Sin lugar a dudas, tendría
que ser una con concepto réflex. Sus características básicas serían:
1. Cuerpo réflex con capacidad de intercambiar objetivos. A ser posible, que acepte los ya existentes sin variar la distancia focal. Pantalla LCD y que sea desconectable.
2. Si no fuera réflex, pantalla LCD y visor. Éste último permite hacer fotos sin conectar la pantalla, que es lo que más consume del sistema.
3. Baterías de larga duración, sin efecto memoria, información sobre estado de carga y recarga rápida. Las pilas alcalinas normales no suelan ofrecer más de media hora de trabajo continuo en el mejor de los casos.
4.
Compresión con y sin pérdida.
No olvidemos que los CCD ofrecen la imagen sin comprimir. Si se comprime es
por falta de espacio. La compresión sin pérdida suele reducir los datos un
30% y la con pérdida a máxima calidad (JPEG calidad 10) lo deja en un 50%
sin posibilidad humana de identificar el original del comprimido.
5.
Sistema de almacenamiento
superior a los 100 MBytes, rápido y extraíble.
De lo que hay en el mercado,
lo que sigue es lo que más se aproxima a los criterios anteriormente definidos.
Por
concepto, la Sony Mavica FD-71 cumple muchos de los requisitos exigidos. Tiene
una pantalla de altísima calidad, permite ajustes manuales, baterías de larga
duración, carga rápida e información de consumo, captura sin comprimir y el
sistema de almacenamiento es infinito, barato y más rápido de lo que cabría
esperar. Eso sí, peca dé una bajísima resolución (640x480), tamaño mastodónico
(es una disquetera portátil), no dispone de salida de vídeo y no tiene visor
(siempre trabajamos con la pantalla). La calidad de la imagen muy buena y no
falla mucho en modo automático. Ideal para internet y trabajos que no requieran
alta resolución.