| EDITORIAL |
Reflexiones en Medicina Interna
| Quienes hemos elegido la especialización en la
medicina del adulto, estamos especialmente sensibilizados
para apreciar lo señalado por el Dr. Harrison que en el
cuidado del paciente el médico necesita conocimiento
científico, adiestramiento técnico y mucha comprensión
humana. Solo cuando los tres factores citados se han
adquirido convenientemente y se mantienen con una
adecuada calidad, el médico puede recibir legítimamente
el calificativo de un buen clínico o un buen
profesional. Por otra parte, el objetivo del médico es el cuidado de los enfermos para la recuperación de la salud junto al desarrollo de estrategias de prevención y fomento de la misma tanto en el individuo como en su grupo familiar Los médicos efectúan su labor en los establecimientos del sistema público de salud, saben que su misión es de servicio público y que toda la actividad del médico está orientada como lo señala el Dr. Rozman a un pensamiento central que es bienestar de sus pacientes. El ejercicio profesional emplea obviamente el método científico para resolver sus problemas, pero es evidente que la práctica clínica no ha de ser tan solo científicamente perfecta, sino que es preciso que esté impregnada de la comprensión humana y la sabiduría para determinar en cada momento cual es el mejor camino a seguir frente a un paciente concreto. Quienes hemos optado por la Medicina Interna, asumimos la responsabilidad de la atención del paciente desde su adolescencia hasta su edad mayor, no podemos dejar de señalar que entre el 70 a 80% de las consultas de pacientes adultos en una población general, son del campo de la Medicina Interna y que por lo tanto uno de los objetivos en la formación de pregrado de las facultades que es la formación del médico general, requiere una sólida base en el área de esta especialidad. Con el avance y progreso de la ciencia, en la cual es posible apreciar que el conocimiento científico se duplica cada 4 años, la labor de mantenerse actualizado profesionalmente constituye un desafío cada vez más difícil de alcanzar y es una de las causas para el creciente interés de subespecialización generando la dificultad que existe en nuestro medio nacional de encontrar a ese respetado médico internista de familia que es capaz de mantener una visión global del paciente. Muchos son los que señalan que la Medicina Interna está en crisis, dado este interés creciente a una subespecialización precoz, lo que por una parte logra responder al desafío de atención de pacientes cada vez más complejos, con tecnología y procedimientos muy atractivos pero con el problema que enfrentan los sistemas de salud de todo el mundo, de encontrar financiamiento a costos que aumentan en forma exponencial. Concuerdo, sin embargo, con lo señalado por el Dr. Hernán Iturriaga en su editorial de la Revista Médica de Chile de agosto de 1997, que o se puede hablar de crisis en una especialidad que es más fuerte y necesaria que nunca. Los internistas no están en crisis pero si perplejos porque no hemos definido bien nuestro hábitat, en un sistema de salud que está en cambio, donde no hemos sabido asumir nuestro papel de líderes, a pesar que por nuestra formación estamos preparados para ello y donde siempre nuestra opinión será muy valiosa y respetada. En los profundos cambios que se están produciendo en la medicina hospitalaria, con la descentralización de los niveles de decisiones, el rol gerencial de las jefaturas de servicio, la necesidad de impulsar en los próximos años los polos de desarrollo de nuestros hospitales para responder a las necesidades de la comunidad a la que nos debemos y donde estamos insertos, como entregar una atención en salud más humanizada y con estandares de calidad que requieren nuestros pacientes, la aplicación de criterios como el de la medicina basada en la evidencia, son algunos de los desafíos de la medicina actual, donde la opinión y la participación de los médicos internistas no sólo es necesaria sino vital. Debemos ser promotores de esos cambios aportando nuestra experiencia en la toma de decisiones frente a estos cambios trascendentales. Una responsabilidad que o podemos eludir es el estudio de las necesidades reales del recurso humano calificado para alcanzar el equilibrio tan necesario en el desarrollo de la Medicina Interna, con las necesidades de subespecialistas que el país requiere para enfrentar los desafíos del próximo milenio. Dr. SERGIO OPAZO S. |