
CAPITULO 1
INTRODUCCION
Chile es un país con una larga tradición de productor y exportador de madera. Debido al crecimiento sostenido que ha experimentado el sector forestal en las dos últimas décadas, se ha producido un incremento del empleo, una creciente mecanización de las faenas y también mayor interés por organizar el trabajo aplicando conceptos ergonómicos.
El término Ergonomía, que deriva del griego (ergo=trabajo, nomos=leyes), se emplea en la actualidad para identificar una multidisciplina preocupada de la adaptación del trabajo al hombre. Su propósito es mejorar el rendimiento y la calidad del trabajo, pero protegiendo a los trabajadores de accidentes y enfermedades ocupacionales y fomentando el bienestar laboral. En otras palabras, la Ergonomía es una disciplina que actúa como un puente entre la Biología Humana y la Ingeniería, poniendo a disposición de esta última, conocimientos de las capacidades y limitaciones humanas que deben ser utilizados para un buen diseño del trabajo.
Uno de los aportes principales de la Ergonomía es su carácter anticipativo e innovador, ya que tiende a crear utensilios, herramientas, máquinas, accesorios, puestos de trabajo y sistemas, sean estos de uso industrial o doméstico, que se adapten a las aptitudes de los seres humanos. En este sentido, cuando se diseña cualquier elemento que será usado por personas, es cuando debemos preguntarnos el efecto que podría tener sobre quien los acciona. No hay que olvidar que, desde una simple herramienta manual, hasta los más complejos sistemas industriales, son creados por personas para ayudarse en sus tareas; resulta una paradoja que no se preste atención a los implementos de uso humano, hasta que estos empiezan a demostrar su ineficiencia o a provocar daños en la población. Consecuente con estos principios, la Ergonomía se orienta, principalmente, a la adaptación del trabajo al hombre. Por ello, es una necesidad básica utilizar criterios ergonómicos cuando se planifica y diseña una actividad. Lamentablemente, esto no es lo habitual. Por ejemplo, es común que, en cualquier empresa en construcción o en expansión, se describa con buenos fundamentos, las características técnicas y origen de cada equipo, la producción que se espera lograr y los costos involucrados. Sin embargo, cuando se consulta sobre los problemas a que pueden verse enfrentados los trabajadores, salvo que estos sean muy evidentes, habitualmente hay poca información.
Por esta razón, uno de los grandes esfuerzos de la Ergonomía es proporcionar conocimientos de las capacidades y limitaciones humanas para que puedan ser utilizados en el diseño del trabajo. La innovación tecnológica apropiada pasa necesariamente, por el conocimiento de lo que podemos esperar de un ser humano. Solamente en esta forma se puede avanzar hacia un desarrollo tecnológico "sano", que, evitando riesgos de accidentes y enfermedades, permita innovaciones exitosas para el aumento de la cantidad y calidad de la producción, objetivo tan importante para los países en desarrollo.
La Ergonomía Forestal comienza a desarrollarse en Europa, especialmente en Suecia, en la década del 50. En Chile, los primeros pasos se dieron en 1968, con la visita a nuestro país del consultor de la Organización Mundial de la Salud, Profesor Nils Lundgren, destacado médico y ergonomista sueco. Durante una estadía de tres meses en nuestro país, él difundió la importancia de la Ergonomía, disciplina que, en esa época, era casi desconocida en Chile. El Profesor Lundgren, había realizado interesantes estudios sobre la respuesta fisiológica de trabajadores forestales involucrados en tareas que requerían mano de obra intensiva. Tras su paso por nuestro país, incentivó a Apud, Elgstrand y Teljstedt (1972) para redactar un plan de trabajo que permitiera difundir la Ergonomía en el sector forestal e iniciar estudios para mejorar las condiciones de trabajo. Dicho programa sentó las bases de las investigaciones que se iniciaron con posterioridad, cuando la Universidad de Concepción tuvo la visión pionera de crear en 1972, el primer Laboratorio de Ergonomía del país, dedicado exclusivamente al desarrollo de esta disciplina. Este Laboratorio, nacido para ayudar a optimizar el trabajo en diversas industrias de la Octava Región, desde sus inicios, ha dedicado una importante parte de su quehacer al sector forestal.
¿Por qué se priorizó el sector forestal?. Desde un punto de vista ergonómico, ofrecía dos importantes desafíos. Por una parte, se requería mejorar los métodos tradicionales de trabajo manual y, por otra, siendo tecnológicamente dependientes, crear conciencia para introducir tecnologías apropiadas, vale decir, aquellas que, conduciendo a un aumento de la productividad, presentaran el menor riesgo para la seguridad, salud y bienestar de los trabajadores. En tal sentido, la Ergonomía considera que para optimizar la productividad y el bienestar social, desde los sistemas de trabajo más simples, hasta aquellos que utilizan tecnologías complejas, deben planificarse, incorporando conocimientos de las necesidades, capacidades y limitaciones humanas en su diseño y organización.
