DANIEL SENTINELLI

 

El FBI llegó a mandar a Buenos Aires a uno de sus agentes de su central regional instalada en Montevideo. Uno de los más conocidos hackers argentinos, apodado El Chacal, aceptó revelar su identidad (se llama Daniel Sentinelli) para realizar una demostración pública, en un cybercafé del barrio de Belgrano, de lo fácil que puede resultar a un conocedor en informática llegar a redes supuestamente secretas de gobiernos como el estadounidense. "Estas redes (como la mayoría de las que están en Internet) tienen un sector público (de acceso directo e irrestricto) y uno privado (sólo para usuarios autorizados).

Como ambos deben estar disponibles hay una brecha entre ellos que permite aprovechar los errores propios de los programas que usan". Si este asesor en informática de 30 años que en 1986 estuviera entre los fundadores de Piratas Unidos Argentinos decidió darse a conocer es porque cree que "se ha desatado una paranoia generalizada que puede derivar en una caza de brujas". Detrás de los hackers, dice, "no hay ninguna clase de criminales. En todo caso respondemos a una curiosidad: la tecnología está ahí, al alcance de la mano y probar qué se puede hacer con ella es irresistible".

"Hay quienes intentan meter miedo, como un periodista argentino que cuando salió a luz el caso del muchacho que entró a la red de la Marina estadounidense clamó poco menos que el mundo está en poder de los hackers y que cualquiera puede ahora entrar a redes ultrasecretas y disponer el envío de misiles nucleares." Sentinelli remata: "Internet no es segura porque en ella habitan los hackers. Nada de lo que usamos habitualmente es seguro: los autos, el sistema de gas, el de electricidad tienen fallas, pero no por eso dejamos de usarlos. Tratamos de informarnos de los riesgos de esas fallas. Con Internet debemos hacer lo mismo".