|
|
La
nueva cara de Atenea
Sin
llegar a transformarse en una revista de la contingencia,
Atenea, al ingresar a su octavo decenio de existencia
ha abandonado una línea que le acompañó desde
los años 70 referida a un tratamiento de temas
muy vinculados con lo académico, para realizar
una reflexión humanista sobre problemas del
país y de América Latina.
Buscando una cercanía con una revista de crítica
cultural, Atenea, sin embargo, ha hecho un gran esfuerzo
por inscribirse en las llamadas revistas científicas,
siguiendo el modelo y la formalidad de las ciencias duras.
Otro de los cambios experimentados por Atenea es
la desaparición
de las ciencias de su índice de contenido; según
su director, Mario Rodríguez, todo lo científico
se aborda del punto de vista de las humanidades. “Hemos
tratado de respetar ese carácter de revista comprometida
con problemas de identidad cultural latinoamericana y,
al mismo tiempo, hacer de ella un objeto estético”.
Ello pasa por la incorporación de muchas fotografías
que construyen un relato paralelo, en imágenes,
de los artículos. “Ese aspecto es importante
en el sentido de que la imagen no es gratuita y cumple,
además, un sentido de archivo al mostrar a personajes
que habitualmente no se ven. Una revista del siglo XXI
necesita una fisonomía de esta naturaleza”.
El último número de la revista, 491, correspondiente
al primer semestre de 2005, reúne los trabajos
presentados en la Escuela de Verano de este año,
con artículos polémicos, y que proporcionan
conocimientos de la contingencia política, histórica
y social.
Mural
Presencia de América
Latina cumple 40 años
El
terremoto de 1960 dejó seriamente dañado
el edificio de la Escuela Dental de la Universidad de
Concepción, uno de los más antiguos de
la ciudad. El rector de aquella época, David Stichkin,
decidió construir, en la parte del edificio que
aún estaba en buenas condiciones, un lugar que
cobijara diversas expresiones artísticas. Se llamó a
un concurso que ganaron finalmente los arquitectos Osvaldo
Cáceres, Alejandro Rodríguez y Luisimaco
Gutiérrez.
Cuando se iniciaban los preparativos para llevar
a cabo la construcción, el cambio de rector modificó los
planes originales: Ignacio González Ginouvés,
rearmó el proyecto incluyendo sólo a la
Escuela de Artes Plásticas, el Museo, la Pinacoteca
y las salas de exposiciones.
Posteriormente el Gobierno Mexicano vino en ayuda
de la zona afectada por el terremoto, destinando
recursos
para la construcción del edificio, y ofreciendo
un mural que sería pintado por el muralista mexicano
Jorge González Camarena. La construcción
de la Casa del Arte se inició en 1963, y concluyó en
1965. En la mitad de este proceso, el maestro González
Camarena llegó con 3 ayudantes mexicanos: Salvador
Almaraz, Javier Arévalo y Manuel Guillén;
a ellos se sumaron los chilenos Eugenio Brito y Albino
Echeverría, quienes pintaron el mural en un lapso
de 10 meses.
Con motivo de la conmemoración de los 40 años
del mural, la dirección de Extensión, junto
al Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, organizaron
una serie de actividades que se inician el próximo
miércoles con la instalación de una placa
recordatoria de los arquitectos autores del edificio,
a las 17:45 horas en la Casa del Arte, lo que dará paso,
el jueves 8, a un acto de celebración, a las 12:30
hrs. en el mismo escenario, y la inauguración,
a las 19 hrs, de la exposición retrospectiva de
Manuel Guillén.
El viernes 9 se presentará el texto Historia de
un mural, de Albino Echeverría, a las 12 hrs.
en la Casa del Arte, y el sábado, desde las 12
hrs. en el Auditorio Universidad dictará una charla
el director del Instituto de Estética de la Universidad
Católica de Chile, Jorge Montoya, y se realizará una
mesa redonda con la participación de Albino Echeverría,
Manuel Guillén y Jorge Montoya.
|
|
|