Artículo

Agricultura y productividad: tendencias y determinantes en una región de Chile central

Agricultura y productividad: tendencias y determinantes en una región de Chile central

 

Determining factors and trends of agricultural productivity in a region of central Chile

 

Natalia Valderrama Valdés[a]

Universidad de Concepción

navalderrama@udec.cl

 

Gerardo Azócar García[b]

Universidad de Concepción

gazocar@udec.cl

 

Francisco Juárez Rubio[c]

Universidad de Lleida

fjuarez@aegern.udl.cat

 

Tipo: Artículo de Investigación

 

Recibido: 30 de Julio de 2018

Aceptado: 06 de Marzo de 2019

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Resumen

El presente estudio analiza la productividad agrícola en la Región de Ñuble, Chile Central, desde una perspectiva temporal espacial, considerando la productividad de un rubro tradicional y representativo de la zona, además de la relación de algunos factores que posiblemente la determinan. Se analizaron los rendimientos del trigo blanco (Triticum aestivum), como medida indirecta de productividad, en dos períodos de tiempo, utilizando estadísticas oficiales de los Censos Agropecuarios de Chile de los años 1997 y 2007. La información se presenta a nivel de comuna, zona agroecológica, elaborando diferentes mapas temáticos que muestran el comportamiento espacial y temporal del rendimiento del trigo para diferentes períodos, además de la representación espacial de la erosión del suelo, como factor determinante. Los resultados indican que la productividad no es homogénea, presentando diferencias según comuna y zona agroecológica. No se observó una relación entre la variación de productividad y la erosión severa. Se expresa tendencia a la subdivisión de las explotaciones agropecuarias pequeñas, entre los años 1997 y 2007, con un aumento en el rendimiento del trigo blanco, lo que podría estar indicando cambios en los factores determinantes que han sido clásicos para analizar la productividad, entre esta incorporación de tecnología y subsidios estatales.

Abstract

This research work consists in a temporal-spatial perspective analysis of the agricultural productivity of Nuble Region (Central Chile).As an indirect measurement of productivity, white wheat (Triticum aestivum) yield is analyzed in two different years (1997 and 2007) using Chile’s Agricultural Census statistics. Thematic maps of the spatial and temporal behavior of white wheat yield were elaborated by commune and agroecological zone, including spatial representation of soil erosion as one of the determining factors. Results show that productivity is not homogenous and that differences arise between commune and agroecological zone. No relationship was established between productivity variation and soil erosion. The tendency to subdivide small farms between 1997 and 2007 resulted in an increase of white wheat production, which might be an indication of change from those factors that have been traditional in order to analyze productivity such as use of technology and state subsidies.

Palabras claves: agricultura, erosión, productividad, trigo blanco.

Key words: Agricultural, erosion, productivity, white wheat.

 

 

 

 

 

 

I. INTRODUCCIÓN

La agricultura es fundamental en el desarrollo de la sociedad humana, particularmente, en la provisión permanente de alimentos para una población en constante crecimiento. Constituye una actividad primaria y estratégica, que muestra notables diferencias a escala global, expresadas en diversas orientaciones productivas: acceso a mercados, tenencia de tierras y uso de recursos hídricos. La agricultura no es homogénea en su estructura y funcionamiento, como tampoco en sus encadenamientos productivos con otros sectores de la economía (Salcedo y Guzmán, 2014).

La productividad es uno de los indicadores más importantes en la agricultura, que puede ser definida como una medida en que los insumos se transforman en productos. A través de la productividad se mide la eficiencia con que los factores productivos dan origen a una cierta cantidad y calidad de producto (Ball, Wang, Nehring y Mosheim, 2016). Su variabilidad puede ser temporal y espacial, debido a su dependencia de factores de orden físico, ecológico, climático, socio-económico, cultural, tecnológico, político e institucional (Torres, Cruz y Acosta, 2011). Una unidad productiva agrícola puede medirse a través de logros laborales específicos, aumentos en rendimientos de cultivos, reducción de frutas dañadas o reducción de plagas (Billikopf, 2014).

