Estimados profesores:
He leído con atención la carta de 7 de marzo pasado que me han remitido, y después de reflexionar sobre su exacto significado, procedo a contestarles por la misma vía.-
* Comienzo, precisamente, recogiendo la cita con que remachan su carta: " ser siempre justo y vivir en la verdad." Y les pregunto: ¿les parece justo que el actual Rector no haya aún aceptado un debate abierto, de cara a la comunidad, a través del canal universitario, con la anticipación necesaria para que los universitarios puedan reflexionar sobre lo que en éste debate se diga?... ¿Les parece justo que el candidato don Sergio Lavanchy Merino haga circular un Documento en que se presenta, a sí mismo, como el Rector del período 2002 – 2006?... ¿Les parece justo, en fin, que Panorama publique exclusivamente noticias y fotos de uno de los candidatos en disputa?... Y, precisamente, porque Uds. mismos han invocado a nuestros fundadores, me veo en la obligación de recordarles que en la elección a Rector del año 1956, uno de los candidatos, don Avelino León Hurtado, se inhibió de ejercer en plenitud sus cargos directivos, que le otorgaban ventaja sobre su adversario, don Rolando Merino Reyes. La cita efectuada por Uds., no hay duda, mantiene inalterada su vigencia.-
* Me representan, en su calidad de colaboradores de la actual Rectoría, la inexactitud de los hechos aseverados en la inserción, respecto de la crisis que vive nuestra Universidad.- Noto una molestia a la crítica que es extraña a la tradición universitaria.- Toda autoridad elegida debe responder ante sus electores, sin confundir la institución con las personas que, en forma temporal, sirven los cargos.- Y no puede aceptarse que éstas desvíen los reparos a pretexto que se ataca a la institución.- No nos engañemos: presentándose el profesor Lavanchy a la reelección, es su gestión y no la Universidad, la que se somete al examen de sus pares.- Esa gestión es la que se critica y no la Universidad.- No debemos confundir ni a los académicos ni a la opinión pública.-
* Comparto el compromiso con la verdad, y entiendo que es el único camino que tenemos para enfrentar con éxito los desafíos, las posibilidades y las amenazas que enfrenta la Universidad de Concepción. Y ese camino impone encarar la crisis financiera con la verdad, y no admite que recién por motivo de una elección, la comunidad universitaria venga a enterarse de la fragilidad financiera en que vivimos.- ¿Cómo es posible seguir negando esta crisis cuando algunos académicos han recibido la notificación oficial del no pago de sus cotizaciones previsionales?...
* Nuestro modelo de Universidad, hoy día, se encuentra asediado por nuevos requerimientos, muchos de ellos hasta ahora ignorados, y que nos imponen el deber de renovarnos.- No podemos negarnos al cambio, ni postergarlo en la defensa a ultranza de esquemas tradicionales, que algún día fueron exitosos.- Ni menos podemos negarnos al debate bajo el argumento que se ataca a la institución, ni anteponer nuestros intereses personales.- No habrá campaña de marketing que pueda relevarnos de esta misión, y de ella dependerá el éxito o el fracaso de nuestra Universidad en el siglo XXI.- De modo, pues, que el imperativo ético, en la hora presente, es no callar, fomentar el pensamiento crítico y la participación activa de los académicos.- De cara al futuro, y no al pasado, es que deberemos demostrar nuestro liderazgo.- Esta es la única motivación que alienta la inserción que a Uds. tanto molesta, la que es compartida por muchos universitarios, no sólo por quienes apoyan mi candidatura.- Me gustaría haber tenido ya la oportunidad, en nuestro canal de televisión, de debatir estas mismas cuestiones de cara a la comunidad universitaria, junto a los demás candidatos.- Así entiendo el diálogo universitario en una Universidad que, por Estatutos, se declara democrática.-
* No me explico la tardanza de la autoridad en dar vida al Senado Académico, lo que prometió hace 4 años, instancia adecuada para el debate interno que ahora me reclaman.- Habríamos deseado mayor voluntad y convicción en el cumplimiento de la promesa, porque tal cuerpo colegiado corresponde a una verdadera y urgente necesidad.-
* Tampoco nos engañemos pensando que estas realidades han escapado al escrutinio de la comunidad local y nacional.- No vivimos en una burbuja, ni menos en una torre de marfil.- Se espera de nosotros, por el contrario, que seamos capaces de estar a la altura de las circunstancias, empezando por acertar en el diagnóstico y en dimensionar la magnitud de la crisis.- La Universidad de Concepción, en definitiva, pertenece a toda la comunidad penquista.-
* Se daña a la Universidad – verdaderamente - cuando nos negamos a enfrentar este desafío, nos refugiamos en el conformismo, y guardamos silencio. Un debate abierto, realizado con la debida antelación, ayudaría en gran medida a aclarar las dudas que se han expresado.
Les saluda atentamente,
Eduardo Holzapfel Hoces
c.c. Académicos de la Universidad de Concepción