COLITIS
ULCEROSA Y CANCER DE COLON
| Dres. Pabla Horta H., Gonzalo
Zuloaga M. Hospital Clínico G. Grant B. Concepción INTRODUCCION Desde
que en 1925 Rosenberg y Crohn reportaron el primer caso de
adenocarcinoma complicando la colitis ulcerosa (1), la pesquisa del cáncer
en el manejo de la colitis ha tenido
un rol fundamental. El diagnóstico de displasia continúa siendo la
piedra angular como un marcador de malignidad sobre el cual se decidirá
el manejo. (2) El siguiente caso clínico nos
ilustra la importancia de un buen control y la educación, advirtiendo
al paciente que la vigilancia no le garantiza no tener cáncer pero sí ofrece una razonable oportunidad para detectarlo y tratarlo a
tiempo. Paciente
de 40 años, sexo masculino, obrero de la construcción. La
primera consulta del paciente es en Octubre del año 1990, por un
cuadro de diarrea, con frecuencia de diez deposiciones diarias
tanto diurna como nocturna, asociada a hematoquezia, sin mucus ni pus,
de varios días de evolución. Se le solicita coprocultivo y PSD cuyos
resultados fueron negativos y una colonoscopía, compatible con mucosa
granular, fina e irregular. Friable con ulceraciones. Biopsia
compatible con colitis ulcerosa idiopática en fase activa. Inicia
tratamiento con asulfidine y prednisona el que realiza en forma
irregular, sin contar con el medicamento en forma permanente. Se
realiza rectoscopía que muestra Colitis Ulcerosa (CU)
en regresión. En
enero del año 1991 presenta reactivación de su enfermedad, con
sangrado digestivo bajo. Desde
1992 y hasta 2000 no se registran consultas del paciente quien,
aparentemente, habría abandonado controles en el Hospital y
tratamiento durante ese período. Consulta
en enero del año 2000 por fístula perianal. Se le realiza nueva
colonoscopía que muestra una pancolitis ulcerosa activa con pseudopólipos
en colon descendente. Biopsia:
CU crónica activa, difusa, con microabscesos crípticos, distorsión
de la arquitectura glandular. No se identifican cambios displásicos
ni neoplasia. Altamente consistente con CU idiopática en fase activa. Se mantiene estable sin
sangramiento, con tránsito intestinal diario y
mantiene tratamiento con asulfidine y prednisona. El paciente
no asiste a sus controles y consulta en
mayo del año 2001 donde se realiza colonoscopía que muestra: lesión
polipoidea de colon transverso proximal, proliferante, aspecto de
coliflor y superficie fibrinosa. Hallazgos compatibles con CU en fase
de remisión. Biopsia: Fragmentos de adenoma tubulo-velloso. Colitis
difusa, activa e intensa en el resto de la muestra. Fragmentos de pólipo
adenomatoso. Ac monoclonal Ki 67 (+) y
P53 (-). Nuevamente
se ausenta para consultar en marzo de este año donde se le realiza
colonoscopía que informa: - Lesión
infiltrativa de colon transverso sugerente de un Neo Bormann III. - Pólipo Yamada III del sigmoides (se extrae
con asa) - Erosiones
del ileon distal y válvula ileocecal. Biopsia:
Fragmentos de adenocarcinoma tubulo papilar bien diferenciado Mucosa
intestino delgado con inflamación leve y edema focal. El
1 de abril de este año se realiza: colectomía subtotal con
ileosigmoideanas-tomosis. Biopsia:
Adenocarcinoma tubular y mucinoso del ángulo hepático, avanzado,
Borrmann I, hasta subserosa, sin compromiso vascular ni de bordes quirúrgicos.
Sin neoplasia en ganglios, ileon distal ni apéndice cecal. Se asocia
CU idiopática en fase de remisión. T3 N0 MX. Derivado a oncología inicia quimioterapia complementaria con: 5-Fluoruracilo y Leucovorina, 6 ciclos cada 28 días. Actualmente sin nuevas complicaciones. En
base a los estudios, se
ha reportado que el riesgo de cáncer colorrectal(CRC) en pacientes
con colitis ulcerosa (CU) es
de 2 % a 10 años, 8 % a
los 20 años y 18 %
después de 30 años de enfermedad.(3)
Los factores de riesgo que afectan la incidencia de cáncer
colorrectal en CU, son: la enfermedad extensa; larga duración; edad
de comienzo joven; historia familiar de cáncer colorrectal;
colangitis esclerosante y enfermedad inflamatoria crónica activa
persistente. Este paciente tiene
una historia de más de diez años de evolución con un control y
tratamiento deficiente debido a falta de cooperación, lo que aumenta
su riesgo. Displasia
como objetivo de pesquisa: En cuanto a la progresión del CRC en CU,
se piensa que la mucosa displásica, precede al CRC. La displasia es
de cualquier grado debería ser considerada como una transformación
neoplásica. Esta asociación es mayor si encontramos la displasia en
los bordes de lesiones o masas tumorales (DALM).
