Versión para imprimir

Panorama en PDFEn PDF
Requiere Acrobat Reader

Contáctenos

 

Optimizado para Explorer 4 o superior y resolución de 600X480

nro 460   Jueves 10 de octubre de 2002

PORTADA   • 
EDITORIAL  • 
TITULARES  • 
AGENDA   • 
lt.jpg (933 bytes) BUSCAR   • 
ANTERIORES   • 
EQUIPO   • 
CONTACTO  • 
 
 

 

 

 

 

  • PERSONAJES

Marcelo San Martín
El guardián de la corrección universitaria

Tras un tiempo en la jefatura del Servicio Jurídico, Marcelo San Martín asumió en septiembre como Contralor Universitario. Llega al cargo con el aval de su experiencia en la Contraloría General de República, entre 1977 y 1995, donde fue abogado jefe del departamento de Obras Públicas, y su desempeño como contralor en la Universidad del Bío Bío, desde 1995 a 1999.

Su relación con la Universidad se remonta a fines de los 60, época en la ingresó al curso propedéutico. En 1968 inició sus estudios de Derecho, obteniendo el título en 1977. Desde 1991 es académico de la facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales; dicta la asignatura de Derecho administrativo. Además de las funciones propias de su cargo, deberá asumir dos trabajos especiales encomendadas por la autoridad: estudiar mecanismos que permitan coordinar las tareas de su oficina, la Secretaría General y el Servicio Jurídico, y hacer una propuesta para aplicar la función de contraloría a la gestión académica. “La idea –dice- es que la Contraloría también se preocupe en forma habitual del control de las funciones académicas, como el cumplimiento de las jornadas de trabajo, por ejemplo”.

-¿Cuál es la función del contralor universitario?

-En general tiene dos funciones: realizar todas las actividades destinadas a obtener que todas las instancias de la Universidad, tanto académicas y administrativas, cumplan adecuadamente con la reglamentación vigente, y preocuparse de la fiscalización del buen uso de los recursos y bienes de la Universidad. Este control de legalidad y de recursos apuntan en definitiva, a obtener una gestión eficiente y eficaz. Esto implica que la Contraloría, no es un órgano resolutivo, sino que es una institución de apoyo a la gestión de las autoridades superiores.

-¿Es una función técnica?

-Es un organismo eminentemente técnico. Y es importante decir, es un esfuerzo que estamos haciendo para que la Contraloría se transforme efectivamente en un elemento de apoyo real a la gestión de la autoridad, sin perder la autonomía que debe tener la actividad.

-¿Cuáles son los principales problemas que se observan en el ejercicio de este control?

-Hay que partir de la base que, por su actividad, la Universidad produce un volumen importante de instrumentos jurídicos y muchas veces la fuerza de la realidad obliga a actuar casi inmediatamente. Uno de los problemas que se puede encontrar es que, por esto, algunas actuaciones no se encuadren dentro de la forma en que se deben hacer. Y el otro es el mal uso que se da a los recursos.

-¿Es común?

-No puedo señalar que eso sea así en la Universidad, lo digo concretamente por experiencia profesional. Y eso hace pensar que desgraciadamente el control debe existir.

-¿Es fácil detectar este mal uso de recursos?

-Depende de muchos factores, de la denuncia, de la oportunidad con que se efectúa el control, de la colaboración que pueda existir hacia la Contraloría.

-¿Cuándo se hace el control?

-Hay tres fuentes que originan la intervención de Contraloría. Primero, un plan anual de fiscalizaciones. La segunda fuente son peticiones concretas de las autoridades y la tercera son las denuncias que pueden provenir de gente de la propia universidad o de terceros. En todos los casos se emite un informe, con las conclusiones, y soluciones que tienen carácter propositivo.

-A los directores de departamento y decanos les corresponde ejercer tareas administrativas ¿reciben preparación o aprenden sobre la marcha?

-Sobre la marcha.

Eso puede llevar a errores involuntarios.

-Evidentemente. Todos nos podemos equivocar y ese error motivará, en la medida de su frecuencia, la necesidad de que la propia Contraloría inicie un proceso de formación. Una cosa es el error involuntario y tengo claro que allí no hay una responsabilidad sancionatoria, pero otra cosa distinta es el error buscado, que necesita un sanción. Saber distinguir cuándo la actuación es un error o una actuación premeditada, es un responsabilidad de la Contraloría.

-El contralor, entonces, debe tener una postura ética a toda prueba.

-En realidad el contralor debe ser un ejemplo, debe tratar de abstenerse de cualquier consideración de orden subjetivo, lo que no significa que uno tiene que aislarse, no conversar con nadie y no tener amistades. Todo lo contrario: uno se retroalimenta de la conversación con los funcionarios, los estudiantes, los administrativos, las autoridades, pero al momento de efectuar su labor tiene que ser muy objetivo.

-Es un asunto de fe pública...

-Al contralor tiene que creérsele.

Jeannette Valenzuela M.

Panorama en Internet  ®     

   volver al inicio de página

[Portada]
[Editorial] [Titulares] [Agenda]
[Buscar] [Anteriores] [Equipo] [Contacto]

Universidad de Concepción

® Universidad de Concepción
Dirección de Relaciones Institucionales
Oficina de Comunicaciones