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Una
de las características fundamentales de la Universidad
de Concepción es su profunda vocación
democrática. Desde sus orígenes, arraigados
en los cimientos de la sociedad que la ayudó a
nacer, la Universidad ha ido profundizando esta aptitud,
sufriendo los mismos problemas que la sociedad en su
conjunto, o avanzando en la misma medida.
En medio de la campaña electoral para escoger
a las autoridades comunales del país, no deja
de llamar la atención el hecho que muchos de los
candidatos en la Región del Bío Bío
-de todos los colores políticos- provienen de
nuestras aulas, lo que ratifica que al interior de la
Universidad descubrieron, confirmaron o desarrollaron
sus deseos de servir desde el mundo de la política.
Se ha llegado a un acuerdo para reformar la Constitución
de 1980 eliminando algunos aspectos incompatibles con
la democracia plena. Estas medidas servirán para
fortalecer a la autoridad civil sobre la militar y restablecerá el
carácter del Senado como órgano representativo
al ser integrado por miembros elegidos por los ciudadanos
y no designados.
Con estas reformas se podrá dar cuenta de la diversidad
política, cultural y social y del país,
requisito básico de la democracia.
Los universitarios tenemos un imperativo ético
de aportar en el debate político desde nuestros
respectivos puntos de vista y hacer uso de los instrumentos
que existen para ejercer nuestros derechos. Cuando los
jóvenes parecen desestimar estas opciones, es
indispensable producir la conversación, el debate,
sobre el futuro político del país, tema
que nos concierne a todos.
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