NIRVANA
BLEACH
1989
US$ 600. Ésto es lo que les costó a Nirvana
grabar su LP de debut, y los pagó íntegramente Jason Everman, guitarrista que
no tocaría ni una sola nota en Bleach y duraría más bien poco en la
banda, de la misma manera que en Soundgarden,
donde tampoco llegó a cuajar (como bajista). Centrándonos en el disco, aquí
no hay nada que hiciera presagiar lo que después ocurriría con la banda de
Seattle. Bleach es un álbum pesado (en el buen sentido), agresivo al
estilo de unos Mudhoney,
quienes, por entonces, eran los reyes de la escena Seattle.
De todas formas, entre tanta patada en la espinilla encontramos algún arrebato
de exquisitez melódica (About A Girl) que deja clara la que fue llamada
"sensibilidad pop" de su líder Kurdt Kobain (él escribía su nombre
como le daba la gana...). Otras canciones a destacar son Negative Creep,
con ese inquietante estribillo ("Daddy's Little Girl Ain't A Girl No
More...") o Mr. Moustache, donde Kobain arremete contra el típico
"hard working man" cuadriculado y prejuicioso; también resulta
interesante la versión del grupo holandés Shocking Blue (la rareza de Love
Fuzz, que se convirtió en uno de los puntos álgidos del disco).
Bleach está lejos de alcanzar el nivel de sus siguientes LPs, pero tiene
descargas sónicas de alto voltaje, y sigue siendo un disco de rock'n'roll más
subversivo y "peligroso" que el 90% de lo que se puede escuchar bajo
ese estilo actualmente. Además, Kim Thayil (de Soundgarden) lo considera como
uno de sus cinco discos favoritos de la Historia.