier sustancia que provoca un efecto en el organismo, positivo como un medicamento o negativo en el caso de un tóxico o veneno), se espera que la División de Políticas Públicas Saludables y Promoción del Organismo, desarrolle en forma brillante la función a la que se comprometieron: encargarse de la correcta difusión entre los usuarios, puesto que con el arraigado concepto de “todo lo natural es bueno”, se corre el riesgo de fomentar la automedicación y abuso desmedidos. Por ejemplo, el Aloe, el Sen y la Frángula son laxantes irritantes y potentes que afectan el balance electrolítico del medio orgánico, causan acostumbramiento, atonía del intestino, tolerancia y, a pesar de ello, aparecen en esta lista con sus propiedades, preparación y dosis perfectamente descritas. Otro ejemplo lo constituye la Hierba de San Juan, planta medicinal que se lanzó al estrellato como antidepresivo natural, pero que a fines de la década de los noventa causó en Norteamérica y Europa numerosas muertes por interacción importante con medicamentos con acción cardiovascular en pacientes con polifarmacia, generalmente adultos mayores; y qué decimos del Hinojo, potencialmente tóxico para bebés e individuos con peso bajo los 30 kilos, debido a la presencia de compuestos narcotizantes alojados en su aceite esencial.

Según la autoridad de Salud, la venta y distribución de los productos derivados de las plantas medicinales seleccionadas será autorizada siempre que éstas se envasen aisladas, no mezcladas y que en sus rótulos se incluya la denominación utilizada por la costumbre popular en el marco de sus tradiciones culturales. Esperemos que la autoridad incorpore también disposición de recurso humano para la fiscalización, puesto que por años la legislación con respecto a la venta y manipulación de plantas medicinales ha existido. Sin embargo, los recursos y políticas públicas han impedido su puesta en marcha, sin mencionar la información y capacitación al personal responsable de la venta, manipulación y prescripción de éstas. Es así como nos hemos encontrado con la venta de manzanilla y otras plantas medicinales en la calle, expuestas a la polución causada por vehículos, tierra, insectos, etc. Pero ¿Qué podemos esperar si hasta la prestigiosa Aspirina se vende en las micros?

La fitoterapia es la terapia en base a plantas medicinales basada en la tradición, pero con fundamento científico. Los recursos vegetales medicinales, avalados por la tradición constituyen válidas herramientas medicinales complementarias, contraindicadas en embarazo, lactancia, y en menores de 6 años. Educamos a la comunidad en cuanto podemos, pero tendríamos mayor éxito si de la comunidad naciera la inquietud dirigida al profesional idóneo, el químico farmacéutico, único profesional universitario con formación fitoterapeútica en el país. Buena iniciativa, que se concluya responsablemente. Estaremos atentos.

Marcia Avello
Facultad de Farmacia

   

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