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nro 440   Jueves 11 de abril de 2002

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  • PERSONAJES

Paulina Muñoz
Entre la administración de justicia
y los intereses del Estado

Se recibió de abogado a mediados de los años noventa y desde el año pasado se desempeña en la división Jurídica del ministerio del Interior. Después de un breve período en el sector privado, hoy siente que su vocación es el servicio público, "estar al otro lado del mesón".

La abogada Paulina Muñoz Urrizola pertenece a una familia cuyos integrantes están ligados de algún modo a la Universidad de Concepción. Tanto su padre, el ex seremi de justicia y actual jefe de la Corporación de Asistencia Judicial de Talcahuano, Pedro Muñoz Vera; como su madre, Patricia Urrizola Sarría, profesora de inglés, se formaron en esta casa de estudios. Lo mismo ocurre con su hermana, ingeniero civil industrial, y su hermano menor, Rodrigo, alumno de periodismo. Otro de sus hermanos, Pedro, estudió en el Instituto Virginio Gómez, perteneciente a esta Corporación.

Después de un breve desempeño profesional en Asmar, entre 1995 y 1996, decidió trasladarse a Santiago para ingresar a la Academia Judicial, “porque el ejercicio libre de la profesión, o lo que todo el mundo entiende que hace un abogado, que es ir a tribunales y tramitar y litigar” no le satisfizo.

“Yo no sé si es porque me tocó estar como en el lado malo de la película, porque era abogado de una empresa donde me tocaban los juicios laborales en la mala, pero no me acomodó mucho ese tipo de trabajo y me dio la impresión que sería mejor para mí estar al otro del mesón, y resolver, estar como juez”.

A la Academia Judicial, requisito indispensable para participar en la administración de justicia en el país, ingresó el ’97. Allí estuvo y quedó “fascinada” de esa “visión que no entrega la universidad”, pero que es igualmente valiosa. En febrero de 1998 comenzó a trabajar en el departamento de Extranjería del ministerio del Interior, lo que le permitió mantenerse en la capital a la espera de algún cupo en los juzgados de las comunas periféricas de la región Metropolitana. Pero la experiencia fue tan gratificante que decidió postergar sus aspiraciones a la magistratura.“Estuve casi tres años en Extranjería y en abril del año pasado me vine a la división jurídica como abogado”.

- ¿Cómo ha sido la experiencia acá?

- Se ve de todo, en realidad, porque aquí uno está donde las papas queman, siempre hay alguna cosa que te acelera, te hace funcionar la adrenalina...yo no participo mucho en lo que tiene que ver con tribunales, sino que mi trabajo es bastante interno y más que nada de estudio.

- ¿El estar en el centro político del país tiene alguna connotación para usted?

- La verdad es que el primer día que vine acá fue bien emocionante. La labor nuestra es bien técnica, pero a pesar de eso tú estas en un ministerio político, entonces tienes que hacer todo siempre con mucho cuidado. Yo nunca pensé que iba a estar en algo así, y estoy feliz. ¡Qué bueno que mi vida tomó este rumbo!

- ¿Cómo ha influido en su desarrollo profesional el paso por la Universidad de Concepción?

- En la época en que yo estudié los profesores eran súper buenos, ellos siempre fueron muy exigentes, y creo que todavía la Universidad tiene la fama de ser difícil, porque en la Facultad te exigen bastante. Desde ese punto de vista uno sale bien preparado, pero además te dan un criterio jurídico que no se adquiere con el estudio de determinada materia pero que te permite encontrar caminos de solución o saber dónde buscar. También me he dado cuenta acá en Santiago que la gente egresada de la Universidad de Concepción tiene muy buena reputación.

- ¿Derecho siempre fue su opción profesional?

- Sí, pero la verdad es que las razones nunca fueron muy de fondo, más que nada era lo que yo tenía más cerca, incluso en algún momento pensé estudiar ingeniería informática, pero me acuerdo que un abogado amigo de mi papá me dijo que cómo se me ocurría, que eso era carrera de hombres.

- ¿Y ahora cuáles son sus desafíos profesionales?

- Me interesa que mi trabajo sea valorado y hacer bien lo que sea que esté haciendo, porque aquí a lo mejor no voy a estar mucho tiempo, o quizás voy a entrar al Poder Judicial, en realidad no lo sé. Todavía no he descartado nada. A mí me gusta el servicio público, estar en este tema, trabajar en el ámbito privado o en una empresa en realidad no es lo mío.

Erwin Acevedo Ibáñez

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