| René
Magritte nació
en Lessines, Bélgica en 1898. Su padre era comerciante de tejidos
y su madre modista. Su juventud estuvo marcada por los constantes cambios
de casa de su familia, lo cual habría marcado una mentalidad flexible
y una libertad de acción frente a las distintas realidades que iba
conociendo en sus viajes. Otro hecho que sin duda marco su futuro, fue el suicidio de su madre, que pereció ahogada cuando Magritte apenas tenía 14 años. Se ha dicho que él y sus hermanos encontraron su cadáver cubierto con un camisón. (Imagen que aparecerá en la pintura de Magritte más tarde.) A los 18 años ingresó a la Académie Royale des Beaux-Arts de Bruselas, donde aprendió técnicas para representar con fidelidad las imágenes y la creación de ilusiones visuales. Se diferenciará de los simbolista imperantes, puesto para él el significado se su obra se mostraba en lo visible y no en posibles interpretaciones. A partir de 1924 su grupo de amigos está compuestos por el grupo surrealista de Bruselas que en su mayoría eran escritores y poetas, sin embargo él se declara surrealista sólo hasta 1925. A partir de entonces Magritte decide ser un "pintor realista". Siendo lo real el medio para convertir lo convencional en enigma. A pesar que Magritte renegaba del surrealismo en el sentido de automatismo psíquico, tanto en pensamiento y acción Magritte es surrealista. Entendiendo por surrealismo más que un movimiento artístico, un movimiento revolucionario que pretendió sacar a los individuos de la alienación mental en que se encontraban sumidos. Magritte buscó en su pintura, mediante la cotidianidad de los objetos que utilizaba, crear en el observador una sensación de misterio, un sentimiento profundo que lo situase en el mundo verdadero. Su pintura era un medio y no un fin. En cuanto a la noción de "misterio", presente en todo lo que Magritte produjo, él la define como "una sensación no familiar al misterio, que producen las cosas que se ha acordado de considerar naturales, familiares (nuestro pensamiento, por ejemplo)". Lo que se busca es una imagen eficaz, ya no se trata de apelar al inconsciente en forma febril, sino de una búsqueda larga y minuciosa. Según Gisèle Olliager-Zingue, "la motivación misma de la pintura de Magritte es la existencia del hombre y las interrogantes que suscita en cuanto al sentido de la vida y de la muerte. Con sencillos elementos de la realidad cotidiana, provocaba asociaciones inesperadas para crear un clima poético que nos desconcierta." Por lo que la función de los objetos está dada por la extrañeza que provocan al ser dispuestos de manera poética. La alianza entre misterio y poesía, Magritte la explica diciendo: "Existe el misterio porque la imagen poética posee una realidad. Dado a que el "pensamiento inspirado" imagina un orden que relaciona las figuras de lo visible, la imagen poética posee el mismo genero de realidad que la del universo." Sin embargo, para provocar la extrañeza en la pintura de Magritte era necesario restituir el valor a los objetos en tanto que objetos, dejando de lado las interpretaciones simbólicas que estos podrían tener. Razón por la cual el estilo pictórico de Magritte era "anónimo", de esta forma los objetos podían ser reconocidos sin error. Lo oculto, lo desconocido, aunque son por naturaleza extraños a la mayoría de la gente, puede ser revelado a partir de elementos reconocibles dispuestos en un orden poético, capaz de despertar en el observador ideas inesperadas, pero plausibles. La clave del misterio está en la imaginación y en la memoria. El enigma de la pintura se resuelve en el entendimiento. En 1926 Magritte realiza la primera versión de La Traición de la Imágenes con Esto no es una pipa, dando inicio a una etapa de reversión de la lógica habitual del pintor. A partir de este momento se puede afirmar que su pintura era un verdadero lenguaje. La palabras e imágenes son equivalentes en sus cuadros. A veces se remplaza una imagen por una palabra o se muestra un objeto acompañado de una palabra absolutamente improcedente con esta imagen, resultando de esta yuxtaposición un significado nuevo e imprevisto. En este aspecto el "realismo" de Magritte alude a la "semejanza" que se da en la mente humana. Si concebimos las cosas es porque las pensamos. En el caso de la pipa se trata de la reproducción del pensamiento de ella. La imagen pictórica no es la cosa misma, por lo cual lo que determina un cuadro es la forma de disponer las figuras en él, haciendo del pensamiento la semejanza misma. Esto no es una pipa junto a la imagen realista de la pipa crea una paradoja. La imagen de la pipa no aglutina la realidad de ella; imagen y texto se anulan. Al ejercicio de la pintura se superpone el ejercicio del pensamiento. Se trata de manipular tres objetos dados que se cruzan en el proceso de creación de la imagen: 1. el objeto, 2. la cosa agregada a él al recurrir al recuerdo o imaginación para asimilar el objeto dado y 3. la luz en que la cosa aparece. Así nacen sus pinturas. Magritte aclara: "a lo largo de mis investigaciones he llegado a la certeza que yo ya la conocía antes pero que tal conocimiento estaba como perdido en el fondo de mi pensamiento." No existe una interpretación oculta para sus cuadros, la interpretación viene después. Incluso Magritte reconoce él mismo se sorprende ante sus obras. El sentido está dado por la asociación que el observador haga según lo que aprecie, imagine y/o recuerde frente al cuadro. Magritte se niega a dar un sentido único a sus pinturas. Incluso los títulos de sus pinturas no hacen referencia al cuadro, ni las pinturas son ilustrativas del título. La sugerencia es el resultado del encuentro de ambos. La mayor parte de los títulos son el resultado de un juego similar al cadáver exquisito de los surrealista franceses, se juntaban sus amigos y en conjunto llegaban al titulo más sugerente. Entre 1931 y 1936 René Magritte abre un estudio de publicidad (Dongo) con su hermano Paul, y da comienzo a la ambigua relación que tendrá con la publicidad. Marcaron esta relación su aproximación a la naturaleza como si fuese un objeto, su indiferencia a hacer reproducciones de sus obras con encargo y la sublimidad enigmática de sus obras. La polisemia de su obra, su manera pareja y aplicada de hacer arte como una cosa mental, su indiferencia al la noción de obra de arte como ejemplar único, hacen de Magritte un pintor de una visión artística precursora y cuya poética sigue produciendo una extrañeza profunda. René Magritte muere el 15 de agosto de 1967 en Bruselas. |