Algunos estudios demuestran las diferencias de productividad agrícola entre países, destacando que esta variabilidad es mayor en comparación con otros sectores de la economía (Caselli, 2005; Restuccia, y cols., 2008). Para la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, 2015), la productividad agrícola reflejaría la condición o diferencia entre países desarrollados y subdesarrollados.

En otro nivel de análisis, algunos autores señalan que las diferencias de productividad están asociadas con el tamaño de la explotación agraria y con la calificación de la mano de obra, y que estas diferencias serían el resultado de sistemas agrícolas no homogéneos y desiguales, respecto de su vinculación y participación en mercados locales, regionales, nacionales e internacionales; generación de productos e ingresos; calificación de mano de obra, permanente y temporal; uso de tecnologías y acceso a medios financieros; tenencia de tierras y recursos naturales; cultura y tradición agraria (Adamopoulos y Restuccia, 2014). En Ecuador, Larson y León (2006), advierten una relación entre productividad agrícola y tamaño de la explotación agropecuaria, políticas públicas, focalización de inversiones y elasticidad de los insumos requeridos en el proceso productivo.

Respecto de los factores que inciden en la productividad, estos son diversos y deben ser analizados bajo diferentes escenarios de desarrollo en los sistemas económicos y de regulaciones de cada país, relacionándolos con futuras políticas e inversiones, públicas y privadas (Von Lampe, Willenbockel, Ahammad, Blanc, Cai, Calvin, y cols., 2014). En este contexto, Ball, San-Juan-Mesonada y Ulloa (2014), analizaron en Estados Unidos la productividad agrícola en cuarenta y ocho estados, encontrando una relación directa con la desigual distribución de ingresos regionales y la focalización de políticas públicas. A su vez, Kazukauskas, Newman y Sauer (2014), en Irlanda, afirma que es posible lograr aumentos de la productividad a través de la implementación de una política de desacoplamiento, es decir, focalizar recursos en explotaciones agropecuarias, independientemente de sus niveles de producción. A partir de la revisión bibliográfica efectuada, es posible afirmar que las principales determinantes de la productividad son los salarios de los trabajadores, la implementación de tecnologías, reformas públicas, subsidios, variables climáticas y calidad de recursos naturales (Torres y cols., 2011; Ball y cols., 2014; Adamopoulos y Restuccia, 2014). En estos trabajos se ponderan, diferenciadamente, cada uno de estos factores, midiendo sus cambios a través de diferentes períodos, según el nivel de desarrollo de cada país. Los autores concluyen que todas las determinantes influyen sobre la productividad agrícola, esto bajo un enfoque de análisis tradicional que supone aumentos sostenidos del producto, maximizando el uso de factores, reduciendo costos e incrementando ganancias.

La valoración y consideración dentro del cálculo tradicional de la productividad agrícola, de los impactos que estos aumentos sostenidos del producto provocan sobre los factores de producción, entre ellos las condiciones laborales de los trabajadores y externas asociadas al uso intensivo de recursos naturales, fuentes de energía y diferentes insumos productivos, ha sido poco estudiada. En esta línea de trabajo, Sotelsek y Laborda (2010), midieron la eficiencia productiva y el cambio técnico, incorporando factores ambientales para diferentes economías de países latinoamericanos, señalando que la productividad no solo debe reflejar una maximización del PIB, sino que además debe procurar reducir, significativamente, las externalidades vinculadas al proceso productivo, entre estas, la contaminación ambiental. Además, estos autores plantean que dado el carácter finito de los recursos naturales no es posible sostener, indefinidamente, incrementos constantes en cantidades de productos, bienes y servicios, cuya generación depende, en el caso de la agricultura, de materias primas escasas y de usos múltiples.