Si bien, lo destacado en el párrafo precedente es de una lógica irrefutable, llevar a la práctica estos principios presentaba una serie de dificultades derivadas del desconocimiento en la mayoría de las empresas que, por lo general, temían un incremento en los costos. Por otra parte, los trabajadores desconfiaban de los estudios, ya que les atemorizaba que sus resultados pudieran utilizarse para ponerles exigencias aún mayores. Por esta razón, el programa de Ergonomía, emprendido desde la Universidad de Concepción se inició con una seria labor de difusión, para que todas las personas involucradas, desde trabajadores a ejecutivos, comprendieran cuáles eran los objetivos de los estudios ergonómicos y los beneficios que se podían lograr con su aplicación. Por ello, desde su creación, el Laboratorio de Ergonomía viene desarrollando actividades de extensión en la forma de charlas, demostraciones prácticas y cursos, orientados a diferentes estamentos de la industria forestal. De igual importancia han sido los cursos curriculares de Ergonomía que se dictan a estudiantes de Ingeniería Forestal y de Ingeniería Industrial, que han permitido que las nuevas generaciones de ingenieros egresados de la Universidad de Concepción, inicien su vida profesional con ideas claras sobre los problemas de adaptación del hombre al trabajo.
Con respecto a investigación, aunque la mecanización forestal aumenta progresivamente, también es cierto que numerosas actividades se realizan haciendo uso de energía humana. Por esta razón, el Laboratorio de Ergonomía, ha orientado una parte importante de sus actividades al tema de los trabajos manuales pesados. La investigación desarrollada en el sector forestal ha permitido establecer las bases para mejorar las condiciones de sanidad, alimentación y comodidad en los campamentos forestales que son los hogares temporales de estos trabajadores. Además, con apoyo de algunas empresas del sector, se ha intentado buscar tecnologías apropiadas para evitar la fatiga fisiológica, buscando también aumentar la calidad del trabajo y el rendimiento.
En cuanto a la mecanización, es bueno tener presente que muchos de los avances logrados en países industrializados son de interés para los países en desarrollo. Sin embargo, debido a las diferencias en el ambiente físico y tecnológico, a las características antropométricas y aptitud física de los usuarios, condiciones socioculturales, educacionales y nutricionales, entre otras, la experiencia lograda en los países industrializados, no siempre es aplicable en otras realidades con idénticos resultados. Como el costo de la mecanización es alto, cuando las maquinarias se adquieren sin pensar en los operadores, si su diseño es inadecuado, los trabajadores deben continuar expuestos a los riesgos hasta que la máquina termine por destruirse. Modificar estos elementos para reducir problemas derivados, por ejemplo, de la postura de trabajo, visibilidad de los equipos, diseño de controles e indicadores, ruido, vibraciones, etc., rara vez se realizan, con consecuencias directas para la población laboral, que se manifiestan en niveles críticos de accidentabilidad, deterioro de la salud y subutilización de las maquinarias, por la inadecuada adaptación de ellas a los usuarios.
2. Origen y orientación de este manual
Desde un punto de vista ergonómico el equilibrio entre producción y protección de las personas sólo puede conseguirse en la medida que las empresas asuman el compromiso de innovar con tecnologías apropiadas. Es necesario ir abriendo espacios para el análisis de estos temas de manera que trabajadores y empresarios participen más activamente en la mejoría del ambiente laboral. En este sentido, el sector forestal chileno, ha tenido importantes avances. Una muestra de ello, es que el proyecto FONDEF titulado "Desarrollo y transferencia de tecnologías ergonómicamente adaptadas para el aumento de la productividad del trabajo forestal", que da origen a este texto, fue desarrollado por la Universidad de Concepción y Fundación Chile con aportes de 10 grandes empresas forestales y de la Asociación Chilena de Seguridad. Este proyecto ha generado recursos para investigación, pero tan importante como eso, para hacer una transferencia sistemática de conocimientos a trabajadores, contratistas y empresarios. Su objetivo general fue desarrollar y transferir tecnologías apropiadas que permitan incrementar la productividad y la seguridad, mejorando también las condiciones de vida y trabajo de las personas que realizan actividades silvícolas y de producción forestal, particularmente roce, plantación, podas a diferentes alturas, raleos y cosecha.
Durante la ejecución de los estudios, se evaluó ergonómicamente herramientas manuales y maquinarias de uso forestal. El propósito fue seleccionar las que mejor se adaptaran al trabajo y a los trabajadores. En los casos en que se demostró que las herramientas manuales o maquinarias tenían diseños inadecuados para las características anatómicas y capacidad de respuesta fisiológica de los trabajadores chilenos, se propusieron modificaciones o nuevas alternativas adaptadas a la población usuaria.
