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Mauricio Decap
La Reforma ha demostrado ser un proceso exitoso
Abogado
de 41 años, padre de dos hijos, uno de los ideólogos de
la Reforma Procesal Penal, reconoce en las regiones Octava
y Quinta la prueba de fuego del nuevo sistema judicial
chileno antes de su implementación definitiva en todo
el país.
Hijo
de Los Angeles y de padre militante radical, Mauricio
Decap ingresó a estudiar Derecho en 1978, en una época
cruzada por la represión política, la intervención militar
y los rectores designados.
Los valores que inculcó el seno familiar lo llevaron ser
activo protagonista en la recuperación de la democracia,
pero su militancia en las Juventudes Comunistas y su compromiso
estudiantil como dirigente de los comités democráticos
(Code) lo obligaron a salir forzosamente del país en 1986.
Se marchó a España. Se tituló de abogado en la Universidad
de Salamanca y luego cursó el doctorado en Derecho Público
de la Universidad Autónoma de Madrid, donde incursionó
como académico.
Sus
recuerdos de la Universidad de Concepción los define como
hermosos. “Fue una etapa muy valiosa para formarme como
persona, como hombre, después seguí trabajando en función
de la constitución y fortalecimiento de un Estado democrático
de derecho. Eso nunca lo perdí de vista, ni siquiera en
los tiempos en que estuve en las Juventudes Comunistas”.
Pero
también hubo episodios menos felices en los que las detenciones
y los procesos judiciales instruidos por la justicia inundaron
su vida. “Lo más doloroso fue la muerte de Caupolicán
Inostroza, a quien vi caer cuando le dispararon los carabineros
desde un furgón que estaba detenido en Víctor Lamas con
Edmundo Larenas”.
Este
episodio generó un proceso en su contra “porque supuestamente
yo comandaba una turba de pobladores que iba hacia la
casa del Intendente que estaba a cien metros, en circunstancias
que nosotros estábamos al interior de la universidad”.
Al
ministerio de Justicia ingresó en 1991, cuando la subsecretaría
era ocupada por Martita Wöerner. Hasta 1996 se mantuvo
como jefe del departamento de persona jurídica, hasta
que en 1997 se crea la Unidad Coordinadora de la Reforma
Procesal Penal, a la cual se integra. Fue uno de los padres
intelectuales de los proyectos de ley que sustentan el
nuevo sistema judicial, en especial la Ley Orgánica Constitucional
que creó el ministerio Público y la reforma del Código
Orgánico de Tribunales.
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¿Cuál es el lugar que ocupa en el ministerio?
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Soy asesor legislativo, incorporado dentro del staff de
la división jurídica. He sido asesor de la Unidad Coordinadora
de la Reforma y subdirector de esa unidad. El año pasado
renuncié a ese puesto para quedar un poco más libre para
ejercer la actividad académica.
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¿Dónde?
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En la Universidad Alberto Hurtado, fundamentalmente (en
materias de la Reforma). Hago clases de Derecho Administrativo
en la Universidad Central, pero cada vez me he ido distanciando
más del Derecho Administrativo a propósito de la Reforma
Procesal Penal.
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Usted que ha seguido de cerca todo este proceso, ¿lo evalúa
positivamente?
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Dada la magnitud de la Reforma, uno podría decir, como
evaluación general que es un proceso absolutamente exitoso.
Está instalada en estas primeras regiones y efectivamente
los jueces resuelven en audiencias orales, públicas y
contradictorias.
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¿Coincide con aquéllos que ven en la gradualidad en su
implementación la gran fortaleza de esta Reforma?
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Por cierto que hemos ido aprendiendo de lo que está ocurriendo
en las primeras regiones. Las propias instituciones están
con sus procesos de evaluación lo que les permite ir dimensionando
de qué manera ajustar sus procesos de trabajo en función
de los primeros meses de funcionamiento. Desde luego toda
esta preparación opera en función de lo que tenemos a
fines del próximo año que es Quinta y Octava. Esperamos
que antes del inicio de esas dos regiones seamos capaces
de corregir estos errores que hemos detectado, de manera
que su ingreso sea más afinado antes del gran acontecimiento
del 2004 donde ingresa la (región) Metropolitana.
Erwin Acevedo Ibáñez
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