Para el estudio de la productividad agrícola se han empleado enfoques y metodologías que agrupan países o regiones con características comunes. Los análisis son comparativos y a escala macro, identificándose la variabilidad que muestran los países o regiones a través de series de tiempo. Los datos usados son agregados a nivel de país o de región, con estadísticas oficiales, por ejemplo, información de censos agropecuarios, inversiones, producto interno bruto (PIB) u otros datos disponibles (Surry y Galanopoulos, 2014).

En Chile, el crecimiento y desarrollo de la agricultura está fuertemente determinada por su capacidad exportadora. Sin embargo, algunas estimaciones proyectan una expansión del consumo interno de frutas, hortalizas, carnes, lácteos y maíz, que estarían relacionadas, mayormente, con un incremento del ingreso per cápita (ODEPA, 2005).

No obstante, la producción agrícola en Chile muestra una tendencia a la desaceleración. En este sentido, se prevé que para la próxima década su tasa de crecimiento anual no superará el 1.5%, esto debido a los siguientes factores: escasez de tierras y de aguas, rendimientos decrecientes de la mano de obra agrícola, cambios institucionales que enfatizan la reducción de los costos de transacción y el aumento de la eficiencia económica, baja capacidad de gestión y producción de los agricultores, y de quienes les suministran servicios, y por último, la denominada investigación adaptativa que requiere crear capacidades para llevar a cabo el desarrollo tecnológico, modificando y mejorando la tecnología existente y su adaptación a condiciones locales (ODEPA, 2005). El sostenido descenso de la productividad agrícola en Chile, ha sido atribuido a diversos factores. Para Fuentes y García (2014), estaría asociado a restricciones legales presentes en el mercado laboral y al aumento en el salario mínimo, situación que afectaría mayoritariamente a empresas que usan mano de obra por temporada. En la Región de Ñuble la agricultura se mantiene como una de las actividades económicas más importantes y el sector que más aporta a la generación de empleos y al ingreso de una significativa proporción de su población, además constituye un referente en la construcción identitaria de su población (Umaña, 2015).

En este contexto, este trabajo analiza la productividad de un cultivo agrícola representativo y tradicional de la nueva Región de Ñuble, en Chile central. Se ha seleccionado el trigo blanco debido a las siguientes razones: la superficie cultivada en la Región de Ñuble representa casi un 20% de la superficie total cultivada en el país y un 16.4% de la producción total del cereal en Chile, para la temporada 2017-2018; es la segunda región con mayor superficie cultivada y mayor producción, luego de la Región de La Araucanía (ODEPA, 2019); entre los años 2016 y 2018 la región muestra una disminución de la superficie cultivada (-8.2%), un aumento en la producción total (3.2%) y una variación positiva en los rendimientos del cereal (9.8%; ODEPA, 2019) y; una parte importante de la producción regional abastece el mercado interno y es producida en explotaciones agropecuarias pequeñas y medianas, con base campesina.

Se analizan los rendimientos del trigo blanco, utilizando estadísticas oficiales de los Censos Agropecuarios de Chile de los años 1997 y 2007, y de algunos factores que determinan su productividad. Como hipótesis de trabajo, se considera que la productividad del trigo blanco, en diferentes ambientes agroecológicos de la Región de Ñuble, no es homogénea y que se relaciona con el tamaño de la propiedad rural y la erosión de los suelos.

II. MÉTODO

Área de estudio

La Región de Ñuble (36°38° S; 71°73° W) puede ser considerada como una zona de transición agrícola de Chile Central. Presenta cultivos permanentes y una agricultura más bien tradicional, basada en cereales, principalmente trigo, y otros cultivos industriales como remolacha y arroz. La región está constituida por tres provincias y 21 comunas, su capital es la ciudad de Chillán. Este territorio posee una gran diversidad ecológica, económica y cultural, siendo posible diferenciarlo en cinco grandes unidades agroecológicas: Secano Costero, Secano Interior, Valle Central, Pre-cordillera y Cordillera Andina (Del Pozo y Del Canto, 1999) (Figura 1). Es importante destacar que con fecha 5 de septiembre de 2017 se publicó en Diario Oficial de Chile, la Ley N° 21.033 que creó la “XVI Región de Ñuble y las provincias de Diguillín, Punilla e Itata”.

