© Revista de Servicio Social
Vol 1, Nº 2, (Diciembre 1998 - Junio 1999)
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Tabla Nº1

Distribución Matriculados y Muestra Teórica y Real por Facultad y por Sexo del alumnado U de Concepción 1994.
Facultad  total 

matric 

hombres 

tot teór real 

mujeres 

tot teór real 

total muestra teór real
QuÌmica 244 113 12 9 131 12 6 24 15
Educac. 1977 553 54 18 1424 139 72 193 90
Cs F y M  129 78 8 5 51 5 3 13 8
Cs Econ 842  404 40 18 438 44 26 84 44 
Cs J y S 1419 703 70 49 716 71 45 141 99 
Medicina 1429 488  49 32 941 94 68 149 100
Ingenier 2027 1728 171 66 299 28 10 199 76
Farmacia 631 195 19 16 436 44 35 63 55
Odont 396 210 21  13 186 18 10 39 23
Arquitec 77 44 4 0 33 3 3 7 3
Sociolog 39 19 2 2 20 2 2 4 4
Totales 9210 4535 450 228 4675 471 284 910  512
    Para asegurar el anonimato y la privacidad que deseábamos garantizar a los encuestados, se utilizó cuestionario de autorrespuesta, puesto que incluyó una serie de preguntas acerca de conductas sexuales que, en nuestra sociedad, no son tema fácil de conversación con extraños. Usamos la modalidad de entregar la encuesta por intermedio de la Secretaría Académica de cada Facultad en sobre cerrado a cada uno de los seleccionados, junto con otro sobre para su devolución y una carta explicativa acerca de la importancia, de la respuesta rigurosa y veraz de todas las preguntas, para el desarrollo de la investigación. Esta modalidad más los rechazos normales a toda encuesta, especialmente una de este tema, nos produjo una importante pérdida en algunas carreras, como, por ejemplo, Ingeniería. Por tanto, la muestra real se redujo al 5.6% de la población estudiada.

    Sin menospreciar el sesgo que pudiera significar el desconocer la existencia de características comunes entre los no respondentes que expliquen esta conducta y que pudieran alterar los resultados, consideramos que la muestra tiene características que nos permiten calificarla como adecuada: tiene un tamaño suficiente y en líneas generales mantiene la proporcionalidad original. En relación al sexo, hubo un 4% más de mujeres y menos de hombres que en la muestra teórica.


TABLA Nº 2

ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DESCRIPTIVAS DE LOS INTEGRANTES DE LA MUESTRA
Sexo fr

Hombres 44.5

Mujeres 55.5

Estado Civil fr%

Solteros 92.8

Casados 7.2

Colegio fr%

Privado-Pagado 45.1

Municipalizado 24.5

Fiscal 20.0

Privado Gratis 10.4 

 

Religión fr%

Católica 67.0

Evangélica 6.5 

Otras 4.1

Ninguna 22.4

 

Región fr%

Norte 14.5

Octava 71.8

Sur 7.9

Metropolitana 5.8 

Residencia fr%

Con padres 41.9

Con un padre 12.5

Con amigos 9.0

En pensión 18.0

Con pareja 12.9

Con familia 5.7

 

    Si observamos la tabla, podemos constatar que en relación al sexo existe un porcentaje mayor de mujeres, esto se debe, en primer lugar, a que las mujeres contestaron en mayor proporción la encuesta (4%) y, en segundo, a que en la población total las mujeres constituían el 51%. Sin embargo, esta ligera mayoría femenina que podría indicar una discriminación positiva, no es tal si analizamos el tipo de carreras en las que hay predominio de mujeres, que siguen siendo aquellas tradicionalmente femeninas como obstetricia, enfermería y educación parvularia;como asimismo, en el caso de las carreras de educación.

    En relación al estado civil, dado que existe un 17.8% de alumnos que ingresaron en el año 1989 o antes, el pocentaje de casados (7%) no nos parece alto.

    Siendo ésta una Universidad subvencionada por el estado, llama la atención el gran porcentaje de alumnos que provienen de colegios particulares pagados, casi la mitad de la distribución. Esto es concordante con la proporción de alumnos sin crédito fiscal.

    Con respecto a la religión, el 67% se declaró católico, un 6.5% evangélico y un 4% de otras religiones (mormones, testigos de Jehová); destaca el alto porcentaje de alumnos que manifestó no tener credo religioso.

    En síntesis, la gran mayoría de los estudiantes vive con la familia, proviene de la región del Bío Bío, es católica y cursó la enseñanza media en colegios privados.