No obstante, el objetivo más importante del proyecto fue analizar aspectos de organización del trabajo en faenas de baja productividad, particularmente en aquellas que, teniendo algún nivel de mecanización, siguen requiriendo mano de obra intensiva. La calidad y la productividad en el sector forestal, particularmente con el empleo de tecnologías básicas e intermedias, sólo puede lograrse en la medida que la respuesta de los seres humanos involucrados en los sistemas de trabajo sea compatible con sus capacidades y limitaciones. Es muy difícil desarrollar trabajos seguros y eficientes en trabajadores fatigados física y mentalmente, por exceso de trabajo, por mala organización o porque sus requerimientos no se satisfacen plenamente. Por esta razón es fundamental contar con rendimientos de referencia para cada tarea que se efectúa en el bosque. Como se ilustra en la figura 1.1, para lograr tales referencias se debe considerar, ademas de los aspectos tecnológicos, la carga que un ser humano puede tolerar sin fatiga y las dificultades que le impone el rodal, el terreno y el clima.
Figura 1.1. Factores que condicionan los niveles de rendimiento en el trabajo
forestal

El esquema presentado en la figura 1.1, es válido para cualquier actividad y se sustenta en criterios ampliamente discutidos por Apud y Valdés (1995). Sin embargo, no es fácil obtener rendimientos de referencia en el trabajo forestal. Una forma de abordarlo es considerando el potencial de la tecnología disponible para ejecutar las distintas faenas. Por ejemplo, si en una faena de cosecha, se dispone de una máquina que, bajo las condiciones en que se efectúa el trabajo, puede maderear 20 metros cúbicos por hora, los trabajadores de bosque deben ser capaces de proveerle esta cantidad de trabajo. Sin embargo, la única forma que los seres humanos puedan realizar actividades físicas por períodos prolongados en forma sustentable, es que lo hagan dentro de límites de carga fisiológica que no los conduzcan a la fatiga. Desde este punto de vista, estimamos que la cantidad de trabajo que puede efectuar un trabajador forestal depende del límite fisiológico señalado, que como se analizará más adelante, está claramente definido, de las condiciones del rodal, del terreno y del clima.
Para orientar a los lectores sobre el orden de presentación, el Manual está dividido en tres partes. En la primera parte, se presenta una síntesis de los métodos y conceptos que sustentan los criterios de aptitud física frente a problemas de trabajos dinámicos, repetitivos y manejo manual de materiales. Se discute también los conceptos de carga mental y stress y se proponen criterios de selección para trabajadores forestales, temas muy presentes en un trabajo con tantas dificultades operacionales, como es la actividad forestal. En cuanto a agentes ambientales, se incluyen los que mayor influencia tienen sobre este trabajo, vale decir, calor y frío ambiental, producto de que las actividades se efectúan al aire libre, y el ruido y las vibraciones, provenientes de motosierras y otras maquinarias. Se discute también las técnicas empleadas en terreno para cuantificar la distribución de tiempos, las variables de rodal y las características del terreno, incluyendo una síntesis de los criterios estadísticos para el cálculo de los rendimientos de referencia.
En la segunda parte, se plantean los requerimientos de higiene y calidad que deberían tener los campamentos y la alimentación, junto con un análisis detallado del vestuario y elementos de protección personal.
En la tercera parte, se analiza actividades silvícolas, principalmente plantación, podas y roce. En cosecha, se presenta, en primera instancia, las maquinarias evaluadas que fueron principalmente skidder, trineumáticos y torres de madereo. Luego, se analiza en detalle las diferentes actividades realizadas por los motosierristas, por ser una tarea de gran importancia en el desarrollo en estas actividades. Aunque resulte sorprendente estudiar trabajos manuales de alta intensidad, como los que realizan hacheros, estroberos y arrumadores, estas técnicas de trabajo no están obsoletas y se utilizan y se seguirán empleando en un número importante de empresas forestales, especialmente en las más pequeñas. Por ello, se analiza la necesidad de erradicar o limitar al máximo algunas de ellas, como el arrumado manual, y de mejorar las otras, como por ejemplo, el desrame con hacha. Para cada una de las tareas silvícolas y de cosecha antes mencionadas se proponen funciones y se derivan tablas para el cálculo de rendimientos de referencia. Sin embargo, en cosecha, las referencias a tareas individuales carecen de valor si no se integran todos los trabajadores del equipo. Por esta razón, se hace un análisis de cómo organizar a los trabajadores en torno a la tecnología disponible, para hacer buen uso de ella, sin someter a riesgos a ningún miembro de las cuadrillas de trabajo. Más aún, se incluyen resultados que demuestran la importancia de otros aspectos vinculados a la organización del trabajo, tales como la introducción de pausas programadas, rotación de funciones y planificación de tareas. En esta parte también se demuestra, en base a ejemplos prácticos y reales, la rentabilidad que el trabajo ergonómicamente organizado puede tener para las empresas y para mejorar el salario de los trabajadores.
