
Este publicación trata de una obra que se presentó a finales de septiembre del año pasado, una que ha sido interpretada miles de veces (exageración) a lo largo de nuestra historia desde que fue escrita ahí por los años 40. Entre Gallos y Media Noche, es el reflejo de la sociedad actual que mantiene las mismas costumbres, y que ha cambiado sólo sus vestimentas y (quizás) sus maneras de hablar. La idea era ir a divertirse un rato esa tarde, pero nunca estuvo en la agenda aprender de las palabras de un actor, que no sólo destacaba que la obra representaba la esencia y la picardía del chileno, sino más.
El reconocido actor, Luis Wigdorsky, tiene en el área de la actuación, un historial amplio que va desde 1983 hasta hoy. Ha participado en grandes series chilenas como Floribella, Amor por accidente y Héroes, además ha formado parte de grandes producciones cinematográficas como La Nana y la aclamada serie de televisión de HBO, Prófugos. Cabe destacar también, su gran desempeño y entusiasmo al adherirse a muchas obras de teatro alrededor del país.
La entrevista de hoy está situada en el contexto de una gran obra chilena, Entre Gallos y Media Noche, donde Luis Wigdorsky, toma el papel de un retirado militar. Paciente, enérgico y respetuoso respondió a cada una de las preguntas.
¿A raíz de qué surge esta obra? ¿Qué fue necesario para revivirla?
(Piensa un rato) Bien pues, yo simplemente fui un actor llamado por Hernán Vallejos (actor chileno), a quién se le ocurrió llevar a cabo, Entre Gallos y Media Noche, que es un sainete escrito por ahí por los años 20 y me encantó, o sea, me encantó la idea de divertir arriba del escenario. Soy un tipo a quién le encanta entretener al público desde escena.
¿Cómo fue interpretar el papel del Coronel?
Bueno, a pesar de tener 71 años de edad, el hecho de que el personaje haya sido un coronel no me dificultó para nada. Desde chico me ha gustado la “cuestión” militar. Fui oficial de carabinero y estuve en el ejército así qué (lleva a cabo un movimiento de formación) todas estas “payasadas” no me costaron. Y de pequeño siempre me sentí vinculado a la institución, mas no políticamente.
¿Qué significa o representa, en su opinión, la obra?
La obra tiene como fin principal, entretener al público. Segundo, hacer reír al público y tercero, hacerlo pensar. Y desde el punto de vista de hacer pensar, se ríe del arribismo de la sociedad chilena en esa época, o sea, una clase social que creía que el dinero era lo más importante. Acá en la sociedad chilena seguimos igual, si te fijas, no hemos cambiado. Es un tema muy actual, porque se ríe de la gente que cree que por tener más, va a “ser más”.
En la sociedad neoliberal y de consumo en la que estamos viviendo ahora, se cree que el éxito máximo es tener mucha, mucha plata. Y ahí hay una crítica muy fuerte.
(Fin de la entrevista. )
-Efectivamente- Hay una crítica evidente, de una sociedad que no ha cambiado a través del tiempo, que privilegia dar una imagen falsa de sí misma. Una que es capaz de gastar el dinero que no tiene, endeudarse “a concho”, para cumplir con la necesidades -en mayoría materiales- que el mercado le ha hecho creer indispensables. Simple, todos deben tener Direct TV como requisito para ver un Mundial de Fútbol, porque si no eres chileno, o no eres tan patriota como tú vecino que sí tiene Direct TV. Así, se pueden ver poblaciones enteras con una enorme antena parabólica en el techo, mientras que la casa misma se cae a pedazos cuando la implacable lluvia de invierno se presenta.
No hay para qué comprar último equipo móvil y deber los ojos de la cara, cuando el mismo dinero se puede ocupar para proporcionar un mejor techo, alimentar a la familia, etc. ¡Prioridades! No sólo la calidad de vida, que es cara, permite que países como Alemania se mantengan tan bien. Ningún alemán gasta la plata que no posee para comprarse un televisor, celular o computador, pero sí tienen una cocina moderna y (algunos) cuentan con techos tan modernos que son capaces de botar la nieve que cae “por sacos” en invierno.
La imagen debe dejar de ser una necesidad, que lamentablemente los medios han insistido en contagiar. Utilidad versus “la pinta”.








