DE LA MANERA DE ENSEÑAR ESTRUCTURAS A LOS ALUMNOS DE ARQUITECTURA
Si la creatividad en su esencia básica y genérica no es otra cosa que la capacidad de dar solución de manera original y adecuada a problemáticas planteadas; y dentro de la problemática arquitectónica no sólo se encuentran la espacialidad, el acto, el entorno y la semiótica, sino también todo lo referente al hacer habitable y construíble lo proyectado; podemos deducir que las asignaturas técnicas y teóricas, no son un "un mal necesario"; por el contrario, enfocadas adecuadamente pueden y deben llegar a ser aliadas imprescindibles en el desarrollo de un diseño creativo. Diseño creativo que es hijo de una imaginación adiestrada, provista de un bagaje de conocimientos. Base de datos, a la cual recurre en forma intuitiva y realiza las conecciones necesarias, que no siempre son las más convencionales, para dar respuesta de forma integral a los múltiples desafíos que involucra el objeto arquitectónico.
Santiago Calatrava
La manera de impartir estas asignaturas técnicas y teóricas debe ser tal, que no sean percibidas como un largo listado de lo que no se puede hacer o como un montón de recetas para ser seguidas al pie de la letra. Deben transformarse en un apoyo real al proceso de taller, formando criterios, entregando herramientas para aprender a crear soluciones específicas, posibilitando que el futuro arquitecto pueda a través de ellas descubrir cómo materializar, cómo hacer realidad sus ideas y proyectos de papel.
Dentro de las asignaturas técnicas podemos distinguir dos áreas principales: los cursos de edificacón y los cursos de estructuras. En el presente escrito me referiré a esta segunda área.
A lo largo de toda la carrera, en la asignatura de taller que es la columna vertebral de la malla curricular, se enseña a los alumnos a observar, analizar, y descubrir la información que necesitan. Imaginar e inspirarse a partir del mundo que los rodea. En resumen se les insta a que aprendan a "aprehender", que puedan captar, que sean capaces de internalizar los fenómenos que tienen que ver con la problemática arquitectónica. Por lo tanto no podemos pretender que estos mismos alumnos aprendan de manera eficiente y adecuada las estructuras, a través de un modelo matemático plagado de fórmulas y números abstractos escritos en un pizarrón.
Antonio Gaudí
En esta metodología, los estudiantes hacen gala de su capacidad de memorización para retener conocimientos conducentes a una nota aprobatoria hasta la fecha del certámen, pero es un porcentaje mínimo el que efectivamente comprende y asimila los conceptos entregados. Esta forma de impartir las estructuras está en crisis, no da resultados satisfactorios, no funciona. Porque esa, no es la manera en que los estudiantes de arquitectura aprenden, y tampoco es eso lo que los estudiantes de arquitectura necesitan aprender a cerca de las estructuras.
Debemos lograr que los alumnos vean en las estructuras, más que elementos soportantes y elementos soportados que se repiten a tantos metros como un timbre. Más que una buena excusa donde atrincherarse para justificar todo lo que se pretendió hacer y no se hizo. Mucho más, que una encomienda de entrega inmediata para el primer ingeniero civil que se nos cruce en el camino.Hay que impartir las estructuras como un hecho arquitectónico, que nace nuevo en cada proyecto, donde a partir de elementos y principios conocidos conjugados de una manera distinta se genera una realidad nueva. Válida para las necesidades específicas de cada caso. Hay que enseñar a descubrir oportunidades donde otros sólo ven restricciones, logrando que el diseño estructural sea el fruto de ideas innovadoras en una mente con criterios estructurales claros. Consideremos los conceptos que Mario Salvador define en su libro "Estructuras para arquitectos" : "Diseño estructural es la conjetura inicial educada (supuestos de diseño) que proviene de la experiencia y la intuición más que de cálculos científicos".Análisis estructural es la verificación (matemática) de la resistencia (de los materiales) a cargas dadas". Es razonable pensar que lo que nuestros estudiantes necesitan aprender es diseño estructural, ya que no resulta lógico pretender que todos los alumnos de arquitectura aprendan a calcular. Los estudiantes que quieran especializarse en "análisis estructural" deben tener la posibilidad de hacerlo a través de asignaturas electivas. Pero la meta de los cursos de estructuras obligatorios debería ser que todos los alumnos de arquitectura manejen criterios, que permitan estructurar un proyecto desde su concepción para obtener mejores resultados que los que se consiguen al tratar de acomodar una estructura a un diseño ya acabado.
Peña
Para esto se debe plantear una metodología distinta, a la usada tradicionalmente, para enseñar las estructuras. Una metodología donde los estudiantes aprendan de manera más intuitiva y experimental, de manera que los conocimientos impartidos queden grabados en forma indeleble en la mente de estos futuros arquitectos. Una metodología donde los estudiantes no pierdan de vista las tres dimensiones inherentes a todo sistema estructural, yendo más allá de los diagramas de cuerpo libre en dos dimensiones, que si bien son útiles en ciertas etapas del aprendizaje, son sólo un paso en el entendimiento de las estructuras reales. Un camino válido a considerar es la interacción de los estudiantes con modelos tridimensionales. Al analizar estructuralmente obras de arquitectura paradigmáticas, construir maquetas experimentales a escala, desarrollar modelos tridimensionales en software adecuados, etc., surgen observaciones y cuestionamientos que encausados hacia los contenidos de la asignatura, logran fijar en forma efectiva los conocimientos en la mente de los alumnos. Transformando la clase en una instancia fuertemente interactiva que no deja cabida a la repetición indiscriminada de conceptos memorizados que no se sabe cómo, cuándo ni dónde aplicar. Este método demanda mucho más tiempo, recursos, compromiso y organización que el de la "tiza y el pizarrón". Pero no podemos renunciar por esto, a enseñar las estructuras como nuestros alumnos lo necesitan. Se hace necesario, entonces: Revisar los contenidos de cada asignatura del área de estructuras, impartiendo aquellos que efectivamente conduzcan a crear criterios. Programar adecuadamente las actividades en cada asignatura para optimizar el tiempo disponible.
Elegir y diseñar cuidadosamente las actividades a desarrollar, para que las observaciones y cuestionamientos surgidos de la interacción con los modelos tridimensionales puedan ser efectivamente encausados hacia los contenidos de la asignatura.
Coordinar con anticipación todos los recursos necesarios para las distintas actividades, ya que muchas veces van a trascender la infraestructura de la carrera.
El desafío es que todos los estudiantes de arquitectura "aprehendan" las estructuras, que las sientan como algo tangible, real, parte indisoluble de la arquitectura.
Porque cuando la complejidad y la envergadura de un objeto arquitectónico crece, las estructuras son un tema que no se puede seguir esquivando, y muchas veces es el factor que hace la diferencia entre un proyecto que mata y un proyecto que muere.
CLAUDIA CRISTINA CASTRO GUERRERO
Arquitecto Docente de Morfología y Estructuras