Figura 1. Zonas agroecológicas y comunas de la Región de Ñuble.

Fuente: elaboración propia basada en Del Pozo y Del Canto (1999).

En la zona norte de la Región de Ñuble, en áreas con riego, predominan los cultivos de maíz y arroz, en rotación con cereales y praderas, mientras que en la pre-cordillera adquiere mayor importancia la ganadería bovina de carne. En los territorios del secano interior, especialmente en sectores de contacto con el Valle Central, la vitivinicultura históricamente ha sido una actividad relevante, en especial para pequeños productores campesinos. En áreas de riego, ubicadas en el Valle Central, predomina la ganadería bovina para producción lechera, mientras que en sectores de pre-cordillera y cordillera la ganadería bovina para producción de carne y el cultivo de cereales. Es posible afirmar que la población rural de estos territorios se dedica, fundamentalmente, a una agricultura tradicional, predominando los cultivos de trigo, avena y papa (Jaime, Salazar y Novoa, 2011).

Un atributo productivo y cultural que posee la Región de Ñuble es la presencia de un importante segmento de productores campesinos, que ha sido definido por el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) en el documento de trabajo N°5 de Oficina de Estudios y Políticas Agrarias de Chile (ODEPA, 2000), como aquellos productores que tienen una superficie agrícola inferior a 12 hectáreas de riego básicas cultivables, presentan una gran diversidad de cultivos, diversificadas estrategias productivas y dificultades para acceder a créditos e información.

Cálculo de productividad

Se analizaron las series temporales de datos de los Censos Agropecuarios de Chile de los años 1997 y 2007 (INE, 1997; 2007), la información se presenta a nivel de comuna y zona agroecológica, elaborándose diferentes mapas temáticos que muestran el comportamiento espacial y temporal del rendimiento del trigo y de algunos de sus factores determinantes, como la erosión del suelo. Se construyó una base de datos alfanumérica con aquellas variables que permitieran calcular la productividad agrícola del cultivo seleccionado, para las unidades de análisis antes mencionadas. Además, esta base de datos contiene, para estas mismas unidades, otras variables que se consideraron determinantes de la productividad, como tamaño de la explotación agropecuaria, erosión de las tierras, producción de cereales, rendimientos de cereales, producción y rendimiento de trigo.

La productividad agrícola se analizó a partir del peso o volumen de lo generado por unidad de superficie utilizada, lo que se denomina rendimiento del ciclo productivo que corresponde a una medida parcial de la productividad (Carro y González, 2012), y se expresa de la siguiente manera:

                                                                                          (1)

A partir de la relación presentada en (1), se estimaron los cambios en la productividad del cultivo seleccionado, entre un período censal y otro, calculándose la variación porcentual de su rendimiento, denominado índice de variación porcentual del rendimiento (IVR). Se consideró como período base o de comparación el año 1997. La expresión matemática del cálculo es la siguiente:

                                                                                        (2)

 

Con los resultados obtenidos en (2), se definieron los intervalos de clases de variaciones de rendimientos, con amplitudes diferentes y definidas de acuerdo a la distribución de los datos. Esta información fue ingresada y procesada en el software Arc Map versión 10.4.1 para, posteriormente, elaborar los mapas temáticos con la representación de los cambios de superficie cultivada de cereales y trigo blanco; además, de mapas adicionales para la erosión de los suelos y zonas agroecológicas (Environmental Systems Research Institute, Inc., 2018). De este modo, la variabilidad espacial del IVR fue elaborada, identificándose grupos de comunas con patrones similares de rendimiento.

Los datos del porcentaje de erosión de tierras, según comuna, fue obtenido de publicaciones científicas (Torres, Azócar, Rojas, Montecinos y Paredes, 2015). Para identificar relaciones entre el IVR y la erosión de los suelos, se construyó una Tabla de Contingencia que los vinculó con las zonas agroecológicas, evaluando la dependencia de estos factores con la prueba estadística de Chi-Cuadrado, con una significancia del 5%.

