PRINCIPALES
LINEAMIENTOS PROGRAMATICOS DE LA
CANDIDATURA
A RECTOR DEL DR. EDUARDO HOLZAPFEL H.
TEMARIO
I.-
INTRODUCCION.
II.-
LA UNIVERSIDAD DE CONCEPCION PARA EL SIGLO XXI
III.-
UNIVERSIDAD Y COMUNIDAD
IV.-
SUPERAR LOS PROBLEMAS DE FINANCIAMIENTO
V.-
POR UNA DOCENCIA DE EXCELENCIA
La importancia central
del pregrado
Postgrado y alianzas
internacionales
Carrera académica
y Sistema de Evaluación
VI.-
INVESTIGACION Y DESARROLLO REGIONAL Y NACIONAL
VII.-
UNIVERSIDAD Y PARTICIPACION
VIII.-
EXTENSION CULTURAL Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN
IX.-
REFORMAR LOS ESTATUTOS DE LA CORPORACION UNIVERSIDAD DE CONCEPCION
X.-
EL RECTORADO UNIVERSITARIO: POR UN NUEVO ESTILO
I.-
INTRODUCCION.
-
El sistema universitario
chileno sigue atravesando por una larga y profunda crisis. Esta crisis
aparece como un reflejo o expresión de falencias profundas del sistema
educacional y cultural del país, así como de transformaciones
y reestructuraciones de gran envergadura de la educación superior
a escala internacional producto de la globalización en curso. Debemos
señalar en este sentido que los países e instituciones universitarias
que lideran dicho escenario, enfrentan y resuelven los problemas planteados
de una manera innovadora y exitosa, y las otras en cambio, esto es, las
fracasadas o rezagadas, lo hacen de forma precaria e incluso regresiva,
con criterios del siglo pasado.
-
En este contexto debe
situarse la realidad actual de la Universidad de Concepción. Ella
atraviesa también, sin duda, por una crisis profunda, que compromete
aspectos financieros, académicos, de desarrollo corporativo e institucional,
así como de adaptación efectiva a las grandes mutaciones
que experimenta la realidad nacional e internacional. En este sentido,
lo importante no es saber si nuestra institución sigue ubicada en
el tercer lugar (lugar que ocupa ya por décadas) entre las universidades
chilenas.
Lo importante es saber si ella ha reforzado o no su dinamismo
y liderazgo académico e institucional al menos a escala nacional
en ese nivel de jerarquía. Ahora bien, la información
disponible indica que su situación se ha deteriorado en diversos
planos.
-
Esta situación
de crisis tiene sus causas principales en orientaciones y criterios de
acción y de gestión ya anacrónicos, propios del siglo
pasado. Ella permaneció hasta hace poco tiempo disimulada o deliberadamente
opacada por una mala discusión sobre los problemas financieros de
nuestro plantel, y, sin embargo, ahora es percibida de manera cada vez
más clara por sectores crecientes de nuestra comunidad académica.
-
Por ende, en esta
elección de Rectoría, el desafío de fondo consiste
en verificar si somos capaces como académicos, después de
un debate responsable y sereno, de tomar una decisión
entre una
alternativa continuista que conduce a la agravación de las dificultades
actuales, o bien una alternativa que alienta la idea de enfrentar nuestros
problemas fundamentales desde una perspectiva claramente diferente e innovadora.
-
La candidatura de
Eduardo Holzapfel representa, entonces, una alternativa diferente a las
existentes. Ella busca responder a esta situación altamente problemática
de nuestro plantel con una visión de futuro, y desde una perspectiva
acorde con el siglo que comienza. En otras palabras, esta candidatura
no pretende ni prolongar la situación, ni enfrentarla con medidas
continuistas o con paliativos que, en definitiva, sólo la agravarían.
Su objetivo consiste en adoptar, con energía y espíritu resueltamente
innovador, las medidas necesarias e inmediatas en materia de gestión
en todos los ámbitos de la actividad universitaria, y construir
las condiciones institucionales, financieras y académicas de una
Universidad de Concepción verdaderamente sustentable en el tiempo,
con real capacidad de liderazgo y en situación de cumplir nuevamente
con su misión original.
