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Luis
Suazo
Un testigo de delantal blanco
Luis
Suazo llegó al departamento de Ingeniería
con el terremoto del 60. Este hombre de 65 años
ha sido testigo de una historia universitaria marcada
por 44 años de evolución.
Casado,
hace 30 años con Zunilda Nuñez,
un hijo (Luis Alejandro, 25 años), un nieto (Ignacio
Alejandro, 1 año 2 meses y días) y una
carrera de servicio universitario. Así se puede
definir a Luis Suazo Aburto. En 1960 se incorporó a
la planta del entonces departamento de Ingeniería
a cumplir labores de auxiliar, siendo entonces director,
Gustavo Pizarro. Hoy, trabaja en la central de fotocopias
de la facultad de Ingeniería.
Se muestra muy orgulloso de pertenecer a la que llama “la
universidad del sur de Chile”. Esto, no solamente
por la estabilidad laboral que le entrega la institución,
sino que también por el grato ambiente que vive
a diario con los alumnos, docentes y administrativos,
a quienes llama “los jefes”.
“ Doy gracias a Dios por haber ingresado a la Universidad
de
Concepción. Eso era un privilegio en esos días
y todavía lo es”. Recuerda
con cariño figuras como la del rector
David Stitchkin, a quien caracteriza como una
persona muy humilde y afable con todos. “Don
David se daba el tiempo de ir a compartir con
los alumnos que estaban en el internado”.
También tiene recuerdos del ex rector
Augusto Parra a quien reconoce el apoyo brindado
a los funcionarios.
Interesado en conocer los centros cupríferos
e industriales del país que son los lugares
de trabajo de los exalumnos de la Facultad, Suazo
ha organizado numerosos viajes a diversos lugares,
integrando a sus colegas. El Teniente fue una gira
exitosa que recuerda especialmente. Recientemente
recorrieron Huachipato, para el próximo
mes, y coordinados con el profesor Fernando Márquez
tienen en carpeta un viaje a la distribuidora de
combustibles COPEC en Constitución.
Cuenta que cuando el rector Lavanchy era
decano de Ingeniería, planearon una viaje a Chuquicamata.
Había 19 funcionarios inscritos y Lavanchy
había comprometido el 40% del financiamiento
y el transporte, otorgando además el permiso
para este viaje que tendría una duración
de 10 a 12 días. Por su parte, Renzo Gasparini,
ex alumno y gerente de la empresa se encargaría
de la atención. Sin embargo, la historia
les jugó una mala pasada. Vino el “Davilaso” y
todos los planes quedaron en nada, recuerda.
Luis Suazo destaca que para él es un orgullo
ver cómo alumnos que han pasado por las
aulas de la facultad de Ingeniería, se han
convertido en grandes aportes para el país.
Entre ellos señala a Eugenio Cantuarias,
ex senador por la Región; Mario Seguel,
actual gerente de Huachipato y Renzo Gasparini,
ex gerente de Chuquicamata, entre otros.
Sus 44 años de servicio a la formación
de ingenieros le otorgan una autoridad que muy
pocos pueden cuestionar. Y es que Luis Suazo Aburto
ha sido testigo de la evolución que llevó al
pequeño departamento de Ingeniería
de los ’60, a convertirse en una de las facultades
más prestigiosas del país, alcanzando
reconocimiento nacional e internacional gracias
a su alto nivel académico, de investigación
y tecnológico.
Testigo de la historia, evoca también momentos
ingratos. Luis Suazo presenció enfrentamientos
entre militantes del MIR y autoridades castrenses
luego del golpe de estado de 1973. “Hubo
profesores y alumnos muy queridos que fueron detenidos
y jamás los volvimos a ver. Otros alcanzaron
a escapar al extranjero, pero de todas maneras
había que ser cuidadosos en todo momento”.
Pese a que tiene 65 años, decidió renunciar
al beneficio de la renta vitalicia, no acogerse
a jubilación y quedarse en la Universidad.
Reconoce que el contacto con los jóvenes
es parte fundamental de su vida y que el hecho
de tener una actividad lo estimula “mientras
siga teniendo salud”.
Espera
continuar dos o tres años más, y salir desde donde
entró, su amada facultad de Ingeniería.
Declara además, que habiendo pasado toda
su vida al interior de la Universidad, no sabría
qué cosa hacer fuera de ella. |