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Bicentenario
e identidad nacional
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Así como
todas las naciones que se han propuesto recrear
su identidad nacional han aprovechado fechas
importantes como el aniversario de una revolución
o de su formación como república;
el Bicentenario es, para Eugenio Tironi, una
oportunidad inmejorable para que Chile reflexione
acerca de sí mismo.
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En
su clase magistral ofrecida en el acto central de la
celebración del 86 aniversario de la Universidad,
Tironi afirmó que hasta ahora la fecha ha estado
enfocada más a aspectos materiales que simbólicos.
“
Se han puesto muchas energías en las grandes obras
de infraestructura cultural y urbana, que serán
los hitos físicos que dejarán registro
histórico de esta celebración y en torno
a esto se ha concentrado el debate público”.
Sin embargo, a su juicio, el verdadero desafío
de esta conmemoración es reinventar la identidad
nacional, lo que significa responder a preguntas claves
como qué es lo que los chilenos compartimos y
cuál es nuestra situación en el mundo,
temas sobre los que –dijo- aún reina la
indiferencia.
Tironi señaló que este tipo de preguntas
genera resistencias: “para la visión esencialista
de cuño conservador, esta reflexión no
tiene sentido alguno, pues la identidad chilena ya fue
fijada una vez y para siempre. Y para la tradición
intelectual crítica, la energía hay que
destinarla al diagnóstico de nuestras miserias
antes que a reflexionar sobre aquellas tradiciones, costumbres,
valores, mitos y leyendas que nos integran como nación”.
Para el sociólogo, la reivención de la
identidad supone mirar al fondo del Chile actual, integrando
los cambios de las últimas décadas, sus
logros y padecimientos; una tarea para la cual, en su
visión, el país está en las mejores
condiciones de hacerlo, ya que cuenta con los recursos
necesarios para hacer frente a las tensiones que este
proceso podría generar.
Las celebraciones conmemorativas son, según el
sociólogo, espejos a través de los cuales
los individuos se ven colectivamente a sí mismos
como parte de una historia son una representación
y afirmación de la identidad colectiva que es
la nación. Por eso asegura que la rememoración
de los doscientos años de la República
puede abrir un espacio para que la sociedad chilena “recapacite
acerca de la idea que la moviliza; sobre la pasión
que la ha unido y que también la ha hecho enfrentarse
trágicamente entre diversas visiones y bandos
internos; sobre la memoria que comparte a pesar de todo;
sobre los proyectos e ilusiones comunes que la inspiran;
sobre aquellos que le hace sentirse una comunidad que
posee una tradición común y el deseo de
proyectarse unida hacia el futuro”. |
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