II.-
LA UNIVERSIDAD DE CONCEPCION PARA EL SIGLO XXI:
POR UN NUEVO PROYECTO ACADEMICO E INSTITUCIONAL
-
Enfrentar y resolver
los problemas enunciados implica, en la práctica, promover políticas
de fondo, que en el caso de nuestra Universidad debieran traducirse en
ciertas orientaciones programáticas de largo alcance.
-
La orientación
esencial que sustenta y da sentido a esta candidatura es promover
un Proyecto Académico e Institucional de gran envergadura, que sitúe
efectivamente a nuestro plantel entre los más destacados del país
y del continente, con liderazgos claros y crecientes en áreas fundamentales.Nuestra
meta no puede ser seguir contándonos simplemente como la tercera
universidad del país, sino claramente, lo repetimos, como la más
dinámica y con uno de los más fuertes liderazgos a escala
nacional y continental, en las áreas más decisivas del conocimiento.
Es decir, una verdadera Universidad líder del siglo XXI.
-
Para este efecto,
es indispensable partir de las condiciones nacionales e internacionales
vigentes, marcadas por la internacionalización y mundialización
del conocimiento, del desarrollo científico y tecnológico,
y por la fuerte competitividad entre las instituciones universitarias que
resulta de lo anterior.
-
Lo anterior requiere
reafirmar el propósito original de una Universidad con vocación
de servicio público, pluralista, laica y democrática, asentada
en la colaboración y participación armoniosa de todos sus
estamentos, capaz de sustentar en la realidad su lema de promover "el
desarrollo libre del espíritu". Sólo de esta manera ella
podrá resistir con tenacidad y solidez a las pretensiones de algunos
de transformarla en una institución subordinada a intereses puramente
mercantiles.
-
En este sentido, la
alternativa representada por la candidatura de Eduardo Holzapfel expresa
la fuerza de una reflexión crítica irrenunciable acerca de
la situación de la Universidad de Concepción, independientemente
de los equipos que la han dirigido en las últimas décadas.
Ejercer
la capacidad de crítica sobre nuestra realidad constituye precisamente
la esencia del espíritu universitario, en la medida, sobre
todo, que ella se acompaña también de propuestas innovadoras
y coherentes.
-
Pretendemos implementar
las orientaciones precedentes de la manera que se indica, de modo general,
en las secciones que siguen.
III.-
UNIVERSIDAD Y COMUNIDAD
-
La Universidad de
Concepción ha tenido siempre un fuerte compromiso con la comunidad
provincial y regional. De ahí que nuestra Universidad se constituyó
durante muchas décadas en el principal centro de formación
e irradiación cultural de la región, y la comunidad estableció
con ella un vínculo intenso y privilegiado.
-
Desde fines de los
años setenta este rol se debilitó por orientaciones inadecuadas
ya conocidas, así como por modificaciones profundas en el ámbito
regional y nacional, lo que se ha expresado en particular por una incoherencia
persistente entre las necesidades y demandas de la propia región,
y las diversas iniciativas y actividades desplegadas por nuestra Casa de
Estudios. El problema no ha sido tanto, por consiguiente, la disminución
de las actividades académicas de diverso tipo implementadas por
la Universidad en el entorno regional, sino la pérdida creciente
de pertinencia de dichas actividades.
-
Nuestra gran tarea
y desafío actual, en este ámbito, es entonces recuperar ese
sitial debilitado considerablemente en las ultimas décadas,
perfeccionando
y desarrollando una extensión de mayor sintonía con los requerimientos
regionales, y liderando la contribución y la innovación tecnológica
y cultural a escala de la región y del país, estableciendo
relaciones dinámicas entre la comunidad y la Universidad.
-
Esto debe implementarse,
en adelante, sobre la base de promover y apoyarse crecientemente en redes
institucionales de la mayor amplitud y consistencia, desarrollando iniciativas
constantes y estratégicas de asociación y cooperación.
Una actividad solitaria no sólo nos conduce progresivamente tanto
a la impotencia institucional como también al aislamiento y a la
ineficacia.
