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nro 535  Jueves 07 de octubre de 2004

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María Olivia Recart
Me interesa contribuir a que el país sea cada vez mejor

La gerente de desarrollo de Fundación Chile, María Olivia Recart Herrera (casada, dos hijas), admite que su época de estudiante en la Escuela de Economía y Administración fue difícil por los tiempos que se vivían en plena década del ochenta en la Universidad de Concepción. Sin embargo, en la suma y las restas, sus recuerdos están plagados de nostalgia por un campus excepcional, por ser integrante de la selección de vóleibol de la U. y por el himno que aún la emociona cuando lo escucha.

Tiene además fuertes ligazones con la Universidad. Sus padres, el doctor Sergio Recart es un reumatólogo muy conocido, mientras que María Olivia Herrera, es académica de la facultad de Educación. Ambos son ex alumnos, lo mismo que las otras dos hermanas de María Olivia, una médico y la otra sicóloga. Paula, periodista, directora de la revista Paula, es la única que estudió en otro plantel.

Viajera frecuente por razones de trabajo ha estado en Africa, Asia, toda Europa, Estados Unidos y Centroamérica

Usted cuenta que pese a las dificultades de la época que estudió 80-86, hubo un grupo de profesores muy buenos que llegaron a la Facultad ¿Cómo fue eso?

Por un lado estaba el ambiente externo, una etapa dura de la Universidad, con rectores designados, cerrada, una vida universitaria compleja mezclada con protestas, sin embargo en la Facultad soplaron nuevos aires con la llegada de economistas jóvenes, que se llevaron con el propósito de dar una formación más económica. Era gente con magíster y doctorados en el extranjero, egresados en su mayoría de la Chile, quienes le dieron un cambio de perfil a la carrera, en términos de formación. Entre esos economistas jóvenes estaba Osvaldo Larrañaga, con quien me casé. El es economista, vicedecano de la facultad de Economía de la Universidad de Chile.

¿ Cómo fue su ingreso al mundo laboral?

En la Cámara de la Producción y del Comercio de Concepción, en 1986; luego me vengo a Santiago a realizar un magíster en Economía en la Universidad Alberto Hurtado. Me casé y partí a Washington D.C. donde trabajé en el Banco Mundial. En 1990, trabajé en el ministerio Secretaría General de la Presidencia y terminé en el ministerio de Hacienda. En 1994 empecé como jefe de proyectos de emprendimiento en la Fundación Chile y desde el año 2002 soy la gerente de desarrollo.

¿ La Fundación Chile sería el mejor ejemplo de cuán beneficiosas pueden ser las alianzas público privadas?

Esa es su principal característica una entidad pública privada, cuyo foco es la preocupación por los recursos naturales renovables. En eso ha sido pionera y ha ayudado al desarrollo exportador del país, situándolo muy bien. Fue líder en el cultivo de salmones con la Salmonera Antártica, que luego vende. Esto fue mucho antes que Chile llegara a ser el segundo exportador mundial de salmones, hace más de 20 años. El primer papel que tuvo la Fundación fue de antena tecnológica, de captar en el mundo aquello que servía para el rubro exportador.

¿ Cuáles son los otros campos de interés?

La agricultura, los recursos marinos y forestales, el impulso y apoyo a las tecnologías transversales y a las competencias laborales. Nuestra tarea actualmente es más compleja, de gestión tecnológica con universidades, empresas, aplicando y adaptando tecnología para sectores claves.

¿ La Universidad de Concepción tiene su lugar en esta gestión?

Por supuesto. Estamos abordando un proyecto con el Centro de Biotecnología, que dirige Martin Zilic, estamos aunados y formando consorcio con las principales empresas forestales del país. Hace diez años o más esta trilogía habría sido impensable. Porque el gran tema hoy en día es como las empresas contratan a las universidades para pensar juntos el futuro en rubros específicos y nosotros como fundación complementamos, apoyamos.

Trabajar en una entidad así ¿es un privilegio? ¿Cómo ha sido su experiencia?

Yo tengo una vocación pública fuerte, me interesa y motiva contribuir a que el país vaya cambiando, lo que el país pueda llegar a ser, pensando cosas que puedan impactar para que el país sea mejor. Efectivamente la fundación es un lugar privilegiado. Tiene una visión pública y una eficiencia propia de los privados. Es una entidad con una visión moderna.

Mónica Silva Andrade

   
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