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Dirección de Investigación de la Universidad de Concepción - Nº 15 - julio 2007

 

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Reseña

Hacia una estrategia nacional de
innovación para la competitividad

Dentro de las 150 páginas que componen el texto se encuentran una serie de propuestas para impulsar la innovación que consideran incentivos selectivos para la participación del sector privado, el trabajo en base a 11 clusters -partiendo por acuicultura y outsourcing- y recomendaciones sobre dónde invertir los recursos del royalty, siendo este último punto el que ha despertado mayores reacciones.

A principios de año la presidenta Michelle Bachelet recibió el documento Hacia una estrategia nacional de innovación para la competitividad, elaborado por el Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad, presidido por el ex ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre.

El texto, que contiene las bases de la estrategia a implementarse en el país para dar un “salto al desarrollo”, se ha denominado también el “libro blanco de la estrategia para la innovación”.

En él, además de entregar un diagnóstico sobre cómo Chile debe enfrentar el futuro para superar los desafíos que supone una economía globalizada cada vez más competitiva, se incluyen las pautas de los 11 sectores productivos con potencialidad que deben fomentarse.

Uno de los puntos más relevantes del libro es el planteamiento que el conocimiento generado en investigaciones abiertas, unido a la formación de jóvenes científicos, será esencial para el desarrollo nacional, atribuyéndole especial protagonismo a la transmisión de conocimientos y a la “efervescencia intelectual del país”, en términos del propio Eyzaguirre.

El libro también explica el rol que debiera jugar el Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad a futuro, y a su vez el del Estado enfrentado a un nuevo escenario.

En términos de organización, se plantea que el Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad -multidisciplinario y multisectorial- en calidad de organismo asesor de la Presidencia de la República, debiera ser el encargado de proponer las definiciones centrales de una Estrategia Nacional de Innovación de largo plazo que servirá de marco orientador para las políticas públicas específicas y la operación de los mecanismos de apoyo a la innovación empresarial, la formación de capital humano, la investigación científica.

En cuanto a la presencia de las regiones en este proceso, se sostiene que un aspecto fundamental en las definiciones por determinar, y que debe desarrollarse durante 2007, es el rol que le cabe a las regiones tanto en el diseño como en la aplicación de las políticas pro innovación. Además, se agrega que como criterio de asignación fundamental se debe considerar un aporte regional equivalente al monto adjudicado (matching fund), tal como existe actualmente en algunas regiones. “Lo primordial en el desarrollo de este tipo de capacidades debe ser su pertinencia a nivel de macrorregiones, evitando duplicaciones y otras ineficiencias en el uso de los recursos”.

Entre las metas propuestas por el Consejo se mencionan aumentar el gasto en I+D como porcentaje del PIB, subiendo desde un 0,68% (año 2004), a un 2,32% en los próximos 15 años; aumentar los años de escolaridad media de la población a 12 en 2010 y 14 en 2021; elevar la matrícula en la educación terciaria del 43% actual a un 80% en 2021; invertir la relación que hoy existe entre el aporte público y el privado al total de la inversión en I+D, disminuyendo el primero de 53% a 32%, y pasando el segundo de 37% a cerca de un 55%, y reducir, de un 76% a no más de un 50% de las exportaciones, el peso de los 25 principales productos exportados.[subir]

DOS PILARES FUNDAMENTALES

Entre sus conceptos principales el “Libro blanco de la innovación” destaca el que se refiere a la “Economía del conocimiento” y sostiene que, en Chile, la innovación está basada en dos grandes pilares: CORFO y Conicyt.

Al primero se le asignan las tareas de promover la innovación y la difusión tecnológica. Es decir, la materialización de todas aquellas iniciativas que redunden de manera directa en la aplicación de conocimiento a la introducción de nuevos productos en el mercado o de innovaciones de procesos productivos al interior de las empresas, incluyendo aquella innovación precompetitiva que estas ejecuten por sí mismas o a través de centros científico-tecnológicos.

A Conicyt, en tanto, se le encargan las acciones destinadas a promover el desarrollo de la actividad científica y tecnológica en el país y la formación de recursos humanos de excelencia para la investigación, desarrollo e innovación.[subir]

ALGUNOS FRAGMENTOS ESCOGIDOS

• Chile necesita seguir creciendo para alcanzar el desarrollo y el camino para conseguirlo es el de la Economía del Conocimiento. Eje fundamental es la innovación.