-
Sobre esa base buscaremos
constituir esta institución en uno de los más poderosos centros
intelectuales y culturales de la región y del país.
IV.-
SUPERAR LOS PROBLEMAS DE FINANCIAMIENTO
-
La información
financiera, obtenida básicamente de las Memorias anuales y examinada
con criterios económicos rigurosos, muestra la fragilidad de la
Universidad de Concepción en este ámbito, al contrario de
lo que deja entender el discurso oficial. Esta situación puede agravarse
en forma exponencial de continuarse con la estrategia financiera y el sistema
de gestión universitaria actual. Para todos debiera ser evidente
que ello puede tener consecuencias particularmente negativas en la propia
actividad académica (tanto en la docencia como en las actividades
de investigación y extensión) y en la situación laboral
de los funcionarios en general.
-
Lo anterior es evidente
al analizar lo que ha ocurrido con el crecimiento de la deuda (18 mil millones
en 1998; 47 mil millones en el 2000; es decir, mas de 160% de alza), la
disminución importante del patrimonio (que se reduce en un 25% en
el mismo periodo), y el flujo de caja de la organización (que muestra
efectivamente una disminución de su déficit operacional,
pero al costo de un aumento desproporcionado de la deuda). Los gráficos
que se adjuntan evidencias bien estos diversos aspectos.
-
Pero, en honor a la
verdad, si bien no se trata de una situación catastrófica
(como pretenden algunos con la finalidad de facilitar el traspaso de su
control a grandes grupos económicos privados), lo real es que tenemos
frente a nosotros una situación difícil y peligrosa, que
provoca ya atrasos y problemas en el pago de las remuneraciones del personal
universitario, así como un manejo cada vez más problemático
con el sistema bancario nacional. Ahora bien, dicho francamente, esto implica
sin duda riesgos, al menos en el mediano plazo, en materia de estabilidad
económica y laboral para un sector de funcionarios de la institución.
-
Debemos entonces decir
con claridad que no compartimos ni la estrategia financiera de la Rectoría
actual, ni la gestión de su equipo económico, ni la versión
y explicación de dichos problemas que ellos han entregado a la comunidad
universitaria durante este periodo. Decir esto es nuestro deber de universitarios
comprometidos con el interés superior de nuestra Casa de Estudios,
así como nuestro derecho inalienable a ejercer la crítica
con seriedad y respeto. Es además nuestra contribución al
establecimiento de una gestión más transparente e informada
en este plano decisivo.
-
Por lo anterior es
que planteamos los criterios de acción siguientes para el nuevo
periodo:
-
Obtener del Estado
un aporte en recursos más sustantivo, especialmente para actividades
como investigación y extensión, donde la contribución
pública es particularmente baja en relación con los estándares
latinoamericanos e internacionales. Ello podría conseguirse mediante
una acción concertada con las principales Universidades tradicionales
del país.
-
Lograr un manejo adecuado
de la situación de corto plazo, superávit operacional y manejo
eficiente de la deuda, lo que permitiría evitar el estragulamiento
financiero y, por ende, las posibilidades de desarrollo en el entorno cada
día más competitivo y globalizado de la educación
superior.
-
La estrategia de corto
plazo debe ir aparejada con un programa de desarrollo de nuevas oportunidades
de negocios donde existen ventajas comparativas para competir, como es
en particular la educación..
-
Implementar una gestión
innovadora y moderna de la Corporación, lo cual requiere que cambie
el rol de los miembros del Directorio en el proceso de toma de decisiones
que comprometan el patrimonio y desarrollo de largo plazo.
-
Profesionalizar la
gestión universitaria, conformando un grupo de trabajo especializado
según las funciones a desarrollar.
-
Asegurar una progresiva
pero real mejora de las remuneraciones del personal docente y administrativo,
imprescindible para mejorar la calidad, motivación y dedicación
en el trabajo de los integrantes de ambos estamentos. Pero, en las condiciones
actuales, esto debe ir acompañado de verificaciones de desempeño
en todos los niveles, de manera que los incrementos salariales sean efectivamente
sustentables, es decir, que sean una consecuencia del aumento de la productividad
académica general de cada uno de los funcionarios y docentes de
esta Casa de Estudios.