Otro factor explicativo de las variaciones del rendimiento del trigo blanco, fue el cambio en los volúmenes productivos del cereal, expresado en quintales métricos por hectárea, entre ambos períodos censales. Se consideró 1997 como año base de cálculo.

Por último, otras variables consideradas fueron el número de explotaciones agropecuarias y el tamaño de los predios, expresado en hectáreas. Los datos fueron desagregados a nivel de comuna y zona agroecológica, clasificando las explotaciones agropecuarias en Pequeña, Mediana y Grande (ODEPA, 2000).

III. DESARROLLO DEL TEMA

Agricultura en la Región de Ñuble

La agricultura en la Región de Ñuble ha sido históricamente una actividad tradicional y generadora de mano de obra. Desde un punto de vista territorial y espacial, su importancia se reflejaba en las grandes extensiones de suelos dedicados a cultivos tradicionales como el trigo, especialmente en sectores precordilleranos, del valle central y del secano interior y costero.

El cultivo de trigo presenta una disminución de la superficie cultivada en la mayoría de las comunas analizadas, entre ambos períodos censales, comportamiento similar a lo observado en las últimas décadas en todo Chile (ODEPA, 2019). Sin embargo, este cereal representa la mayor superficie de tierras destinadas a la agricultura en la Región de Ñuble. De las 21 comunas analizadas, 13 presentan reducciones significativas en las superficies cultivadas y 8 aumentos, en este último caso, principalmente comunas localizadas en el Secano Costero e Interior (Figura 2). Junto con la reducción de tierras cultivadas con trigo, se observa en la Tabla 1, que entre ambos períodos la producción del cereal disminuyó, como consecuencia lógica de los menores volúmenes cosechados. Es así como 17 comunas de Ñuble reducen significativamente su producción, hasta casi un 80%, especialmente en zonas del Secano Interior. En solo cuatro comunas localizadas en el Valle Central se producen incrementos. Independientemente de la zona agroecológica considerada y de otros factores determinantes, la mayoría de las comunas presenta aumentos en los rendimientos del cultivo, es decir, variaciones positivas en la productividad. Es posible que esto se relacione con una mejora en la eficiencia atribuida a la introducción de tecnologías agrícolas en explotaciones agropecuarias pequeñas y medianas, capacitación de mano de obra y subsidios estatales, entre otros factores.

Figura 2. Variación porcentual (%) de la superficie cultivada con trigo blanco (Triticum aestivum), entre el año 1997 y 2007, según comuna, Región de Ñuble.

Fuente: elaboración propia sobre la base de datos de Censos Agropecuarios de 1997 y 2007.

Tabla 1. Variación porcentual (%) del rendimiento y de la producción de trigo blanco (Triticum aestivum) según comuna y zona agroecológica, Región de Ñuble.

Zona

Agroecológica

Comuna

% Variación Rendimiento (IVR)

% Variación

 producción

Cordillera

Coihueco

10.56

-12.28

Pinto

20.82

-28.53

San Fabián

-44.88

-72.37

Pre-cordillera

El Carmen

20.59

-15.12

Yungay

43.58

-8.47

Secano Costero

Cobquecura

46.49

-7.54

Coelemu

53.58

-42.87

Quirihue

67.9

-25.68

Trehuaco

21.73

-41.75

Secano Interior

Ninhue

-1.47

-52.17

Portezuelo

8.94

-77.87

Ránquil

112.78

-71.23

Valle Central

Bulnes

17.83

-23.61

Chillán

11.53

-36.51

Chillán Viejo

55.89

32.28

Ñiquén

10.55

-31.68

Pemuco

55.65

66.43

Quillón

154.2

-18.13

San Carlos

27.48

-21.21

San Ignacio

25.85

11.12

San Nicolás

154.69

6.38

 

Fuente: elaboración propia basada en la información de los censos agropecuarios 1997 y 2007.