    La edad de los encuestados fluctuó entre 16 y 33 años con un promedio de 21,48 años y una desviación estándar de 2,51 años.
 

RESULTADOS

1. Comportamiento de la Escala:

    La confiabilidad de este instrumento, medida con el coeficiente alfa de Cronbach, para la escala total, fue medianamente aceptable de r=0.40. La consistencia interna, medida por la vía de correlacionar cada ítem con el total, fue adecuada puesto que todos sus reactivos se correlacionaron, positiva y significativamente con la escala total ( r entre 0.27 y 0.59 p=0,0001).

   Cortada (1970) encontró validez convergente adecuada de la escala, al relacionar sus 22 ítemes con los de la escala F de Adorno (forma 45). Con el fin de inspeccionar la validez del formato abreviado utilizado, se correlacionó con la subescala de permisividad sexual (Harding y Phillips, 1986), encontrándose una correlación inversa, a mayor machismo menor permisividad (r=-0.15 y P=0.0011). Lo que es consistente y, por tanto, indicativo de validez divergente.

    Para demostrar la validez discriminante, la autora comparó los promedios de machismo de universitarios y obreros, detectando que eran significativamente mayores en los obreros. Debido a que este estudio sólo consideró universitarios, comparamos el machismo según el sexo de los encuestados, resultando más machistas los hombres que las mujeres, como se puede apreciar en la tabla Nº 3.

TABLA Nº 3
PROMEDIOS DE MACHISMO SEGÚN SEXO
Sexo X

Hombres 11.0

Mujeres 10.6 

n s

227 1.44

280 1.19 

 

T P

3.68 0.0003

    En síntesis, la escala se ha comportado congruentemente con la teoría lo que sería indicativo de que es, a lo menos en la población estudiada, un instrumento válido para medir machismo.
 

2. Resultados sobre Machismo en los Estudiantes:

    El promedio de machismo de la muestra fue de 10.8 en la escala total, donde el 9 es ausencia de esta actidud y el 18 presencia máxima. Este promedio, a pesar de que no tenemos datos de comparación puesto que usamos un formato resumido, es indicativo de que los estudiantes tienen algún grado de machismo. Existe un 17% de los estudiantes que no manifiestan machismo alguno ( 9 puntos ), se detecta un 10.7% que se puede calificar como altamente machista ( 13 a 16 puntos ), las proporciones mayoritarias, con un total del 72.3%, corresponden a machismo intermedio ( entre 10 y 12 puntos ), es decir, los alumnos declararon entre una y tres actitudes en este sentido.

    Los más altos promedios de machismo corresponden a las aseveraciones: 3 "las mujeres son más sensibles que los hombres", con un 57% de aceptación; 1 "la peor ofensa para un hombre es que su mujer le sea infiel" y 9 " la mujer busca la protección del hombre", con un 39% y un 37% respectivamente. Los ítemes cuyo promedio de machismo es más bajo, aceptados solo por el 2% de los encuestados, son el 2 "las tareas domésticas son denigrantes para los hombres" y el 4 "las mujeres no pueden tener amigos que no sean los de su marido", en orden creciente, le siguen con el 6% y 8% respectivamente, "el hombre tiene que tomar siempre la iniciativa en la relación de pareja" y "en el hombre la infidelidad es perdonable".

TABLA Nº 4
PROMEDIOS Y PORCENTAJES DE MACHISMO POR ITEMES.
Itemes

1

2

3

4

5

6

7

8

9

 

Xs

1.39

1.02

1.58

1.02

1.09

1.07

1.20

1.06

1.38

%

39.0

2.0

57.0

2.0

9.0

8.0

20.0

6.0

37.0

    En síntesis, al considerar los promedios de la escala total, por ítemes, y las frecuencias de los puntajes totales se puede concluir que existe una actidud altamente machista en algunos estudiantes universitarios, que llama la atención dadas su educación y su juventud, puesto que como afirma Rodriguez (1993), en el ámbito universitario existe una suerte de exhibicionismo antimachista, es decir, hay que mostrarse progresista, expresando consignas en ese sentido.

    Con el fin de inspeccionar algunas relaciones entre las características descriptivas de los estudiantes y el machismo, se dicotomizó en alto y bajo, utilizando la mediana y luego se cruzó con las otras variables consideradas.