-
Se trata entonces
de resolver los graves problemas de financiamiento de la Universidad promoviendo
una política de largo plazo que se apoye en una colaboración
más resuelta y concertada con otras instituciones, en un apoyo público
mayor, en la búsqueda de nuevas fuentes externas de recursos en
general y en la ampliación más consistente de diversas modalidades
de autofinanciamiento, comenzando por una resuelta ampliación de
la actividad educacional y utilizando a fondo los recursos humanos y materiales
de la institución.
s.c.m.: sin corrección
monetaria
V.-
POR UNA DOCENCIA DE EXCELENCIA
La
importancia central del pregrado
-
El pregrado debe ser
la preocupación central de la Universidad. El debe concebirse como
la primera etapa, y, por lo tanto, la base de la formación universitaria:
Al final de ella el estudiante debe estar capacitado para ingresar a niveles
de especialización (diplomados, especialidades clínicas,
etc.) o al postgrado (Magíster y Doctorado). Esta formación
también debe preparar para el aprendizaje permanente en el trabajo.
En la sociedad actual, además de conocimiento, se requiere un creciente
nivel de habilidades de tipo no cognitivo. De ellas la más importante
parece ser la autonomía intelectual, que deriva del conocimiento
de diversos campos del saber humano. Igualmente valiosas son la capacidad
para adaptarse a los cambios, el espíritu emprendedor y disponer
de condiciones intelectuales para continuar aprendiendo toda la vida.
-
Ese desafío
impone una estrategia formativa diferentea aquella que la
Universidad ha llevado adelante tradicionalmente, en términos de
líneas cerradas de carrera, que satisfacen requerimientos de formación
profesional muy acotados, muy tecnificados, y con un gran contenido de
especialización, propios de la organización del trabajo del
siglo pasado. Como consecuencia de ello, el postgrado en Chile se ha venido
desarrollando como un aspecto más bien opcional y no como una condición
formativa complementaria y fundamental, de irrenunciable importancia.
-
La Universidad deberá
entonces reformular sus planes de estudios y sus modalidades de enseñanza
con el objeto de que los estudiantes desarrollen las potencialidades y
condiciones necesarias para lograr éxito académico y profesional,
como son la capacidad de enfrentar creativamente problemas complejos, trabajar
en grupos, comunicarse eficazmente en forma verbal y escrita, dominar un
idioma extranjero, tener gran capacidad para procesar información.
Para ello se deberá reforzar la formación general,
es decir, construir un programa curricular que abarque contenidos más
amplios que los de la formación profesional, y que promueva las
capacidades intelectuales relativas a la reflexión y capacidades
creadoras, la comunicación y el manejo adecuado de las relaciones
personales. En Chile, varias universidades, tanto estatales como
privadas, están trabajando activamente con miras a la creación
de programas de formación general, la necesaria flexibilización
curricular para lograrla y la introducción del aprendizaje activo.
-
Junto con reforzar
la formación general, se deberán revisar los objetivos
y contenidos de la formación profesional. En países
como el nuestro, parece obvio que ésta no está a tono con
las nuevas realidades del mundo laboral. Entre los principales problemas
debe señalarse el aprendizaje pasivo y el recargo de contenidos,
que incluye materias que pertenecen a campos laborales especializados y
que debieran transferirse a los programas de postgrado. Es igualmente llamativa
la carencia de programas o alternativas de profundización en temas
multidisciplinarios.
-
Es evidente, entonces,
como
lo muestran las universidades líderes en el mundo, la necesidad
de reforzar una formación profesional generalista, que otorgue la
capacidad y posibilidad de lograr una especialización posterior,
idealmente
después que el profesional ha tenido una primera experiencia laboral.
-
Nuestra Universidad
debe prepararse para enfrentar nuevas formas de competencia, como, por
ejemplo, la capacitación en instituciones especializadas, o incluso
a domicilio a través del Internet. Todo ello se está convirtiendo
en una parte central de la vida laboral en nuestros países. Esto
significa que en el mediano plazo, la clientela primaria de la Universidad
ya no serán únicamente los recién egresados de la
educación media.
