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Samuel
Garrido
Jamás
dudé en estudiar en ella
En
alguna ocasión Samuel Garrido Ruiz (42, casado,
un hijo) renegó de su formación en Ingeniería
Civil en nuestra Universidad, donde ingresó en
1978. Sin embargo, el jefe de la división de Municipalidades
de la Subsecretaría de Desarrollo Regional, durante
su especialización y desarrollo profesional revaloró
su formación en una Facultad y en una Universidad
a la que ingresó con la certeza de que nunca pensó
siquiera en otra opción. No sólo sus padres
estudiaron aquí, sino que todos sus hermanos.
En
su nueva evaluación valoró la capacidad
analítica, el enfoque metodológico para
enfrentar situaciones complejas, la facilidad de poder
discriminar lo importante de lo accesorio, es decir los
datos relevantes y los que no sirven.
Para
él, pasar del colegio Salesianos a la Universidad
fue un proceso natural. El Campus era un lugar de juegos,
refugio, nuestro entorno diario. Fue un cambio fuerte
porque era un plantel donde las desconfianzas, temores
y restricciones impuestas por las autoridades de entonces
atentaban contra el desarrollo libre del espíritu.
Reconoce que vivió una etapa importante y significativa,
que implicaba vencer los miedos, creer que se podían
hacer cambios no sólo en la Universidad sino en
el país.
-¿Surge
entonces su definición política?
-Participé
activamente en la elección de las primeras Federaciones
de Estudiantes, tras largos años; pero no sólo
era dedicación a la acción militante. En
Ingeniería el régimen de estudio era intenso
y agotador. En el estudio se olvidaban las diferencias
y en nuestro grupo de trabajo compartíamos gente
de todas las tendencias. Es cierto que mezclábamos
los estudios con el debate ideológico, constituíamos
-en perspectiva- un reflejo del país al que aspirábamos.
-¿Quiénes
formaron su generación y qué profesores
recuerda?
Los
afectos están con mi amigo Waldo Zúñiga,
que trabaja en la seremi de Planificación en Concepción;
Alejandro Vega, Lautaro Moreno, Lorenzo Dubois, William
Gibson, quien fue además mi compañero desde
el colegio; Sergio Tardones, Jorge Moreno, Gustavo Giacamán,
entre otros que daba cuenta de la diversidad en muchos
aspectos; Sergio Villafañe, gran profesor no sólo
por su capacidad y conocimiento; Edgar Pino, exigente
e incomprendido, pero cuya seriedad y exigencias apuntaban
a solidificar nuestra formación.
¿Cómo
parte su desempeño profesional?
-Hice
un magíster en Desarrollo Urbano en la Universidad
Católica y más tarde un posgrado en políticas
de población y planes y políticas de desarrollo
en el Centro Latinoamericano de Demografía, Celade.
En 1990 ingresé a la subsecretaría de Desarrollo
Regional, como encargado de la aprobación de los
proyectos de inversión del FNDR; luego a cargo
del departamento de Municipalidades y del Programa de
Fortalecimiento Municipal, en conjunto con el Banco Mundial.
Desde 1996 y hasta hace justo un mes me desempeñé
en el área de Coordinación Interministerial
del ministerio Secretaría General de la Presidencia,
en la definición, seguimiento y evaluación
de políticas públicas, especialmente en
las áreas infraestructura y descentralización,
así como en el seguimiento de las prioridades temáticas
y compromisos del Gobierno.
-¿Su
nuevo cargo es técnico-político?
-Es
un cargo de confianza política con un alto componente
técnico. Mi nombramiento es la demostración
de que los independientes también podemos acceder
a ellos. Soy un concertacionista reconocido, pero hoy
no milito en ningún partido.
-¿Cuáles
son las responsabilidades del mismo?
La
determinación del Fondo Común Municipal,
así como la administración de algunos programas
de inversión y de iniciativas de fortalecimiento
de la gestión de las administraciones municipales.
La definición de políticas de desarrollo
municipal, así como una interacción directa
con los alcaldes y con la Asociación de Municipalidades
son también tareas de la división que dirijo.
¿Universidad
y municipio una dupla con perspectivas?
Las
universidades juegan un rol protagónico, tanto
en la formación de profesionales y técnicos,
como también para repensar la gestión descentralizada.
En la Subdere somos unos convencidos de lo valioso que
puede ser esta dupla e impulsamos para que sea una relación
muy estrecha. Prueba de ello es el programa Universidades
y Desarrollo Regional que apunta en esa dirección.
Mónica
Silva Andrade.
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