TABLA Nº 5

DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL DEL MACHISMO POR CATEGORÍAS SEGÚN FILIACIÓN RELIGIOSA
Religión
 
 

Evangélicos

Otras

Católicos

Ninguna

Bajo machismo

%

18 

33 

44 

57

Alto machismo

%

82 

67 

56 

43

Totales

% fi 

100 (33)

100 (21) X=17.51 100 (340) P=0.001 100 (114)
 
 
 
 

n = 508

    Se detectó que, además de las diferencias ya informadas entre hombres y mujeres, existe asociación significativa entre la religión y el machismo. Como se puede apreciar en la tabla 5, la gran mayoría de los evangélicos y de los pertenecientes a otras religiones (mormones y testigos de Jehová) son altamente machistas, mientras que aquellos estudiante que se declaran sin filiación religiosa, tienen mayoritariamente bajo machismo; los católicos presentan proporciones similares, con un ligero predominio de la categoría alta.

    Además, en relación a otras variables estudiadas, se comprobó que no existe diferencias significativas entre solteros y casados, como tampoco según el estatus socioeconómico (tipo de colegio del que provienen, cantidad de bienes que poseen, educación de los padres, ocupación de los padres).

    Al relacionar el grado de machismo de los estudiantes con la existencia de relaciones sexuales (49% declaro tener experiencia), no hubo diferencias, resultando las proporciones iguales para ambas categorías (51%). Tampoco se obsevó diferencias significativas entre los alumnos, al comparar grado de machismo, en relación con otras conductas sexuales estudiadas: existencia de novios, cantidad de novios, edad del primer novio, número de parejas de sexuales, edad de la primera relación, lugar donde se llevan a cabo las relaciones, tipo de pareja. Sólo se dio una tendencia a menor uso de anticonceptivos en los altamente machistas, con un 52%, frente a un 61% de aquellos con machismo bajo (p=0.19). Hubo un 56% de los alumnos que declararon tener relaciones sexuales, que usa algun tipo de control de la natalidad; entre éstos los más frecuentes, con proporciones muy similares, fueron: las píldoras, el condón, el ritmo y el coitus interruptus.

    Al correlacionar el machismo con algunas dimensiones psicosociales, como moralidad y modernismo, se constató, como ya vimos al inspeccionar la validez divergente, que se correlaciona inversamente con la permisividad sexual (r=-0.15 y p=0.0009), no así con la moralidad legal ni personal, (medida con la escala de conductas morales discutibles de Harding y Phillips, 1986). En relación al modernismo, medido con la escala abreviada de Kalh (1966), no se encontró una correlación significativa, aunque la tendencia, como era de esperar, fue inversa (r=-0.06 y p=0.18): a mayor modernismo menor machismo. El promedio de modernismo obtenido por los alumnos fue de 26.7, lo que comparado con el de 21, detectado por Mathiesen (1987) en mujeres de distintos estratos de la misma zona, resulta alto, lo que es explicable si se considera el nivel educacional de las poblaciones estudiadas.

    Por último, aunque no se observó ninguna relación significativa con las dimensiones educativas consideradas, parece interesante la tendencia a un bajo machismo en las Facultades de Química y Educación, con un 60% y 56% respectivamente; mientras que éste es mayoritariamente alto en las de Física y Matemática (75%), Odontología (65%), Economía (64%) e Ingeniería (61%). En la Facultad de Ciencias Jurídicas las proporciones son similares. Estos resultados se podrían explicar en parte, por la distribución de sexos en las respectivas Facultades.
 

CONCLUSIONES

    En primer lugar, en cuanto al funcionamiento de la escala aplicada, se puede concluir que su confiabilidad fue medianamente aceptable, con una consistencia interna adecuada.

    La escala se comportó concordante con la teoría, lo que sería indicativo de que es un instrumento válido para medir machismo en el ámbito universitario. Sin embargo, estimamos que tal vez sería interesante, en futuros estudios en esta misma población, usar otras mediciones menos reactivas, como la propuesta por Rodriguez en un estudio efectuado en una universidad colombiana (1993).

    En relación al grado de machismo encontrado en los estudiantes, podemos concluir que mayoritariamente fue bajo, predominando los rangos entre 10 y 12. Llama la atención que algo más de un décimo de la población clasificó como altamente machista.

    Se detectaron diferencias significativas en el grado de machismo según el sexo y la religión; no las hubo según ninguno de los indicadores de estatus socioeconómico analizados.

    Tampoco hubo asociaciones estadísticamente significativas del machismo con las conductas sexuales, unicamente se detectó una tendencia a menor uso de anticonceptivos en los altamente machistas.

    De las dimensiones psicosociales se encontró correlación inversa del machismo con la permisividad sexual y una tendencia en el mismo sentido con el modernismo.

 
BIBLIOGRAFÍA