La Universidad tiene que organizarse para
satisfacer las necesidades de enseñanza y capacitación de
una clientela muy diversa: estudiantes que trabajan, estudiantes maduros,
estudiantes de medio tiempo, estudiantes durante el día, estudiantes
de noche, estudiantes de fin de semana, etc.
-
Otro aspecto clave
en este sentido será organizar en un plazo mediano las disciplinas
tradicionales de manera diferente, tomando en cuenta el surgimiento de
nuevos campos científicos y tecnológicos, así como
nuevos desarrollos disciplinarios. Entre los más significativos,
vale la pena mencionar biología molecular y bio-tecnología,
ciencia de materiales avanzados, microelectrónica, sistemas de información,
robótica, sistemas inteligentes y neurociencias, así como
los nuevos desarrollos de las ciencias sociales y humanas, de las ciencias
ambientales y de la tecnología.
La capacitación en
estos campos requiere la integración de un número de disciplinas
que antes no han estado necesariamente en contacto, que acarrea
la multiplicación de programas multi e interdisciplinarios, rompiendo
barreras institucionales tradicionales.
-
Por consiguiente,
para responder a los nuevos desafíos mencionados, la Universidad
debe ajustar rápidamente sus esquemas curriculares en función
de los nuevos requerimientos del país y de su entorno internacional,
así como en general de las exigencias de un desarrollo nacional
sustentable. Pero igualmente deben renovarse aceleradamente su prácticas
pedagógicas, de acuerdo a las experiencias más avanzadas
en esta materia, dejando atrás todo anacronismo y rigidez burocrática.
Un creciente e intenso intercambio de estudiantes y docentes con los centros
de educación superior más avanzados del continente y de otras
regiones debe constituirse pronto en una práctica generalizada
Postgrado
y alianzas internacionales
-
De esta manera
el interés y la consecuente demanda por estudios de Postgrado
adquirirán el carácter de un real requerimiento de especialización,separado
nítidamente
de la formación de pregrado y de todo aquello que más bien
se ubica en el campo de los temas específicos para el desempeño
profesional. Esto significará un desarrollo y expansión del
postgrado. En este contexto, la innovación del sistema pregrado/postgrado
puede estimarse como un objetivo de gran importancia estratégica
para las Universidades complejas, como la nuestra, ya que sólo ellas
están en condiciones de ofrecer estudios de postgrado en la amplia
gama de disciplinas que requiere la sociedad basada en el conocimiento.
Esta debe ser una característica que marque la diferencia entre
la formación que está en condiciones de ofrecer una
Universidad compleja y una Universidad puramente docente.
-
El postgrado
debe entonces ponerse también a tono con los nuevos tiempos, reforzándose
los programas ya existentes y creándose otros nuevos, apoyándonos
resueltamente en alianzas académicas audaces y consistentes con
las mejores instituciones universitarias del país, del continente
y de otras regiones del mundo. El postgrado debe, en efecto, más
que muchas otras actividades, ser el producto de dichas redes o alianzas
que la Universidad debe privilegiar en adelante de manera central.
-
En el umbral del siglo
XXI, la educación superior está enfrentando retos sin precedentes
bajo el impacto de la globalización, el crecimiento económico
basado cada vez más en el conocimiento, y la revolución de
las comunicaciones y de la información. Estos retos pueden ser percibidos
como brutales amenazas u oportunidades excepcionales. Los países
y las instituciones educativas dispuestas a asumir esta nueva realidad
esencialmente como oportunidades, no pueden sino adoptar una actitud eminentemente
proactivas
en
la implementación oportuna y audaz de reformas e innovaciones adecuadas.
Carrera
académica y Sistema de Evaluación
-
Por más de
una década nuestra Universidad ha experimentando con el establecimiento
de un sistema de evaluación de la actividad académica. Pero
a pesar de los avances logrados existe todavía un desencanto generalizado
tanto por las evidentes falencias del sistema de evaluación como
por la falta de consecuencias prácticas en materia de ascensos y
promociones.