(4) Tres problemas están asociados al diagnóstico de
displasia: el error en la muestra: ya que afecta en forma parcelar la
mucosa colónica lo que puede llevar a error diagnóstico. El segundo
problema es el significado del cambio displásico: la presencia de
alto grado de displasia y la presencia de DALM es indicación de
colectomía. Un grado bajo de displasia aun permanece como un área
gris, pero se recomienda realizar seguimiento con colonoscopía y
biopsia en 6 meses.(5) Por último
el tercer problema que existe es la discrepancia
interobservador: existe un pobre acuerdo entre los patólogos para
definir el grado de displasia.(6) Actualmente hay una búsqueda
continua para diagnosticar lesiones precancerosas en forma más exacta
con técnicas objetivas y reproducibles. El DNA es probablemente la técnica
más validada para ver lesiones predisplásicas. La aneuploidea, que
corresponde al exceso de ADN en el núcleo de las células epiteliales
colónicas, es un temprano marcador de cambio neoplásico. (7)
La pérdida heterocigota del gen p-53 y el antígeno
sialosil-tn, derivado de un grupo sanguíneo que es expresado en 90 %
de los CRC, son técnicas nuevas que serán usadas para mejorar la
selección de los pacientes para terapia curativa.(8) Estrategia
y métodos de pesquisa: La pesquisa se realiza mejor durante las fases
de remisión de la enfermedad para diferenciar entre los cambios
reactivos y la displasia. (9) En el presente los pacientes con CU
deben ser sometidos a colonoscopías periódicas cada 1-2 años después
de 8 a 10 años del diagnóstico. (10) Como el riesgo aumenta en forma
exponencial con el tiempo, se debería disminuir el intervalo de
screening con el incremento en la duración de la enfermedad. Los
pacientes con colangitis esclerosante representan un subgrupo con
mayor riesgo de cáncer , por lo que deben realizarse colonoscopía
anual. (11) Durante la colonoscopía se requiere de una examinación
completa con una cuidadosa inspección de la mucosa entérica y con 2
a 4 biopsias tomadas cada 10 cm. Mientras más biopsias tomadas mejor
será la sensibilidad para detectar displasia, con particular atención
por las lesiones elevadas como masas (DALMs). El paciente con colitis ulcerosa debe ser alentado para evaluarse por lo menos una vez al año cuando el está asintomático. Educando y reforzando la importancia de la pesquisa de CRC y asegurándose que mantiene la terapia indicada.
1.- Crohn
B, Rosenberg H. The sigmoidoscopic picture
of chronic ulcerative colitis (non specific). Am J Med Sci 1925;
170: 220-8. 2.- Eaden
JA, Mayberry JF. Colorectal
Cancer complicating Ulcerative colitis: a review. Am J Gastroenterol.
2000; Vol 95; 10: 2710-19. 3.- Eaden
JA, Abrams K, Mayberry JF, The true risk of colorectal cancer in
ulcerative colitis: a
metaanalysis. Gut 1999; 44 (suppl 1): T 163. 4.- Blackstone
MO; Ridell RH; Rogers BH; Levin B. Dysplasia associated a lesion or mass
(DALM) in long standing ulcerative colitis an indication for colectomy.
Gastroenterology 1981; 80: 366-74. 5.- Woolrich,
DaSilva, Korelizt. Surveillance in the routine management of ulcerative
colitis: The predictive value of low grade dysplasia. Gastroenterology
1992 103: 431-38. 6.- Dixon
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Gastroenterology 1992; 103: 1611-20. 8.- Burmer
GC, Rabinovitch PS, Haggitt RC. Neoplassic progression in ulcerative
colitis: Histology, DNA content, and loss of p53 allele.
Gastroenterology 1992; 103: 1602-10. 9.- Ridell
RH, Goldman H Ransohoff DF, et al. Dysplasia in inflamatory bowell
disease: Standarised classification with provisional clinical
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