Virus de la fiebre aftosa
Un pequeño que trae grandes perjuicios El
virus se caracteriza por ser altamente resistente, puede permanecer semanas en el
medioambiente antes de llegar al animal, y condiciones extremas como el frío favorecen su
supervivencia. Por vía aérea puede recorrer hasta 60 kilómetros en tierra y hasta 300
kilómetros por mar.
Uno de los virus más pequeños conocidos hasta ahora, ha desatado la alarma
mundial en los últimos meses. La presencia del virus de la familia Picornaviridae,
género Aphthovirus, se ha hecho cada vez más patente a partir de los focos de
fiebre aftosa surgidos en ganados bovinos de Gran Bretaña, Francia y Argentina, lo que,
en el caso de los países europeos, ha significado sumar un nuevo problema sanitario al
temido "mal de las vacas locas".
La fiebre aftosa produce lesiones y
heridas en la zona de la mucosa bucal, es el caso de este novillo que exhibe el
desgarramiento de las heridas en lengua, encía y labios inferiores.
La alarma se debe a que, además de las bajas en la producción ganadera, la enfermedad
puede tener repercusiones económicas insospechadas. La sola presencia del virus puede
interferir en el desarrollo normal de las relaciones comerciales entre países.
El docente del departamento de Patología y Medicina Preventiva de la facultad de
Medicina Veterinaria y especialista en virología René Ortega, señala que ésas son las
razones por las que la fiebre aftosa es considerada como la enfermedad viral bovina más
importante.
Esta enfermedad infectocontagiosa es conocida desde fines del 1800. Se debe a un
pequeño virus, del que existen 7 serotipos, de los cuales 3 han sido aislados en
Sudamérica. René Ortega explica que, aunque el bovino es el ganado más sensible a la
fiebre aftosa, la enfermedad afecta a todos los animales de pezuña hendida (cerdos,
ovinos, caprinos, herbívoros silvestres). Todos ellos están expuestos al desarrollo de
úlceras y vesículas en la mucosa bucal y en el espacio interdigital, las que pueden
verse agravadas por infecciones bacterianas.
La docente experta en epidemiología, Paula Gädicke, señala que el virus se
caracteriza por ser altamente resistente, puede permanecer semanas en el medioambiente
antes de llegar al animal, y condiciones extremas como el frío favorecen su
supervivencia. Por vía aérea puede recorrer hasta 60 kilómetros en tierra y hasta 300
kilómetros por mar. Otras fuentes por las que se traslada el virus son de carácter
mecánico: la inseminación, ropas, neumáticos, animales (no susceptibles al virus) y
objetos.
El virus no mata
La directora del departamento de Patología y Medicina Preventiva, Juana López, indica
que la diseminación del virus es extremadamente rápida: puede afectar rebaños o
regiones completos en semanas. Entre animales el contagio se da por el contacto con
animales enfermos o con aquéllos que portan el virus y no manifiestan los síntomas. Y
aunque el virus no es causante directo de la muerte de animales -dice- las lesiones que
genera son invalidantes, les impide trasladarse y alimentarse. Los animales se debilitan,
muriendo por inanición o deshidratación, y los individuos jóvenes pueden incluso sufrir
de muerte súbita a causa de miocardiosis.
Peligro en la frontera
En 1981, Chile fue declarado país libre de fiebre aftosa, luego de un plan de
erradicación de la enfermedad, que culminó con la eliminación de las vacunas en 1980.
Sólo dos brotes se han presentado desde entonces: en 1984 y 1987, ambas a causa del
ingreso ilegal (contrabando) de animales infectados, en zonas cordilleranas.
El ganado porcino también está expuesto a los efectos del
virus.
Paola Gädicke afirma que, al contrario de lo que se piensa, la eliminación de las
vacunas no quiere decir que el país tenga problemas en el control de la enfermedad.
"Las vacunas funcionan con virus, que aunque atenuados, están vivos. Al vacunar,
para provocar los anticuerpos, se está dejando siempre al virus en el ambiente. Los
países que vacunan son los que aún no erradican la enfermedad y por ello necesitan tener
a sus animales con anticuerpos".
El estar calificado como país libre sin vacunación -dice- significa contar con luz
verde para el normal desarrollo de las exportaciones. "En este sentido, el ser país
libre funciona como una medida parancelaria", pues las naciones con que se comercia
restringen el ingreso de productos agrícolas y forestales que pueden actuar como
transmisores mecánicos del virus, señala la académica.
Sin embargo, la ausencia del agente causante de la enfermedad hace que el país sea
más susceptible cuando existen focos en otros lugares. De ahí que ante la aparición de
la enfermedad en Argentina, el Sag haya intensificado las medidas de control sanitario en
las áreas fronterizas, pues la existencia de un foco de fiebre aftosa en el país
involucraría pérdidas cercanas a 500 millones de dólares.
A los controles normales, se han agregado en estos meses la ampliación de la franja de
la frontera hasta la que pueden llegar animales de uno u otro país, la sanitización de
calzado y neumáticos de vehículos que cruzan las zonas limítrofes, y exámenes
serológicos con extracción de sangre y cuarentena para ganados que han estado en
veranadas fronterizas. También se cerró el ingreso de productos cárneos desde Argentina
-país del que se importa un tercio del consumo nacional- no porque su ingesta revista
peligro para humanos, sino porque el virus puede estar presente en la grasa, la médula
ósea y nódulos linfáticos, incluso si se trata de productos congelados.
La prevención
Evitar que la fiebre aftosa cruce la frontera es una tarea que no sólo depende de las
autoridades competentes (Sag) y las instituciones que apoyan su labor (como Carabineros,
en las zonas limítrofes).
Los académicos señalan que es importante denunciar el ingreso clandestino de ganados
o la presencia de animales con síntomas de la enfermedad; mientras que la ocurrencia de
un foco de fiebre aftosa debe ser atacada con la eliminación inmediata de los animales
infectados, pues la expansión de la enfermedad involucra un riesgo para el patrimonio
sanitario y la economía del país.
En estos momentos, la facultad de Medicina Veterinaria está desarrollando una amplia
labor de difusión, para educar a la población, a través de programas radiales, la
publicación de artículos en diarios y revistas, y la organización de un simposio con
invitados extranjeros, que se llevará a cabo a fin de mes. |