-
De ahí que
resulta indispensable, durante el próximo Rectorado, dedicar un
esfuerzo especial para
resolver este problema de manera innovadora
y sobre la base de la experiencia de la propia Universidad, así
como de otras Casas de Estudios Superiores, y de los avances en la disciplina
de administración de personal.
-
El proceso de evaluación
deberá tener en consideración las diferentes modalidades
de manifestación de las actividades académicas, en cada área
o disciplina. Las comisiones de evaluación deberán esforzarse
por efectuar
una verdadera evaluación de la calidad y pertinencia
de las actividades académicas realizadas y no sólo considerar
su cantidad.
-
En lo que refiere
a las actividades de docencia de pregrado resulta imperioso reconocer en
forma explícita
la labor y administración docente,
conforme al logro de resultados esperados en la calidad, pertinencia e
innovación de la formación en este ámbito, y además
el esmero y oportunidad para atender a los estudiantes. En este sentido
debería estudiarse la posibilidad de establecer una categoría
académica propia para los académicos cuya labor preferente
es la docencia, del modo que lo establece, por ejemplo, el Nuevo Reglamento
de Carrera Académica de una institución importante como la
Universidad de Chile.
-
No cabe duda que sólo
la valorización adecuada de la actividad docente de pregrado permitirá
motivar a los académicos, especialmente a los más jóvenes,
de manera que se motiven en su compromiso docente y dediquen más
esfuerzo al perfeccionamiento y desarrollo pedagógico. Así
podrán involucrarse más activamente y como verdaderos protagonistas
en la puesta en marcha de una estrategia académica innovadora orientada
a lograr aprendizajes significativos.
VI.-
INVESTIGACION Y DESARROLLO REGIONAL Y NACIONAL
-
La investigación
científica en nuestra Universidad, si bien mantiene en general sus
niveles históricos, adolece de los mismos problemas del sistema
de investigación nacional. En particular, la debilidad de los fondos
disponibles para iniciar y desarrollar esta actividad; la precaria pertinencia
de la investigación realizada en relación con las necesidades
del desarrollo regional y nacional; y en fin, su muy insuficiente articulación
con la docencia de pregrado y su poco impacto en la práctica docente.
-
La investigación
científicadebe por consiguiente dejar de depender de fondos
concursables puramente locales, para constituirse en expresión del
ya mencionado nuevo tramado internacional, que convierta a los investigadores
de nuestra universidad en elementos dinámicos constitutivos de dichas
redes internacionales. Por esa vía adquirirán, en plazos
más reducidos que los actuales, niveles crecientes de productividad,
competitividad y relevancia en este ámbito. Pero dicha dimensión
internacional debe combinarse con la conformación de redes regionales
y nacionales, para acceder a recursos públicos locales (nacionales
y regionales). La universidad debe también en este ámbito
hacer una esfuerzo mayor, reordenar sus prioridades e incrementar progresivamente
los fondos destinados a esta decisiva actividad.
-
Otro aspecto importante
que debe abordarse y resolvere la superación real de la dicotomía
entre investigación y realidad social, económica y cultural,
respondiendo
pertinentemente como institución universitaria a las necesidades
tecnológicas, de conocimiento y de cultura del país y de
la región. De ello depende, por un lado, que la investigación
no responda solamente a demandas relativamente anárquicas de un
sistema de investigación que no expresa claridad en sus prioridades
en materia de desarrollo nacional, y, por el otro, que ella pueda efectivamente
insertarse, por voluntad institucional propia, en un diseño de crecimiento
más endógeno y sustentable para la región y para el
país.
-
La investigación,
formal o informal, que desarrollan nuestros académicos, debe constituirse
por último en un instrumento constante e indispensable de actualización
de conocimientos en las diferentes áreas de nuestra universidad
y en una condición elemental de la excelencia académica.
Ello implica constituir una instancia de articulación de la docencia
y de la investigación a nivel de cada departamento y facultad, de
manera que se promueva deliberadamente la necesaria interacción
entre ambas actividades, y particularmente entre docentes que ejecutan
actividades en esos dos ámbitos de actividad.