IV. DISCUSIÓN

Productividad en cultivos tradicionales

A través de los años los rendimientos del trigo han tenido una tendencia creciente, desde niveles cercanos a 1.2 ton ha-1, observados entre 1907 y 1960, hasta cifras en torno a 3.4 ton ha-1, en la década del 90 (INE, 2009). Según ODEPA (2017), la producción de trigo ha aumentado sostenidamente en Chile, con rendimientos de 4.6 ton ha-1 el año 2007 y de 6 ton ha-1 en la temporada agrícola 2015-2016 (ODEPA, 2017). En la Región de Ñuble, los rendimientos observados son de 5.7 ton ha-1 para la temporada 2015-2016 (ODEPA, 2017). Según los datos analizados esta tendencia se mantiene en Ñuble, con un aumento en los rendimientos del cereal en casi todas sus comunas y ambientes agroecológicos (Tabla 1). Al representar espacialmente el IVR, los incrementos más notorios se presentan en comunas localizadas en territorios del Secano Interior y Valle Central, de acuerdo a lo observado en Figura 3.

Figura 3. Variación porcentual (%) del rendimiento del trigo blanco (Triticum aestivum), entre el año 1997 y 2007, según comuna, Región de Ñuble.

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Fuente: elaboración propia sobre la base de datos de Censos Agropecuarios de 1997 y 2007.

Factores determinantes

Uno de los factores más restrictivos para el desarrollo agrícola de la Región de Ñuble ha sido la erosión de los suelos que, indudablemente, afecta la producción y rendimiento de los cultivos agrícolas. Un 22.2% de la superficie total de la Región del Biobío presenta erosión ligera a moderada, mientras que un 9.7% erosión severa a muy severa (CIREN, 2010), especialmente en comunas del Secano Interior y Precordillera de la Provincia de Ñuble, hoy Región de Ñuble. Según esta fuente, existen extensas áreas con pérdida de horizontes orgánicos, erosión en manto y cárcavas, especialmente en las comunas del Secano Costero e Interior de Ñuble (Tabla 2).

Tabla 2. Distribución de comunas Región de Ñuble con relación al Índice de variación porcentual del rendimiento (%) del trigo blanco (Triticum aestivum), erosión del suelo (%) y zona agroecológica (Año base=1997).

 

Erosión Severa (%)

 

0-6.5

6.6-12.6

12.7-19.1

19.2-25.6

25.7-32.1

32.2-38.6

Índice de variación (%) del Rendimiento (Base=1997)

(-44.8)-

(-1.47)

San Fabián

Cordillera

 

 

 

Ninhue

Secano Interior

 

8.9-18.9

Coihueco

Cordillera

Bulnes

Valle Central

Ñiquen

Valle Central

 

Portezuelo Secano Interior

 

Chillan

Valle Central

19-29

El Carmen

Pre-Cordillera

San Ignacio Valle Central

San Carlos Valle Central

Trehuaco Secano Costero

 

 

Pinto

Cordillera

29.1-49.1

 

Yungay

Pre-cordillera

 

Cobquecura Secano Costero

 

 

 

49.2-69.2

Pemuco

Valle Central

 

Chillan Viejo Valle Central

 

 

Quirihue Secano Interior

Coelemu Secano Costero

100-155

 

 

 

Ránquil Secano Interior

San Nicolás

Valle Central

Quillón Secano Interior

 

 

Fuente: elaboración propia.

Los resultados de la Tabla 2 presentan la relación entre el IVR del trigo blanco y la erosión severa según los rangos definidos, comuna y zona agroecológica. El resultado de la prueba estadística de Chi-cuadrado indica que no existe relación entre ambos factores, con un valor de p=0.7585. Es así como las comunas con menor porcentaje de tierras erosionadas (entre 0 y 6.5%) muestran variaciones de rendimiento positivas y negativas (entre un -44.8% y un 69.2%) y, a su vez, las comunas con mayor erosión severa exhiben los mayores rendimientos, situación que refleja la independencia de estos factores.

