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Confirmando
la esencia
latinoamericana de la Universidad
Pocos
murales, en el mundo entero, han adquirido tal familiaridad
con el público como el que posee
Presencia de América Latina, que la semana pasada
celebró sus 40 años en una fiesta que reunió a
sus autores y al público habituado a esta imagen
emblemática.
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El
Rector entregó reconocimientos a los
artistas Albino Echeverría y Manuel
Guillén, ayudantes de González
Camarena en la realización del mural;
a los hijos de Eugenio Brito (Paula y Eugenio),
y al arquitecto Osvaldo Cáceres, uno
de los autores del proyecto arquitectónico
de la Casa del Arte.
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El
espíritu latinoamericanista con que nace la
Universidad a principios del siglo pasado, tiene en
la Casa del Arte y el mural Presencia de América
Latina su testigo vivo y emblemático en esta
ciudad que tiene tradición muralística.
Al celebrar los 40 años de esta obra que reúne
creación artística y arquitectónica,
la Universidad organizó una serie de actividades
en las que no sólo se reconoció a los autores
del fresco, sino que también a los arquitectos
que proyectaron la actual Casa del Arte.
Las diversas ceremonias, que incluyeron instalación
de una placa en el edificio, presentación de un
texto y mesas redondas, convocaron a los autores aún
vivos, sus familiares, autoridades universitarias, representantes
de la cultura local, del gobierno mexicano y miembros
de la comunidad penquista.
Los mexicanos Manuel Guillén, Salvador Almaraz
y el penquista Albino Echeverría, ayudantes del
maestro González Camarena, se reunieron luego
de 40 años y fueron los protagonistas principales
de las actividades, junto a los 250 metros cuadrados
de obra que narra, al contrario de los murales tradicionales,
de derecha a izquierda, la evolución de América
Latina.
En la ceremonia oficial, el Rector Sergio Lavanchy
recordó los
orígenes de la Casa del Arte y del mural. “Ocurrió,
entonces, la comunión entre la creación,
el ingenio, la estética y los sentimientos de
profesionales y el artista, que permitieron dar la solución
arquitectónica que entregara una visión
e conjunto de lo que debía ser representado en
el mural, sin interferencias a su mirada desde el ingreso
del edificio desde la calle, hasta su contemplación
total y la de sus detalles”.
A juicio del Rector, a través de esta obra la
institución refleja su apertura a la ciudad, su
entrega a la comunidad que siente los bienes universitarios
como patrimonio propio y de nuestra cultura.
Son más de 40 los murales que se pueden encontrar
en la Región del Bío Bío, de entre
los cuales, éste, es uno de los más emblemáticos.
La directora regional del Consejo Nacional
de la Cultura y las Artes, Moira Délano, señaló que
durante estos 4 decenios este mural ha sido uno de los
importantes testigos de nuestra convulsionada historia
nacional. “Ha visto desde su ubicación privilegiada,
como Concepción y nosotros -sus habitantes- nos
hemos transformado. Ha sido testigo de sus luchas, emociones,
de los sueños colectivos y de será también,
un espectador silencioso, de lo que viene en las próximas
décadas”. Por último, el jefe del departamento de Asuntos
Políticos de la Embajada de México en Chile,
Francisco de la Lama, destacó que esta obra “es
una muestra visible de las excelentes relaciones de amistad
y colaboración entre los gobiernos de México
y Chile. Hoy, más que hace 40 años, este
es un potencial que debe ser aprovechado por los jóvenes”. |
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