Nuestros objetivos
al respecto pueden resumirse entonces en tres grandes ejes o tareas:
-
Incrementar la
cantidad de académicos y estudiantes involucrados en Investigación
de excelencia
-
Incrementar el
número y calidad de las publicaciones en revistas de corriente principal.
-
Fortalecer la investigación
multidisciplinaria de alta relevancia y pertinencia para el ámbito
productivo, social y cultural a nivel regional y nacional.
VII.-
UNIVERSIDAD Y PARTICIPACION
-
Un problema que resienten
muchos académicos y funcionarios de la universidad en la actualidad
es la ausencia de canales expeditos de participación, donde puedan
expresar sus opiniones y propuestas de manera regular y eficaz. La realidad
actual se caracteriza en efecto por una excesiva verticalidad y sentido
autoritario para ejercer las funciones universitarias, desalentando al
mismo tiempo una real participación democrática de los diversos
estamentos de la institución. Esto se traduce, en síntesis,
en desmotivación, descontento encubierto y pérdidas de productividad
y competitividad académicas.
-
De ahí que
otra gran tarea que asumirá el nuevo Rectorado consiste en seguir
democratizando la Universidad en lo que se refiere a su gobierno y gestión
interna, creando rápidamente los mecanismos necesarios para asegurar
una efectiva participación de todos los estamentos en la discusión
y decisión sobre los grandes problemas de la Universidad. Los
estilos autoritarios deben ir quedando atrás, porque son arcaicos
e ineficaces, y porque además son ajenos al espíritu universitario.
-
La Universidad, al
igual que otras instituciones, debe abrir sus puertas a la participación
de sus fuerzas vivas: académicos (incluidos los instructores), estudiantes
y administrativos. La participación, que no implica co-gobierno,
implica reconocer el aporte enriquecedor y creativo que cada estamento
universitario puede hacer responsablemente a la vida universitaria. El
establecimiento de mecanismos concretos de participación puede traducirse
en un impulso significativo al mejoramiento de la calidad de la docencia,
al incremento de la productividad científica y al fortalecimiento
de la inserción de la Universidad dentro de la comunidad regional
y nacional. Se trata de implementar en este sentido las Resoluciones
del Claustro del 98, especialmente en cuanto a la constitución de
un verdadero Senado Académico, elegido democráticamente
por votación de todos los docentes. Los mecanismos específicos
para implementar tales niveles de participación deben ser materia
de una discusión serena y responsable entre todos los sectores concernidos.
VIII.-
EXTENSION CULTURAL Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN
-
De la misma manera
que acontece en las relaciones generales de la Universidad con la Comunidad,
en el ámbito de la extensión cultural se ha producido, con
el correr del tiempo, una creciente incoherencia entre las necesidades
y demandas de la comunidad regional, y las contribuciones de la propia
Universidad
-
Por consiguiente,
siendo la extensión cultural una manifestación del compromiso
de la Universidad con su medio, corresponde establecer una interacción
más dinámica entre comunidad y Universidad en este plano,
reafirmando y mejorando una presencia real, activa y enriquecedora, sobre
todo, en la región del Bío-Bío. Ella debe ser la manifestación
de una voluntad fundacional de ser motor de la actividad cultural, reforzando
la cooperación, la asociación y la conformación de
redes sólidas con múltiples instituciones públicas
y privadas de la región.
-
La extensión
cultural centra y orienta la vida universitaria en lo que se refiere a
las diversas formas del quehacer artístico, literario y de la creación
humanista en general. Por ello, es necesario contar con equipos profesionales
relacionados con la actividad artístico-cultural, como ocurre con
la Orquesta Sinfónica y con la importante ayuda financiera del sector
publico y privado. Para ello se debe velar para que su labor se inserte
en las políticas culturales de la universidad, comprometida con
su medio natural de proyección, manifestado no sólo en la
necesaria calidad de la temporada de conciertos, sino que también
en actividades de fomento para jóvenes talentos y conjuntos educacionales.
Gracias a esta política nacieron, en el pasado, grupos como la Orquesta
de Curanilahue, entre otros.
