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  Nº 669 martes 07 de septiembre de 2010

 

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•ENTREVISTA

Patricio Polic
Profesor de Educación Física aspira a arbitrar en los Juegos Olímpicos

Patrico Polic se hizo juez para costear su carrera de Educación Física en la UdeC. La aventura del árbitro que sueña con dirigir en Londres 2012 .

El fútbol movió a Patricio Polic, desde su cuna en la “República de Peñalolén”- como llama a su comuna en la capital- hasta Concepción a principios de los ‘90. Venía desde las divisiones inferiores de Palestino a probar suerte a los clubes locales, buscando consolidar una incipiente carrera en el balompié. Sin embargo, se dio cuenta que una profesión le daría mayores réditos e ingresó a Educación Física, integrando la selección universitaria. Debido a que no alcanzó a postular a una beca deportiva, Polic optó por comenzar a oficiar de árbitro en los campeonatos internos de la Universidad para costear su carrera.

De ahí en más, comenzó una promisoria carrera arbitral, que lo tiene actualmente en la categoría de FIFA, dirigiendo encuentros de Copa Libertadores y Sudamericana, eliminatorias mundialistas y torneos juveniles a nivel continental, por lo que el fútbol, ahora desde el centro del campo y con traje de juez, lo ha seguido moviendo.

Además del referato en el fútbol profesional, Polic se desempeña como profesor de hándbol en el departamento de Educación Física de la UdeC y en dos colegios particulares. Pretende retomar sus estudios de Ingeniería Comercial que ha congelado ya en tres oportunidades, y lo más importante, sueña con la consolidación internacional de su carrera como árbitro dirigiendo en un Mundial o en los
Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Buscando una carrera como futbolista, ¿en qué momento te decidiste entrar a la UdeC?

Estaba aburrido del medio en Santiago y quería escapar del ambiente. No me arrepiento, llevo 20 años con mi vida, mi familia, tengo un hijo acá. La U. de Conce de verdad yo no la conocía. Postulé sin conocer ni Concepción. Me vine a una aventura y quedé maravillado con esta Universidad.

Cuando te dedicaste al arbitraje,¿pensaste que ibas a llegar a ser árbitro FIFA?

Nosotros tuvimos la suerte, cuando ingresamos al Comité de Árbitros de Concepción, justo en ese año (‘96), gracias a Hernán Silva, que era el presidente nacional, se abrieron las puertas a regiones. Dijo ‘si existen árbitros en Santiago, por qué no pueden existir en regiones’. Y asumió el primer árbitro de Primera B, que fue Marcos Echeverría y luego subió Carlos Chandía, que era del grupo de
acá y viste dónde llegó: Carlos dirigió en un Mundial (Alemania 2006).

¿Cuál es la sensación de arbitrar Copa Libertadores o Eliminatorias? Me imagino que es una cosa que sueña de niño...

A mí me pasa algo extraño. Estar tan inserto en lo que estoy en mi trabajo, porque me encanta el arbitraje, lo disfruto mucho y a veces me critican que sonrío mucho en la cancha y es porque lo estoy disfrutando. A veces no te percatas de las personas que tienes a los lados. Tú vas a arbitrar un partido y éstos son los jugadores verdes o azules y tú diriges el encuentro. Claro, en algunos hay un jugador famoso o un niño que se puede proyectar. Recuerdo un partido en el que estuve de cuarto árbitro de Chile-Brasil y en Brasil estaba Ronaldinho. Todo el mundo se sacaba fotos con él y a mí no se me ocurrió. Uno estando inserto lo ve como algo más cotidiano, más normal. Es una relación totalmente distinta, de trabajo, uno no va como hincha.

A nivel profesional, ¿tenías un referente o alguien que admiraras de cómo dirigía los partidos?

Hasta que no ingresé al arbitraje profesional, nunca me preocupé de quién arbitraba los partidos. Nunca me llamó la atención un árbitro ni tuve un referente. Lo que sí leí, por ejemplo, de cómo se retiró un gran árbitro chileno que fue don Carlos Robles. Y siempre dije ‘ojalá algún día me pudiese retirar así’. Carlos Robles se retiró, se fue del estadio y lo fueron a buscar al camarín, porque la gente lo estaba pidiendo y tuvo que dar una vuelta olímpica como árbitro. Era una persona que corría mucho y andaba cerca de la jugada, que es una de mis características, porque tengo una condición atlética muy buena, de hecho, los jugadores se sorprenden.

¿Y cuál sería tu gran objetivo para consolidar tu carrera?

Aunque no tuve un referente, sí me gustaría llegar a un Mundial como llegó Carlos Chandía o Pablo Pozo. Pero mi sueño, más que un Mundial, es una Olimpiada. Como profesor de Educación Física me gustaría unos Juegos Olímpicos como árbitro y después quedarme a disfrutar de lo que es el deporte
en sí.

Gonzalo Espinoza.

 

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