En la Tabla 3 se observan los cambios en las explotaciones agropecuarias, según zona agroecológica y tamaño del predio. Se aprecia un aumento del número de explotaciones agropecuarias pequeñas en ambientes ecológicos del Secano Costero, Valle Central y Precordillera, situación que estaría indicando una tendencia a la subdivisión de la pequeña propiedad, como también una menor superficie de tierras controladas, en otras palabras, mayor cantidad de predios y menor superficie. Un aspecto a destacar es que esta mayor subdivisión de tierras se produce en comunas del Valle Central, algunas de las cuales presentan los mayores rendimientos del cereal, como es el caso de Quillón y San Nicolás.

Tabla 3. Explotaciones agropecuarias según superficie, número de predios y zona agroecológica de la Región de Ñuble (Año base=1997).

 


 

1997

2007

 

Zona Agroecológica/Tamaño Predio

Número de predios

Superficie (ha)

Número de

predios

Superficie (ha)

(%)

Variación de número de predios (base=1997)

(%)

Variación de Superficie de predio (base=1997)

Secano Costero

Pequeño

3711

38549

3966

34388

6.9

-10.8

Mediano

434

47501.3

292

31802.8

-32.7

-33

Grande  

17

35890

5

10105.6

-70.6

-71.8

Total

4162

121940.3

4263

76296.3

2.4

-37.4

Secano Interior

Pequeño

2939

33318

2767

25531.8

-5.9

-23.4

Mediano

112

22262.5

76

16431.6

-32.1

-26.2

Grande

14

17999

5

4399

-64.3

-75.6

Total

3065

73579.5

2848

46362.4

-7.1

-37

Valle Central

Pequeño

13801

123942.7

14469

109961.7

4.8

-11.3

Mediano

781

53811.6

662

45911.9

-15.2

-14.7

Grande

721

184793.6

580

149104

-19.6

-19.3

Total

15303

362547.9

15711

304977.6

2.7

-15.9

Pre-cordillera

Pequeño

2934

33478.4

3101

29282.5

5.7

-12.5

Mediano

270

24068.8

179

15842.5

-33.7

-34.2

Grande

74

49741.5

39

25798.9

-47.3

-48.1

Total

3278

107288.7

3319

70923.8

1.3

-33.9

Cordillera

Pequeño

4229

87262.9

4205

75189.6

-0.6

-13.8

Mediano

14

19824.6

9

13153

-35.7

-33.7

Grande

26

235869.1

16

181008.1

-38.5

-23.3

Total

4269

342956.6

4230

269350.7

-0.9

-21.5

 

 

Fuente: Elaboración propia basada en la información de Censos Agropecuarios de 1997-2007 y la clasificación de tamaño de la explotación agropecuaria, según ODEPA (2000).

El análisis indica que la superficie de los predios disminuye, entre ambos Censos, y la productividad del trigo aumenta. Como se mencionó, esto puede estar relacionado con la incorporación de factores tecnológicos y de subsidios estatales, intervenciones que permitirían a pequeños agricultores manejar y optimizar la producción, como ha sido observado por Larson y León (2006), en Ecuador.

En teoría, reducir el tamaño físico de la explotación agropecuaria permitiría al agricultor controlar de mejor manera otros factores que afectan la productividad, entre ellos sustituir mano de obra por nueva tecnología aplicada a los cultivos. Por último, las explotaciones denominadas grandes son las que muestran las mayores variaciones negativas en la superficie controlada de tierras y en el número de propietarios, siendo más significativos estos cambios en territorios del Secano Costero, Secano Interior y Precordillera. En este caso, los datos estarían indicando una fuerte dinámica asociada al uso de las tierras en las últimas décadas, particularmente cambios de uso del suelo y liberación de tierras de uso agropecuario para otros usos productivos, principalmente para el establecimiento de plantaciones forestales de rápido crecimiento.

