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Paulina Muñoz
Entre la administración de justicia
y los intereses del Estado
Se
recibió de abogado a mediados de los años noventa y desde
el año pasado se desempeña en la división Jurídica del
ministerio del Interior. Después de un breve período en
el sector privado, hoy siente que su vocación es el servicio
público, "estar al otro lado del mesón".
La
abogada Paulina Muñoz Urrizola pertenece a una familia
cuyos integrantes están ligados de algún modo a la Universidad
de Concepción. Tanto
su padre, el ex seremi de justicia y actual jefe de la
Corporación de Asistencia Judicial de Talcahuano, Pedro
Muñoz Vera; como su madre, Patricia Urrizola Sarría, profesora
de inglés, se formaron en esta casa de estudios. Lo mismo
ocurre con su hermana, ingeniero civil industrial, y su
hermano menor, Rodrigo, alumno de periodismo. Otro
de sus hermanos, Pedro, estudió en el Instituto Virginio
Gómez, perteneciente a esta Corporación.
Después
de un breve desempeño profesional en Asmar, entre 1995
y 1996, decidió trasladarse a Santiago para ingresar a
la Academia Judicial, “porque el ejercicio libre de la
profesión, o lo que todo el mundo entiende que hace un
abogado, que es ir a tribunales y tramitar y litigar”
no le satisfizo.
“Yo
no sé si es porque me tocó estar como en el lado malo
de la película, porque era abogado de una empresa donde
me tocaban los juicios laborales en la mala, pero no me
acomodó mucho ese tipo de trabajo y me dio la impresión
que sería mejor para mí estar al otro del mesón, y resolver,
estar como juez”.
A
la Academia Judicial, requisito indispensable para participar
en la administración de justicia en el país, ingresó el
’97. Allí estuvo y quedó “fascinada” de esa “visión que
no entrega la universidad”, pero que es igualmente valiosa.
En febrero de 1998 comenzó a trabajar en el departamento
de Extranjería del ministerio del Interior, lo que le
permitió mantenerse en la capital a la espera de algún
cupo en los juzgados de las comunas periféricas de la
región Metropolitana. Pero la experiencia fue tan gratificante
que decidió postergar sus aspiraciones a la magistratura.“Estuve
casi tres años en Extranjería y en abril del año pasado
me vine a la división jurídica como abogado”.
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¿Cómo ha sido la experiencia acá?
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Se ve de todo, en realidad, porque aquí uno está donde
las papas queman, siempre hay alguna cosa que te acelera,
te hace funcionar la adrenalina...yo no participo mucho
en lo que tiene que ver con tribunales, sino que mi trabajo
es bastante interno y más que nada de estudio.
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¿El estar en el centro político del país tiene alguna
connotación para usted?
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La verdad es que el primer día que vine acá fue bien emocionante.
La labor nuestra es bien técnica, pero a pesar de eso
tú estas en un ministerio político, entonces tienes que
hacer todo siempre con mucho cuidado. Yo nunca pensé que
iba a estar en algo así, y estoy feliz. ¡Qué bueno que
mi vida tomó este rumbo!
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¿Cómo ha influido en su desarrollo profesional el paso
por la Universidad de Concepción?
-
En la época en que yo estudié los profesores eran súper
buenos, ellos siempre fueron muy exigentes, y creo que
todavía la Universidad tiene la fama de ser difícil, porque
en la Facultad te exigen bastante. Desde ese punto de
vista uno sale bien preparado, pero además te dan un criterio
jurídico que no se adquiere con el estudio de determinada
materia pero que te permite encontrar caminos de solución
o saber dónde buscar. También me he dado cuenta acá en
Santiago que la gente egresada de la Universidad de Concepción
tiene muy buena reputación.
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¿Derecho siempre fue su opción profesional?
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Sí, pero la verdad es que las razones nunca fueron muy
de fondo, más que nada era lo que yo tenía más cerca,
incluso en algún momento pensé estudiar ingeniería informática,
pero me acuerdo que un abogado amigo de mi papá me dijo
que cómo se me ocurría, que eso era carrera de hombres.
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¿Y ahora cuáles son sus desafíos profesionales?
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Me interesa que mi trabajo sea valorado y hacer bien lo
que sea que esté haciendo, porque aquí a lo mejor no voy
a estar mucho tiempo, o quizás voy a entrar al Poder Judicial,
en realidad no lo sé. Todavía no he descartado nada. A
mí me gusta el servicio público, estar en este tema, trabajar
en el ámbito privado o en una empresa en realidad no es
lo mío.
Erwin Acevedo Ibáñez
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