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Chajnator
Los mejores cielos para radioastronomía
Cielos
limpios, además de estabilidad política,
social y económica, son los factores que han
hecho de Chile un sitio atractivo para la instalación
de radiotelescopios asociados a diversos proyectos
internacionales, iniciativas que fueron conocidas en
un encuentro organizado por el departamento de Ingeniería
Eléctrica y el proyecto Cosmic Imager Background
(CBI) del Instituto Tecnológico de California.
El encuentro fue abierto por las presentaciones de
Hayo Hase, director del TIGO, quien mostró el trabajo
del observatorio en radioastronomía, y del estudiante
del doctorado en Ingeniería Eléctrica e
investigador del CBI, Ricardo Bustos, que dio a conocer
las razones por las que Chile se ha convertido en centro
de operaciones para la radioastronomía mundial.
“
Los mejores días (para observación) en
Chajnator son los mejores días del mundo”,
dijo Bustos, aludiendo a las condiciones atmosféricas
del llano situado, a 5 mil metros de altura, en la segunda
región, en el que se concentran importantes proyectos
de radioastronomía y que ha sido declarada zona
de interés científico, para potenciar esas
investigaciones.
Es
en este mismo lugar donde se hará realidad
el proyecto Alma, un conjunto de 80 radiotelescopios
que aportarán a la investigación sobre
el origen de las galaxias, estrellas y planetas. La ausencia de humedad en Chajnator ofrece garantías
para el funcionamiento del afinado instrumental de que
se vale la radioastronomía que, a diferencia de
la astronomía tradicional (situada en el rango óptico) –como
explica Norikazo Mizuno, del proyecto Nannte- trabaja
con técnicas superconductoras que son capaces
de detectar incluso las señales más débiles
del cielo. Son señales de alta frecuencia que
–
como dice Daniel Luhr, investigador del proyecto Receiver
Lab Telescope (RLT) del Instituto Smithoniano- pueden
aportar información sobre la formación
de las estrellas, por ejemplo, una base para mejorar
el mapa del espacio.
Y las capacidades de estos instrumentos continúan
aguzándose para entrar en el espacio profundo,
como es el caso de Aste (Atacama Submillimeter Telescope)
que en sus primeros meses de funcionamiento ha sido capaz
de realizar observaciones en una frecuencia más
alta (860 gigahertz). Las expectativas de este proyecto –
según uno de sus investigadores, Hajime Ezawa-
son avanzar en el estudio de la formación de galaxias,
a lo que esperan sumar el análisis tridimensional
de cúmulos de galaxias, una nueva vía de
investigación.
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