-
La Universidad de
Concepción, como universidad regional y fiel al espíritu
de sus fundadores, ve en la actividad de extensión, debidamente
integrada a la riqueza de la vida académica, una manera de insertarse
en su medio y de influir en su enriquecimiento, fomentando todas las formas
posibles de desarrollo libre del espíritu.
-
La Universidad debe,
por otro lado, formular una política de comunicaciones (radio, TV,
prensa) que permita mejorar el posicionamiento de la Universidad en la
Región, contribuyendo a generar un espacio plural, laico y humanista
que haga posible la expresión de los diversos actores y tipos de
pensamiento que conforman la sociedad regional.
-
Los medios de comunicación
de la Universidad de Concepción deben ser expresión de la
vida académica y cultural de la Universidad, debe responder a las
necesidades de este orden de la comunidad, y deben ser un pilar importante
en el desarrollo cultural de la región.
IX.-
REFORMAR LOS ESTATUTOS DE LA CORPORACION UNIVERSIDAD DE CONCEPCION
-
La reforma de los
Estatutos deberá ser una tarea prioritaria de la próxima
Rectoría, tal como se acordó por amplia mayoría en
el Claustro Triestamental del año 1997-1998, acuerdo hasta hoy incumplido.
Los Estatutos en vigor fueron aprobados en 1989, y obedecieron a la necesidad
de la época de normalizar la situación jurídica e
institucional de la Corporación, pero no fueron pensados para dotarla
de una organización moderna y eficiente. Las modificaciones, en
esta perspectiva, deben apuntar a mejorar la gestión de los distintos
órganos de la Universidad, estableciendo eficaces mecanismos de
control e incentivos a la participación crítica de los académicos.
-
La autoridad universitaria
no debe temer ni desdeñar la crítica de los académicos.
Debe, por el contrario, mantener al respecto una vigilancia permanente
y respetar y confiar en la capacidad de análisis y buena fe de ellos.
Lo dicho es importante, porque, como hemos dicho antes,
una medida
urgente a implementar es la creación de un SENADO ACADEMICO, destinado
a reconocer institucionalmente esa realidad, fortaleciendo y canalizando
positivamente ese pensamiento crítico e innovador.
-
Allí encontrará
el Rector un aliado y aún un cómplice en su tarea de impulsar
los grandes cambios que la Universidad requiere, para hacer frente al desafío
de la hora presente. Esta medida puede implementarse desde luego,
como una Comisión Asesora, y plasmarse más tarde en la Reforma
de los Estatutos, dotándolo de las facultades y de la composición
de excelencia y democrática que su misión imponen.
Deberán arbitrarse los medios, sin embargo, para que este nuevo
órgano no sea una duplicación del Consejo Académico.
-
La Reforma de los
Estatutos, en fin, es una tarea que no admite más dilaciones y excusas.
Debe abordarse con la voluntad y la convicción que su urgencia exige,
porque, en gran medida, una Universidad moderna, eficiente y democrática
no será posible sin el éxito de esta tarea
X.-
EL RECTORADO UNIVERSITARIO: POR UN NUEVO ESTILO
-
Es necesario generar
un nuevo estilo de trabajo que considere dos aspectos fundamentales. Por
una parte, nuestra institución tiene una función predominantemente
intelectual, moral y cultural, que debe articularse con una gestión
eficiente generadora de políticas de largo plazo, que permita darle
sustentabilidad, visión de futuro y liderazgo regional y nacional
a nuestra Universidad.
-
Por la otra, un nuevo
estilo de Rectorado debe consistir también en una administración
y gestión transparente, eficiente, informada y democrática.
Para ello, priorizaremos la participación de la comunidad universitaria
en la formulación y decisión de las diversas políticas
universitarias en todos sus ámbitos.
-
Con la voluntad y
participación activa de todos los miembros de nuestra comunidad
universitaria, motivadas por ese nuevo estilo participativo e innovador,
estaremos en efecto en condiciones de superar los graves problemas que
aquejan hoy a nuestra institución.
CANDIDATURA
DEL Dr. EDUARDO HOLZAPFEL H.
POR EL DESARROLLO
LIBRE DEL ESPIRITU