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Dirección de Investigación de la Universidad de Concepción - Nº 14 - Febrero 2007

 

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Programa Bicentenario de Ciencia y Tecnología

Programa Bicentenario:
Evolución del conocimiento

Programa Bicentenario, Fernando Lefort, asegura que Chile aún presenta un desempeño deficiente en materia de Ciencia y Tecnología.

Las áreas económicas que ofrecen hoy mejores oportunidades para el país están en la industria de la fruticultura y vinícola, la acuicultura, la minería del cobre y la no metálica, entre otras.

El lema “Hacia una economía basada en el conocimiento” representa el mayor desafío que el país se haya impuesto en los últimos años para abordar cambios en materia de ciencia y tecnología.

La herramienta elegida para llegar a este nivel es el Programa Bicentenario de Ciencia y Tecnología, PBCT, que dirige Fernando Lefort. En entrevista con la Revista I+D UdeC, Lefort señaló que este es un proceso que debe entenderse como una evolución, más que como una revolución. El primer período (2004-2006) ya ha mostrado avances en materia de difusión científica, pero en la nueva etapa que se inicia podrá haber mediciones más profundas de su impacto.

Según Lefort, “programas como Fondecyt y Fondef de Conicyt, FDI y Fontec de Corfo establecieron los cimientos sobre los que hoy pretendemos construir en este ámbito. El PBCT nace para complementar los esfuerzos desplegados, llenando algunos vacíos en el Sistema Nacional de Innovación y apoyando el mejoramiento continuo del sistema”.

-¿Con qué Chile deberíamos encontrarnos el 2010?

-Hay algunas áreas en que Chile tiene liderazgo a nivel mundial, como es la fruticultura, la acuicultura y la minería, gracias a las ventajas comparativas que la naturaleza le ha dado al país y a las competitivas que ha podido construir en esos ámbitos. Pero las ventajas se mantienen sólo por un tiempo, pues nuestros competidores naturales van avanzando al incorporar más tecnología a sus productos, por lo que es importante que Chile no se quede atrás. Es necesario innovar en nuestros procesos productivos y en nuestros productos. Hay países que no tienen recursos naturales y poseen un PIB muy superior al de Chile, pues han exportado y siguen exportando conocimiento, creatividad e innovación. Chile debe tener la capacidad de innovar, crear y exportar inteligencia y sofisticación, tanto en bienes como en servicios, y tomando materias primas propias o de otros países. Eso es ser una sociedad y una economía basada en el conocimiento, hacia donde Chile quiere llegar.

-Las expectativas para lograr cambios están puestas en la investigación científica ¿cree que los actores –públicos y privados- están a la altura de los desafíos? ¿Cómo han reaccionado en estos primeros años del PBCT?

-Chile muestra un desempeño deficiente en materia de innovación y esto es pertinente tanto para las patentes comerciales como para las publicaciones científicas, las que están por debajo del promedio de los países con economías similares.

En parte, este deficiente desempeño en innovación se debe a los insuficientes esfuerzos de Chile en Investigación y Desarrollo. De hecho, el país también muestra un bajo desempeño en la inversión en I+D, como proporción del PIB, comparado con uno que posee una economía y una fuerza laboral de tamaño similar. Su insuficiente inversión en I+D, como proporción del PIB, es tal vez más grave de lo que aparece en las comparaciones internacionales mencionadas, ya que la potencial rentabilidad económica de I+D puede ser bastante alta.

Con esto en consideración, el sector público y privado está reaccionando muy favorablemente al desafío que tenemos por delante en lo que se refiere a la toma de conciencia de la relevancia de la inversión en I+D para fortalecer el desarrollo del país. Diversos actores tanto del sector público como privado manifiestan con mayor frecuencia a través de la prensa que el país debe mejorar sus indicadores de desempeño en este ámbito. El sector público está haciendo el esfuerzo que le corresponde y también lo está considerando para el futuro a través de las políticas que emanarán del Consejo de Innovación. Ahora le toca a las empresas aumentar su inversión en investigación, desarrollo e innovación.

-A su juicio ¿qué sectores están respondiendo mejor a esta iniciativa?

-A juzgar por los proyectos que se presentan a los diferentes fondos que hay disponibles en el Estado para financiar proyectos de I+D+I, se podría señalar que los sectores que mejor están respondiendo a este desafío son -en orden de mayor a menor- un primer grupo compuesto por la acuicultura, la fruticultura, la industria vitivinícola, la agroindustria, la industria forestal y la incipiente industria biotecnológica. Luego, en segundo lugar las tecnologías de la información y las comunicaciones, minería del cobre, nuevas fuentes de energía, uso del recurso agua y construcción. Finalmente, más rezagados se encuentran la minería no metálica o minerales industriales, la manufactura industrial, la industria farmacéutica, los rubros agrícolas y pecuarios tradicionales. Sin embargo, en términos generales todos están por debajo de la línea recomendable de inversión en I+D+I si los comparamos con economías más desarrolladas.

-¿Qué papel juegan las universidades, como la de Concepción, en este desafío?

-Dentro del Sistema Nacional de Innovación, las universidades tienen un rol crucial en varias partes de la cadena del Sistema. En primer lugar, son formadores del capital humano altamente calificado que debe ser incorporado cada vez con más fuerza en las empresas. En segundo lugar, sus científicos pueden prestar servicios de asesoría técnica para la resolución de problemas de alta complejidad en el sector industrial cuando éste realiza proyectos de innovación y carece de mano de obra experta. Finalmente, las universidades pueden ejecutar investigación básica y pre-competitiva importante para el país, que no es asumida por las empresas debido a su alto nivel de riesgo tecnológico (y comercial).

-Se ha dicho que el escenario de las oportunidades es muy cambiante ¿qué áreas son las que hoy marcan las mejores oportunidades para el país?

-En primer lugar, las empresas y el sector público deben invertir en I+D+I en los sectores industriales donde el país tiene ventajas comparativas para poder mantener su nivel de competitividad mundial y su liderazgo. En este caso, se encuentra la industria de la fruticultura y vinícola, la acuicultura, la minería del cobre y la no metálica, entre otras. Y en segundo lugar, todas aquellas áreas o nichos de cualquier sector económico mundial que muestren un atractivo económico y una oportunidad clara para aquellos que la descubran y tengan capacidad para abordarla.

-¿Cree usted que las grandes empresas están sumándose a estos desafíos?

-Mi opinión es que las grandes empresas tienen espacio para aumentar su contribución al esfuerzo de desarrollar tecnológicamente al país. En general, las grandes empresas siguen comprando tecnología en el extranjero y cuando invierten en innovación lo hacen para resolver problemas puntuales de sus procesos industriales. Las grandes empresas se han visto favorecidas en los últimos años por los altos precios de las materias primas que Chile produce, por lo que han tenido pocos incentivos para innovar en sus procesos. Sin embargo, creemos que esta situación va a ir cambiando progresivamente en la medida que las empresas deban innovar para mantener su competitividad.

-¿Qué debe esperarse de la pequeña y mediana empresa?

-Las empresas pequeñas y medianas pueden constituirse en un importante motor innovador. En estas empresas se producen muchas nuevas y buenas ideas que las grandes empresas no visualizan necesariamente. Sin embargo, el principal problema que las PYMES enfrentan es la falta de capital para invertir en los procesos que conducen al desarrollo y comercialización de un nuevo producto. Así, es crucial desarrollar instrumentos de financiamiento de la innovación para este tipo de empresas, así como reforzar la industria de capital semilla y de riesgo.[subir]

 

 

 
     
 
 
     
 
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