V. CONCLUSIONES

Entre los años 1997 y 2007 se observa en Chile, desde hace varias décadas, una importante disminución de la superficie cultivada con trigo blanco, como también su producción. A su vez, el rendimiento del trigo blanco aumenta en la mayoría de las comunas de la Región de Ñuble y en todas las zonas agroecológicas analizadas. Estadísticas agrícolas de Chile más recientes, confirman estas tendencias: disminución de superficies cultivadas de cereales, disminución de producción e importantes aumentos de productividad en pequeñas y medianas explotaciones agropecuarias.

El análisis de las determinantes no entregó evidencias de causalidad entre productividad y erosión de los suelos, es decir, ambas variables no se encuentran acopladas, como era común en décadas pasadas, principalmente cuando se trataba de cultivos tradicionales practicados en explotaciones agropecuarias pequeñas o con base campesina y con serios problemas de erosión de tierras. Por otra parte, y pese a la atomización de la propiedad agrícola, especialmente en las explotaciones pequeñas, la productividad del trigo aumenta. El aumento de la productividad del trigo blanco en la Región de Ñuble, entre ambos períodos censales, puede estar asociado a la incorporación de factores tecnológicos y de subsidios estatales.

Los resultados podrían estar indicando cambios en los factores explicativos que, comúnmente, han sido considerados para analizar la productividad del sector agrícola, por lo menos para los territorios rurales y agrarios de la Región de Ñuble. Es así como el tamaño predial, principalmente en explotaciones agropecuarias con base campesina y la degradación de tierras, no serían los factores más relevantes que explicarían los cambios observados. Por otra parte, los resultados sugieren una mayor productividad en comunas del secano, territorios que históricamente han presentado condiciones menos favorables para el desarrollo de la agricultura. En este punto es posible formular la hipótesis de que existen ciertos factores locales que estarían contribuyendo a una cierta especialización en las comunas del secano costero e interior de Ñuble, entre los cuales podemos mencionar incorporación de nuevas tecnologías de cultivos y riego y; cambios en los perfiles tradicionales de los productores campesinos, asociados al desarrollo de nuevos rubros, como el turismo rural, horticultura y fruticultura. Un factor restrictivo fundamental, a ser considerado y evaluado en la nueva ecuación de productividad agrícola, es la disponibilidad actual y futura de recursos hídricos.

Las hipótesis planteadas deben ser testeadas con análisis más específicos y con una base de información más actualizada y detallada, que considere a nivel de explotación agropecuaria y zona agroecológica, las siguientes variables: condición socio-económica del productor, tamaño y orientación productiva de la explotación agropecuaria, tenencia de tierras, efecto de prácticas agrícolas sobre los trabajadores rurales, tecnologías agrícolas, suelos y recursos hídricos disponibles. Se requiere un esfuerzo de investigación más específico que esté orientado a indagar las relaciones entre la productividad agrícola, expresada en algún rubro representativo, y otros factores determinantes o condicionantes, entre estos la incorporación de tecnologías y subsidios estatales.

Los resultados obtenidos, basados en la interpretación de datos oficiales de los Censos Agropecuarios disponibles, han permitido analizar la productividad de un cultivo tradicional de Chile a escala regional, vinculando la productividad con algunos factores considerados determinantes, identificando patrones espaciales y tendencias.

 

 

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[a] Autor corresponsal. Universidad de Concepción, Facultad de Ingeniería Agrícola, Departamento de Mecanización y Energía, Avenida Vicente Méndez 595, Chillán, CHILE.

[b] Universidad de Concepción, Facultad de Ciencias Ambientales, Departamento Planificación Territorial, Barrio Universitario s/n, Concepción, CHILE.

[c] Universidad de Lleida, Campus de Cappont, Facultad de Derecho, Economía y Turismo, Departamento de Administración de Empresas y Gestión Económica de los Recursos Naturales, C. de Jaume II, 73 25001 Lleida, ESPAÑA.

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