• Esta nueva vía de desarrollo asegura un mayor crecimiento, pero abre también la posibilidad de avanzar hacia una mayor equidad, pues tiene como recurso de base el desarrollo del conocimiento, un activo cuya propiedad se puede repartir de manera más igualitaria que la del capital o la de los recursos naturales, principalmente a través de la formación de nuestro capital humano.

• La acción del Estado debe ceñirse estrictamente a cumplir un rol subsidiario, corrigiendo las fallas de mercado y de sistema que afectan el proceso innovativo.

• La entrega de recursos públicos para la innovación debe procurar en todo momento apalancar esfuerzos equivalentes o mayores por parte del sector privado.

• Perfeccionamiento de las normas sobre propiedad intelectual y desarrollo de mecanismos que aseguren los derechos de propiedad de innovaciones surgidas de actividades colaborativa.

• La ciencia, se requiere fomentar como base de la innovación y el crecimiento, con énfasis en aquella investigación más aplicada al desarrollo tecnológico o enfocada a dar respuesta a los problemas productivos, en particular aquella vinculada con los sectores en que somos o deberíamos ser competitivos hoy, y aquellos en que se observe una buena relación entre su potencial y el esfuerzo a invertir para desarrollarlo.

• Apoyo del desarrollo de centros científicos y tecnológicos de excelencia, integrados a redes nacionales e internacionales, para la formación de capital humano avanzado, generación de nuevo conocimiento, vinculación con los sectores productivos y apoyo a las actividades de otros grupos de investigadores en el país. Este apoyo se debe ordenar en base a un sistema que encadene el financiamiento público de los potenciales y actuales centros científicos y tecnológicos, basado en asegurar su excelencia y premiar su vinculación con los temas de interés para la estrategia adoptada por el gobierno.

• La inversión en capital humano altamente especializado es una inversión que genera alta rentabilidad.

• La inversión privada en la formación de posgrado se enfrenta a las fallas de apropiabilidad y de asimetría de información propias de la generación de conocimiento, y por lo tanto se produce en niveles subóptimos.

• Una mayor actividad científica aumenta la capacidad de apropiar el conocimiento generado por otros, para lo cual es clave la generación de masas críticas de investigadores que aumenten su productividad y potencien las sinergias de red. Esta concentración de investigadores aumentaría la eficiencia del gasto público y disminuiría los costos de transacción con el mundo empresarial, así como con otros grupos nacionales e internacionales que podrían beneficiarse mutuamente de una mayor interacción.

• El capital humano y la actividad científica no constituyen innovación mientras no se vinculan con la actividad de las empresas, ni resultan en innovación de producto, procesos, marketing y organizacionales que les permita competir exitosamente en los mercados.

• Fomento a la formación de capital humano altamente especializado, especialmente mediante el apoyo a estudios de postgrado en instituciones de excelencia, definida en base a estándares internacionales, y sobre la base de la demanda que surja a partir de las brechas existentes en las áreas y sectores de mayor potencial para el país.

• Redefinición de la asignación de recursos a la educación terciaria en función de los bienes públicos que esta produce: educación de calidad, investigación científica básica y aplicada de excelencia, vinculación y extensión con y hacia el mundo productivo. Esta redefinición debe enfatizar una orientación tanto en la formación de técnicos y profesionales como en la investigación y extensión, en razón de las necesidades presentes y futuras del país.

• La empresa es el motor de la innovación y requiere, por tanto, situar la innovación en el centro de su negocio, venciendo el temor y los costos de adquirir y adoptar innovación. Esto implica que la ciencia le entregue apoyo en la gene ración y en la adopción de la innovación. A su vez, la empresa puede ayudar a identificar oportunidades de negocio en la actividad científica. Implica, también, superar la imposibilidad de apropiar esa inversión en lo nuevo y no caer en la cómoda posición del que espera que otros lo realicen para luego copiar.

• Promoción de la vinculación de las empresas con la actividad científica y tecnológica al servicio de la innovación con fines empresariales, a través de consorcios tecnológicos, intermediarios tecnológicos (“trusted brokers”) u otros instrumentos, y de la generación de mecanismos de acreditación y otros que permitan transparentar la calidad de los centros de investigación ante el sector privado.[subir]

 

DOS PILARES FUNDAMENTALES

ALGUNOS FRAGMENTOS ESCOGIDOS

 
     
 
 
     
 
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