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Evaluación y calidad de la educación parvularia
La
académica de la Universidad de Sevilla, María José Lera,
participó como conferencista en el Encuentro Nacional
de Educación Parvularia.
La
incorporación de la mujer al mundo laboral –a fines de
1800 y principios de 1900- marca el nacimiento de la educación
parvularia. Pero su reconocimiento como una etapa formativa
necesaria para potenciar el desarrollo cognitivo, social
y afectivo de los menores no surge sino hasta la década
de los 60. Con
este reconocimiento aparece también el debate sobre la
calidad en este nivel educativo y con ello los métodos
para su evaluación que, a través de los años, han sido
abordados desde diversos enfoques y perspectivas.
Para
la académica de la Universidad de Sevilla, María José
Lera, la pertinencia de la evaluación se observa cuando
se la considera como un instrumento que ayuda a mejorar
la calidad de la educación. Invitada a participar como
conferencista en el Encuentro Nacional de Educación Parvularia
–realizado en la Universidad- la docente dio a conocer
experiencias que ha recogido en sus investigaciones en
diversos países de Europa.
Sus
observaciones le han permitido establecer que a la hora
de evaluar es fundamental motivar a los educadores, que
en general no perciben la evaluación como algo constructivo.
A través de una investigación, destinada a determinar
las razones que hacían que la educación parvularia sevillana
mostrara niveles de calidad poco satisfactorios, se elaboró
un modelo de trabajo destinado a comprometer a las educadoras
con la cultura de la evaluación.
En él, Lera distingue 3 etapas: la sensibilización (convencer
a los educadores que ellos son parte activa en la evaluación),
la formación (la presentación de instrumentos para evaluar)
y la acción (el conocimiento de experiencias que les permitan
mejorar su quehacer en el aula). Este modelo ha dado paso
a un programa permanente de capacitación de las educadoras
que ha ayudado a elevar sustantivamente el nivel de la
enseñanza prescolar.
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